91-84. Llull y el Madrid, más grandes

El equipo blanco gana su trigésimotercer título de Liga con el base como líder y referente. El MVP lideró a un equipo desbordante de ambición.

Sergio Llull (i) entra a canasta junto a Justin Doellman (c) y Pau Ribas, del FC Barcelona Lassa
Sergio Llull (i) entra a canasta junto a Justin Doellman (c) y Pau Ribas, del FC Barcelona Lassa

El equipo blanco gana su trigésimotercer título de Liga con el base como líder y referente. El MVP lideró a un equipo desbordante de ambición.

En una de las estampidas de Sergio Llull con la final en el tramo decisivo, el «Chapu» Nocioni se levantó del banquillo e hizo el gesto de acelerar una moto. Es una imagen que resume todo lo que significa el MVP de la final para el Real Madrid. Llull es el alma del equipo que conquistó ante el mejor Barça de toda la serie su trigésimotercer título de Liga. Es un jugador único. Lo dicen sus compañeros, lo dice su técnico, lo dicen los aficionados, lo dicen los rivales, lo dice el seleccionador... Nadie ofrece un cóctel tan explosivo de juego y carácter como él. Llull simboliza lo que el Real Madrid siempre ha sido. Tiene talento y un espíritu combativo que le ha llevado a jugar la final como si estuviera poseído. Con 28 años ha alcanzado una madurez que le hace ser un especimen único en Europa. Sus últimos tres partidos, números al margen, han sido salvajes. Apareció siempre que se le reclamó y en el primer día definitivo volvió a ser el mejor de los suyos. Pero este Real Madrid que el año pasado lo ganó todo y esta temporada ha revalidado Liga y Copa tiene mucho más. Sigue habiendo hambre, ganas de competir por todo, los roles no pueden estar más definidos y el faro de todo ya es Llull. El Barça ofreció su versión más combativa demasiado tarde.

El Madrid campeón ha ofrecido virtudes que apenas se le habían adivinado en toda la temporada. Tipos que se habían convertido en sospechosos habituales, como Thompkins y Taylor, han sido piezas fundamentales en las tres victorias que han llevado al título. Rudy, cuando se ha visto liberado de sus problemas físicos, ha sido otro elemento fundamental. Y pocos, muy pocos jugadores son capaces de aportar tanto como Nocioni con tan poco tiempo en cancha. El argentino fue vital para que en el único momento en que el Barça se mostró superior en toda la final, en el segundo cuarto con once puntos de ventaja, el Madrid devolviera a la realidad a los azulgrana. Resulta hasta obvio señalar la aportación de tipos como Ayón, Reyes o el «Chacho». Los dos pívots siempre están y el base hizo su mejor partido en meses cuando más falta hacía.

El Barça fue capaz de mirar cara a cara al Madrid durante muchos minutos y eso tuvo mérito viniendo de donde venía. Tomic hizo daño, pero sigue siendo poco más que un jugador que hace números con facilidad. Navarro asumió más protagonismo y Satoransky ejerció de líder, pero al Barça le ha faltado en la eliminatoria la chispa y el colmillo que le han sobrado al Madrid. Resistió el primer empujón en el segundo cuarto cuando el Madrid tomó el control con un parcial de 17-4. En la segunda oleada, no tan explosiva, pero igual de efectiva, empezó a sentir que la final se escapaba. El Madrid tomó el mando en el tercer cuarto y ya no lo soltó. El ejecutor volvió a ser Llull, que contó con la ayuda de Thompkins y Ayón.

El Barça buscó seguir en pie a base de intercambiar golpes. Tampoco le funcionó. En los tres primeros partidos, el Madrid se fue por encima de los noventa puntos. En el cuarto también. El último arreón y definitivo llegó a menos de dos minutos (87-80). Nocioni empezó a hacer el gesto de acelerar la moto. Llull, que seguía poseído, encendía a la grada y Rudy trataba de poner un poco de calma. Nadie le hizo caso. A falta de diez segundos, el banquillo del Madrid invadió la pista. Fue el comienzo de una fiesta para un equipo que se ha acostumbrado a celebrar títulos con una frecuencia desesperante para los rivales. Llegó el confetti, el título de campeón, Carroll con un capote... El Madrid sigue ganando.

. Ficha técnica:

91 - Real Madrid (19+26+27+19): Ayón (9), Carroll (2), Llull (21), Taylor (4) y Thompkins (14) -equipo inicial-, Maciulis, Rodríguez (14), Nocioni (7), Reyes (11), Hernangómez y Rudy (9).

84 - Barcelona Lassa (26+21+18+19): Doellman (7), Navarro (14), Satoransky (17), Oleson (6) y Tomic (17) -equipo inicial-, Abrines (2), Perperoglou (11), Ribas (2), Lawal (4), Vezenkov, Samuels (4) y Arroyo.

Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Juan C. García y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

Incidencias: Cuarto partido de la eliminatoria final de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid (Barclaycard center) ante 12.173 espectadores.

Resultados de la final:

- Primer partido. Miércoles 15 de junio:

Barcelona, 100 - Real Madrid, 99 (1-0)

- Segundo partido. Viernes 17 de junio:

Barcelona, 70 - Real Madrid, 90 (1-1)

- Tercer partido. Lunes 20 de junio:

Real Madrid, 91 - Barcelona, 74 (2-1)

- Cuarto Partido. Miércoles 22 de junio:

Real Madrid, 91 - Barcelona, 84 (3-1).