Argentina se une a las protestas de Australia por el estado de la Villa Olímpica

Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino, informó en rueda de prensa sobre las condiciones de dos de los cinco pisos correspondientes a la Delegación Olímpica de Argentina

Fotografía donde se ve la silueta de la mascota olímpica de Río 2016, Vinícius, frente a la Villa Olímpica
Fotografía donde se ve la silueta de la mascota olímpica de Río 2016, Vinícius, frente a la Villa Olímpica

A diez días de los Juegos, tanto Argentina como Australia están dejando claro que la Villa Olímpica presenta severos problemas de habitabilidad.

Si ayer fue la delegación australiana la que se quejó acerca de las condiciones en las que se encuentran algunos pisos de la Villa Olímpica de Río de Janeiro, hoy ha sido Argentina la que se ha sumado a las protestas. Werthein ha dicho hoy que dos de los cinco pisos de apartamentos asignados a Argentina en la Villa Olímpica son inhabitables por problemas de fontanería y electricidad, por lo que personal que acompañará a la delegación se hospedará en hoteles.

«Río ha tenido una serie de problemas de todo tipo y, en lo que respecta a la Villa, los departamentos, si bien están terminados por afuera y lucían terminados por dentro, cuando se comenzaron a probar se evidenciaron algunos problemas que tienen que ver con fontanería y electricidad», dijo Werthein en rueda de prensa. «Nosotros tenemos en nuestro edificio cinco pisos de los cuales pensamos que dos no van estar habitables. Estamos contratando un número de apartamentos fuera de la Villa. Vamos a mover al personal técnico para privilegiar el alojamiento de los atletas», agregó.

Son numerosas las continuas quejan que reciben las instituciones de la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos a partir del 5 de agosto. La elección de Río de Janeiro como sede olímpica creó, además, una corriente escéptica en cuanto a la celebración de los juegos en dicha ciudad.

Los principales argumentos que se utilizaron fueron los problemas de seguridad y de violencia en las calles, la pobreza de las favelas que se ha intentado camuflar con la euforia y el optimismo de los Juegos, la falta de infraestructuras, tanto deportivas como las destinadas a alojar a aficionados y aficionadas, la seguridad medioambiental o el problema del zika (Pau Gasol inclusó se pensó asistir a la cita olímpica).

A diez días del inicio de los Juegos, Río de Janeiro ha evidenciado que no está todavía preparada al 100% para albergar semejante acto deportivo a pesar de que, desde las instituciones de la ciudad, se intenta asegurar que las infraestructuras estarán listas en los próximos días. Sin embargo, Australia y Argentina han decidido no esperar.