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Nikola Mirotic: «Aquí cada uno va mucho a su rollo»

Nikola Mirotic / Ala-pívot de los Chicago Bulls. Es uno de los jugadores más en forma de la NBA. Y eso después de ser apartado de la rotación y estar a punto de ser traspasado

Es uno de los jugadores más en forma de la NBA. Y eso después

de ser apartado de la rotación y estar a punto de ser traspasado

«La verdad es que la barba me la cuidan mejor en Madrid, aunque si fuera por Nina y Alexey –su mujer y su hijo– me quedaría en Chicago hasta el último día de mi carrera», asegura Niko Mirotic en los días más felices de la que es su temporada más difícil en la NBA. En su tercera campaña en los Bulls, el ala-pívot hispano-montenegrino ha pasado en las últimas semanas de condenado a titular indiscutible...

–¿Cómo es un día sin partido?

–Se trata de descansar lo máximo posible. Estamos mucho tiempo viajando y hay que tratar de aprovechar el tiempo con la familia porque nos echamos mucho de menos. También voy a hacer tiro una hora o una hora y media. No cuesta nada y luego me vuelvo con los míos. Ayer, por ejemplo, cené con el «Chacho» y hablamos de los buenos tiempos en Madrid, de dónde iremos de vacaciones con los niños... (la entrevista se realizó el pasado viernes).

–¿Se parece en algo el ambiente en los Bulls al que se vive en la Selección o en el Madrid?

–No, es totalmente diferente. Aquí todo es como mucho más serio. Cada uno va más a lo suyo, no vas mucho con los compañeros a cenar o a comer, cada uno va más a su rollo. Hay que pensar que estamos mucho tiempo juntos: entrenando, viajando, jugando partidos... Es normal que en cuanto podamos, queramos tener algo más de espacio propio.

–¿Qué pensó la primera vez que pisó una cancha con tanta historia como la del United Center?

–Fue a principios de julio de 2014. Hice el viaje con Pau para firmar el contrato y fue inolvidable. Ver la estatua de Jordan, pisar la cancha, ver las camisetas colgadas del techo... Se me puso la piel de gallina. No estaban puestas las canastas porque iba a celebrarse un concierto o no sé qué y yo sólo tenía ganas de coger un balón y decir «por favor ponedme unas canastas que quiero tirar ya». Aquí todo sigue girando en torno a aquel equipo de Jordan, Pippen, Kukoc... Los anuncios, las fotos, las estatuas, estos tíos siguen aquí... algunos tienen empleos en la franquicia. Es increíble formar parte de un equipo tan histórico.

–¿Qué ha sido lo mejor y lo peor en estos tres años?

–Han pasado muchas más cosas buenas que malas. El primer año fue muy bueno, la gente pensaba que no iba a jugar y me fue muy bien. El segundo también acabé muy bien, hubo un partido de 35 puntos, otro de nueve triples... Lo malo está siendo este año que hubo días en los que no sabía si me iba a quedar o me iba a ir y me sentí muy impaciente. Es duro no saber dónde vas a jugar el día siguiente y estar esperando hasta el último minuto para saber si te van a traspasar o no. Yo estaba entrenando y no sabía qué iba a suceder. Cuando acabamos el entrenamiento me fui corriendo al móvil para ver si me habían llamado o no. No me llamaron, así que sigo aquí, es parte del negocio y hay que aceptarlo. El primer año cuesta asimilarlo, el segundo ya empiezas a tragar y al tercero estás acostumbrado.

–Abstraerse de los rumores debe de ser difícil.

–Es complicado manejarlo porque te preparas para estar centrado, para jugar, para responder a lo que la gente espera de ti. Yo me dedicaba a entrenar, entrenar y entrenar. Les dije a mis agentes que sólo llamaran si pasaba algo, que no me llamasen por cualquier cosa. No quería distraerme. Yo lo

compartía con mi mujer, con la familia más cercana, mis padres y amigos más cercanos.

