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NBA: redes sociales por la noche, no gracias

Un estudio revela que los jugadores que usan Twitter o Instagram de 23:00 a 07:00 anotan menos, pierden más balones y bajan su porcentaje de tiro

Anthony Davis saca una foto a LeBron James en el Media Day de Los Angeles Lakers
Anthony Davis saca una foto a LeBron James en el Media Day de Los Angeles Lakers FOTO: Marcio Jose Sanchez AP

Sólo dos deportistas en el mundo tienen más seguidores en Twitter que LeBron James. Son Cristiano Ronaldo, que suma 94,4 millones y Neymar con 54,7. La estrella de Los Angeles Lakers y protagonista de Space Jam 2 acumula 50 millones de fans. Es, con diferencia, el jugador de la NBA más seguido en las redes sociales. Lejos quedan Kevin Durant (19,3) o Stephen Curry (15,5) y no digamos los europeos Luka Doncic (1,3) o Giannis Antetokounmpo (1,9). Estos últimos tienen menos motivos para preocuparse ante la temporada que está a punto de comenzar.

Un estudio reciente realizado entre más de 100 jugadores de la NBA por parte de una prestigiosa web sobre ciencia y medicina (sciencedirect) ha concluido que la excesiva utilización de las redes sociales en las horas nocturnas motiva un claro bajón de rendimiento en los partidos del día siguiente. Al descenso de la producción de las estrellas en los «back to back» –partidos dos noches seguidas– se suma el mal uso de las redes. La Liga estadounidense cuenta con unos 450 jugadores en total y han sido analizados 112, más del 25 por ciento. Una consecuencia lógica para cualquiera que no cumpla con las horas de sueño recomendadas se multiplica para mal en el caso de un deportista de élite. La red social más utilizada entre los jugadores de la NBA es Twitter, seguida por Instagram. En tiempos en que la estadística avanzada muestra qué debe y qué no debe hacer cada jugador, el estudio del uso de las redes sociales con la caída de la noche resulta revelador. Se observa una disminución en los promedios de puntos y rebotes al día siguiente. No sólo eso, la estancia en cancha, debido a la fatiga, disminuye y apartados negativos de las estadísticas como las pérdidas y las faltas personales crecen.

El uso de las redes sociales es más perjudicial en el tramo horario que va entre las 23:00 y las siete de la mañana. Hay ya algunos síntomas de empeoramiento estadístico cuando las redes se usan por la tarde, pero las horas críticas comienzan poco antes de la medianoche. El apartado del juego que más se ve afectado es el porcentaje de tiros de campo. El acierto baja en torno a casi un dos por ciento, especialmente en los tiros libres.

A la alarma generada por el mal uso de las redes sociales se ha sumado en la última semana la corriente de antivacunas entre un grupo de jugadores. Y el líder no es un cualquiera. Kyrie Irving, una de las estrellas de los Nets y que cobra 35 millones de dólares por temporada, se ha convertido en el portavoz de un bloque que, según las últimas estimaciones, incluye al cinco por ciento de los jugadores. El resto ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, pero ese mínimo porcentaje ha llevado a la NBA a publicar una guía de 60 páginas con el protocolo sanitario para la temporada que arrancará el 19 de octubre.

Los no vacunados se van a encontrar con restricciones muy similares a las que vivieron el curso pasado y estarán obligados a pasar test diarios. Hay más, los negacionistas no podrán comer y cenar en la misma habitación que el resto de la plantilla. Cuando jueguen como locales –hay ciudades como Nueva York o San Francisco en las que directamente no pueden jugar– no podrán salir de su casa salvo para los actos que vayan a celebrar con el equipo y cuando estén de viaje deberán permanecer en el hotel salvo para entrenar o jugar. Tienen prohibido acudir a restaurantes, bares, clubes, lugares de entretenimiento... se cambiarán en taquillas al margen de los vacunados y tendrán que guardar una cuarentena de siete días si entran en contacto con algún positivo. Los vacunados no tendrán pruebas diarias, sólo cuando sean sintomáticos, hayan tenido algún positivo cercano o algún médico de la franquicia lo requiera.