Amaya Valdemoro: «El libro me ha servido para llorar mucho»

Amaya Valdemoro. Ex jugadora de baloncesto. De su biografía, «Nací luchando», asegura que «a lo mejor me he pasado de sincera»

«Mi mayor reto ahora es estar tranquila. Quiero un poco de rutina y normalidad»
«Mi mayor reto ahora es estar tranquila. Quiero un poco de rutina y normalidad»

La mejor jugadora de la historia del baloncesto español cuenta en «Nací luchando» (Espasa) su vida dentro y fuera de las canchas. Amaya Valdemoro (18-8-1976, Alcobendas) se muestra tal cual es en su biografía escrita por Julián Redondo. Su autor confiesa haber descubierto el baloncesto femenino y a un personaje irrepetible. Amaya lo confiesa todo en sus páginas.

–¿Quién le convence para que cuente su vida en una biografía?

–Después de que me entregaran el Premio Alfonso Ussía en 2013, como yo soy superfán del Marqués de Sotoancho, quedamos en una comida con Ussía y Julián Redondo y allí me empieza a decir que si estaría bien un libro sobre mi biografía, que el autor podía ser Julián... y hasta hoy. Desde el primer momento tuvimos una conexión muy buena y no hubo ningún problema. Todo fue tan normal y tan fácil que es como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Han sido muchas horas en las que nos hemos confesado muchas cosas.

–¿Hay algo que se haya quedado fuera del libro?

–Yo creo que no porque lo he contado todo. A lo mejor me he pasado de sincera, pero es que soy así. Lo que está claro es que lo que no está en el libro no es importante.

–¿Qué te han dicho en tu círculo más íntimo sobre «Nací luchando»?

–Que he sido tan abierta y tan sincera como soy en persona. El libro es muy como soy yo. Refleja muy bien lo que soy y es lo que yo quería, que se viera a Amaya como es fuera de la pista, su forma de pensar, lo que he sufrido, el día a día... Soy yo al cien por cien.

–¿Y qué comentó tu padre al leerlo?

–Tampoco hemos hablado mucho sobre el tema. Estaba muy contento, pero es que el libro, para la familia, ha removido el tema de lo de mi madre –falleció cuando Amaya tenía 18 años por un cáncer fulminante– y es un tema bastante triste. A mí el libro me ha servido para resetearme, para hacer un repaso exhaustivo, para soltarlo todo y para llorar mucho, pero lágrimas buenas.

–¿Qué se le pasó por la cabeza cuando vio el primer ejemplar?

–¡Ufffff! Que era una pasada, algo muy fuerte y que esto es gracias al deporte al que he dedicado mi vida. Al baloncesto se lo he dado todo, pero también ha sido muy agradecido conmigo.

–¿Lo ha leído?

–He ido cogiendo capítulos sueltos, no me lo he llegado a leer entero del tirón. Julián me daba capítulos a medida que los escribía y luego me he leído a ratos algún capítulo en el sofá, en los viajes... Pero como es tan de verdad me revuelve bastante y se me hace complicado.

–¿Qué se puede encontrar el lector en «Nací luchando»?

–La gente no conoce cómo es la vida de un deportista minoritario, entre comillas. La gente se puede hacer una idea de la vida de un futbolista de élite porque están todo el día en todos los lados y hay muchas biografías, pero las peripecias y las experiencias de una deportista mujer y en un deporte como el baloncesto muy poca gente las conoce.

–¿Cómo habría actuado el Marqués de Sotoancho si hubiera acudido con usted después de ganar la WNBA a las recepciones de Clinton y Bush?

–(Risas) Habría ido con sus mejores galas y diría que la Casa Blanca no tiene nada que ver con «La Jaralera», que su finca es mucho más bonita. Seguro que comentaba que Bush y Clinton no tienen nada que hacer con su porte y con su estilo.

–Da la sensación de que su adaptación a la vida después de su carrera deportiva no ha sido traumática como ha sucedido en otros casos recientes...

–Se pasa mal y tiene que haber ayuda, pero la mayoría de deportistas no llegan a situaciones extremas y tan dramáticas como las de Lalo García o Jesús Rollán. Hay que ser capaz de adaptarse y la sociedad tiene que ser capaz de ayudar a quien lo pasa mal.

–El libro ya lo tiene escrito. En «Nací luchando» asegura que quiere ser madre antes de los 40...

–De momento, con mucha calma, todavía tengo tiempo por delante. Y si es un poco más tarde tampoco pasa nada.

–Comentarista de la Euroliga, empleada de la Federación Española de Baloncesto... ¿Qué más retos se plantea?

–Mi mayor reto ahora es estar tranquila. Llevo muchísimos años fuera de casa, con un estrés enorme... Lo que quiero ahora es un poco de rutina y un poco de normalidad. Casi no hago deporte, me sigue doliendo el cuerpo cuando me levanto... Sólo quiero tranquilidad.

–¿Y la segunda parte del libro?

–De momento vamos a dejarlo en la primera.

–¿Como comentarista de la Euroliga, ve al Madrid campeón de Europa?

–Creo que va a haber una «Final Four» impresionante y que el favorito por plantilla, por presupuesto, por todo... es el CSKA. Quitarse la presión y que los favoritos sean los rusos creo que es bueno para el Madrid porque en los dos últimos años iban como favoritos y no les fue bien.

–¿Es bueno para el Real Madrid que la «Final Four» sea en casa?

–A mí siempre me gustaba jugar en casa y la presión la tiene que tener el CSKA porque los rusos tienen un equipo que asusta. El Madrid está bien porque ha ido de menos a más y no ha levantado muchas expectativas como le sucedió el año pasado. Y eso creo que es bueno para el equipo.

–Y, ¿habrá seleccionador antes de que acabe el mes de abril?

–Trabajo en la Federación y juro que no tengo ni idea. Hombre, supongo que sí. A estas alturas del calendario no se puede esperar mucho más. Pero cada cosa va a su ritmo y de momento no ha ido mal.