–¿Le explicó el entrenador por qué hasta hace semanas sólo había sido cinco veces titular y ahora es imprescindible?

–La verdad es que no mucho. Ha sido una temporada un poco rara. Muchos cambios, muchísimos, 20 veces se ha cambiado el quinteto titular... Yo no había visto algo así. Me pasé tres partidos sin jugar y me dijo el entrenador que quería probar con otro jugador. Yo no estaba de acuerdo, respeté la decisión, pero no me pareció bien que me quitase totalmente de la rotación. Esos tres partidos los perdimos. Y luego los más veteranos, como Butler y Rondo, se sentaron con el entrenador y le dijeron que si el equipo quería ganar me necesitaban a mí.

–¿Y qué piensa cuándo se llega a ese extremo?

–Me motivó mucho. Tres partidos, tres derrotas y en el partido que volví yo ganamos y anoté 24 puntos. A partir de ahí tienes todavía más confianza y motivación porque ves que tus compañeros te aprecian y saben lo que puedes ofrecer. Desde entonces he vuelto a ser titular y la verdad es que me encuentro muy bien.

–Ha llegado a citar a Rondo como pieza clave en su caso...

–Cuando llegó hubo muchos rumores de si era buen tío, de si era muy raro, que era muy difícil de tratar... Y es lo contrario. Es el más humilde del equipo, muy tranquilo, ayuda a los jóvenes, busca a los compañeros, nos hace la vida mejor, es muy positivo y con él tengo una relación muy buena. Nos hemos caído muy bien y me busca en la pista. Tener un base así, de ese calibre, es muy bueno. Hace semanas estábamos los dos en el mismo paquete para ser traspasados, pero mira... se trata de seguir disfrutando del juego.

–¿Pensó en rendirse?

–Tuve momentos en que dije «que esto se acabe ya, que se acabe la temporada ya. Que pueda entrenar en verano para preparar la temporada siguiente». Pero fueron un par de días. Me dije: «Niko no puedes pensar así». Sé que soy muy ambicioso, que puedo dar la vuelta a la situación. Y ha sido lo que ha pasado. Ahora estoy en mi mejor momento de la temporada.

–¿Tiene una explicación para la bajada en su anotación y en el descenso en sus porcentajes?

–Hay cosas que influyen, que han sido culpa mía. Yo ha habido veces que no he estado acertado y lo asumo. Pero es que ha sido muy difícil porque han sido semanas en las que no sabía nada. No sabía si iba a jugar más o menos, mucho o poco... Ha habido muchos cambios, pero al final todo es una experiencia que te permite fortalecerte y hacerte mejor jugador. Espero que todos los problemas queden en una anécdota.

–¿Cómo se rearma el equipo para meterse en la pelea por estar en los «playoffs»?

–La verdad es que ahora estamos muy unidos. Somos muy conscientes de que el año pasado estuvimos en una situación similar y nos quedamos fuera y no queremos caer en el mismo error. Estamos ahí y tenemos un buen calendario así que hay que aprovechar la oportunidad.

–Imagino que le apetecerá volver a la Selección...

–Por supuesto, me encantaría estar. Sería increíble formar parte de un grupo con tantas estrellas, porque todo el mundo ha dicho sí. Estando todos hay muchas posibilidades de ganar otro oro.

–¿Le ha sorprendido la explosión de Doncic, un jugador al que casi apadrinó en el Madrid?

–No... Bueno, un poco sí. Algunos partidos sí. Todos sabíamos que podía explotar, pero quizá no tanto. Resolviendo partidos muy importantes con tiros decisivos, con jugadas increíbles que cuando las ves dices «madre mía, pero qué hace este chico con 17 años». Domina, controla el partido, sabe cómo asistir, mete triples para ganar... Es impresionante, de quedarse con la boca abierta, aplaudir y decirle «mira chico la estás reventando». Es increíble la cabeza que tiene.