Fútbol

El Chiringuito de Pedrerol: El éxito de la humildad

Sin sacar pecho, Zidane ha hecho mejores a todos sus jugadores y ha convertido al Madrid en un equipo campeón donde todos trabajan y se sienten importantes.

Zidane logró la implicación de todo el vestuario y es uno de los grandes artífices de la Liga ganada por el Madrid.
Zidane logró la implicación de todo el vestuario y es uno de los grandes artífices de la Liga ganada por el Madrid.

Sin sacar pecho, Zidane ha hecho mejores a todos sus jugadores y ha convertido al Madrid en un equipo campeón donde todos trabajan y se sienten importantes.

En este Madrid no hay estrellas: hay currantes. Zidane ha transmitido esa mentalidad a sus jugadores. Siempre discreto, siempre prudente, siempre restándose protagonismo, el último partido de Liga ha vuelto a ser un ejemplo, con el equipo dejándose la piel sobre el césped y jugando a lo campeón.

Liga de todos

Isco ha hecho un final de temporada espectacular, ¡vaya cambio el suyo! En Málaga volvió a correr por todas partes. Cristiano ha llegado más goleador que nunca. El liderazgo que ha ejercido Ramos es incuestionable. Y los Modric, Kroos, Carvajal, Marcelo... son todos muy buenos. Pero esta Liga no es sólo de los cracks. Es de la plantilla. Esta Liga es de todos.

Sin «vedettes»

Con Zidane, el Madrid se ha convertido en un equipo que trabaja. Donde antes había «vedettes» que querían ganar con la camiseta, ahora hay un grupo de profesionales que quieren ganar por la camiseta. Que dan el máximo en cada partido y en cada entrenamiento. Manejar esa plantilla es muy complicado, pero conseguir lo que ha conseguido Zidane, hacer que todos se sientan importantes y que todos rindan en el campo, era casi imposible. Y él lo logró. Qué bien Nacho, capaz de estar al más alto nivel en todas las posiciones de la defensa por importante que sea el partido. O Asensio, que con Zidane ha crecido y ha demostrado que va para estrella del fútbol. O Lucas, siempre dando la talla. Sin olvidarnos de gente como Kovacic, que también ha dado un salto esta temporada.

Buenas decisiones

Pero Zizou no sólo implicó a todo el vestuario, incluido James. No sólo tuvo a todos enchufados acertando con las rotaciones. También supo dosificar a Cristiano para que llegara a mayo como ha llegado, y cambió su posición para que siguiera dando al Madrid todo lo que da. Dio confianza a Benzema cuando no le salía nada y recogió el fruto con esa jugada antológica en el Calderón. Confió en Keylor a pesar de sus fallos y tantos rumores, y le levantó hasta las paradas salvadoras, algunas imposibles, que ha hecho estos últimos partidos.

Felicidad y orgullo

Esto es lo que quiere el aficionado. Simplemente un grupo de jugadores comprometidos con el escudo y un vestuario unido. Que den la cara siempre. Que no se quejen cada vez que le toca jugar a un compañero. Que antepongan siempre los intereses del equipo a los suyos. Y que estén felices y orgullosos de jugar en el Real Madrid, sin rajadas ni caritas. Eso es lo que exige el madridista y es el milagro que ha obrado Zidane sólo un año y medio después hacerse cargo de un equipo totalmente roto.

Ovación

Hay motivos para que el madridismo esté de celebración. Tras una Liga en los últimos ocho años, después de ganarla por última vez en 2012 (con Mourinho), por fin pueden volver a celebrarla. Y luego a pensar en la Champions, el torneo del Madrid, donde más cómodo se siente. En Cardiff puede seguir haciendo historia con la 12ª y ganando la competición dos veces seguidas, algo que no ha logrado nadie. Este equipo tiene alma. Este equipo puede hacerlo. Zidane les ha hecho mejores porque todos saben que el mejor es él.