Fútbol

Cata Coll: "Ojalá algún día pueda decir que soy futbolista"

La jugadora del Barça, que no ha recibido ningún gol en la fase de grupos, quiere guiar a las suyas a la tercera final europea consecutiva

Cata Coll en la ciudad del fútbol de las rozas
Cata Coll en la ciudad del fútbol de las rozas

«Cata, hija, que tú sabes jugar bien de central», le dice su entrenador. «Ya, pero quiero ser portera», le contesta la balear.

La selección española sub-19 está a tan sólo ciento ochenta minutos, siempre que no haya prórroga ni penaltis, de conquistar su tercer campeonato europeo consecutivo. Lo nunca visto. «Tenemos la confianza de que podemos hacerlo. Hemos trabajado muy duro para hacer historia», es el grito que estos días resuena por los vestuarios del combinado español.

Las chicas de Pedro López se enfrentan a Francia en semifinales y en la portería de las «Guerreras» estará Cata Coll. El reciente fichaje del Barcelona es una de las principales responsables del éxito que atraviesan las categorías inferiores y en este Europeo aún no sabe lo que es recoger el balón de dentro de la red. «Cuando las chicas meten gol me gustaría celebrarlo con ellas, pero tengo que quedarme en la portería. Es lo que tiene ser portera», dice. Pese a la euforia que le despiertan los goles, Cata, que es de las más queridas en el equipo, no puede salir corriendo a abrazar a las suyas. Ella tiene que quedarse a custodiar los palos y eso que sus inicios en el fútbol no fueron con unos guantes en la mano. «Empecé a jugar de central. No se me daba nada mal, tenía fuerza, pero siempre me gustaba tirarme y un día me dije a mi misma ”Voy a probar de portera”», cuenta.

En los entrenamientos del equipo de su barrio Cata comenzó a dar sus primeras estiradas para desesperación de su entrenador, que no lo veía del todo claro. «Me decía que de central lo hacía muy bien y que de ahí no me movería», recuerda. Y añade: «Al final tuvo que ceder», cuenta con una sonrisa de oreja a oreja. Hoy, aquella niña que dormía con una camiseta de Aouate, «es mi ídolo», es la portera menos goleada del Europeo . «Hubo una época que me llamaban Aguacate porque siempre iba a entrenar con camisetas de Dudu», confiesa Cata entre risas. «Aunque mi primera camiseta fue la de Nunes. Cuando jugaba de central me gustaba mucho. Todavía la guardo», señala.

Como toda adolescente de dieciocho años, a Cata le encantan la series y durante la concentración se está viendo junto a su compañera de habitación, Itziar Pinillos, la tercera temporada de Paquita Salas. «Me gusta ver series porque así me despejo. No tenemos que estar siempre pensando en el fútbol porque al final la mente se cansa», cuenta. Y es precisamente en el aspecto mental donde más ha tenido que incidir Cata en los últimos años. «Ser portera es muy complicado. Tienes que aprender a trabajar muy bien bajo presión porque como la líes un poco ya sales en todos lados», analiza. «Pero al final eso es lo bonito de ser portera, que te hace más fuerte mentalmente», añade.

Cata, que ha salido de esa fructífera cantera del Collerense, allí también se formaron las internacionales Virginia (Torrecillas), Mariona (Caldeney) y Patri (Guijarro) está convencida de que el éxito de las jugadoras que se forman en el club balear está en que «allí se apuesta por el fútbol femenino de verdad». «Aunque también es un gen», bromea. Bromas son precisamente lo que no faltan en el vestuario de la sub-19 donde reina el buen ambiente entre las jugadoras. «La más graciosa del grupo es Rosa Otermín. Es un personaje, pero también es la primera que te saca una sonrisa cuando estás mal. Todas tenemos muchísima complicidad», dice.

La mallorquina, que ya ha debutado con la absoluta , cree que aún le queda mucho trabajo por delante, pero seguirá trabajando para vivir de esto y «ojalá algún día pueda decir que soy futbolista». A la jugadora del Barça le van los retos y si ganan la final no le importaría hacer alguna locura. «No me importaría cortarme la ceja o hacerme un tatuaje, aunque aún tengo que hacerme el del Mundial que gané con la sub-17».