Si volviera a nacer, querría ser Jesús Navas

El cartel para comenzar el año en el Sánchez Pizjuán no podía ser más rematado. Dos de los llamados a disputar el título, frente a frente. Machín contra Simeone. Para mí, dos de los tres mejores entrenadores de nuestra Liga. Y el partido no defraudó. Ambos quisieron los tres puntos. Quizás el Sevilla lo dejó claro desde el inicio y el Atlético necesitó madurar el partido para mostrar sus intenciones.

Oblak, el segundo mejor. Oblak fue el mejor rojiblanco, lo que indica quién tuvo más ocasiones. Pero debemos detenernos para hablar de este Sevilla de Machín.

Nació hace 33 años, es el actual capitán, lleva el 16 en honor a su amigo Antonio Puerta, representa mejor que nadie los valores del Sevillismo, es hijo de Paco y de Aurori y responde al nombre de Jesús Navas González. O, lo que es lo mismo, el Duende de Los Palacios.

Atento, Luis Enrique. Ayer dio otra exhibición de clase, poderío, fuerza y calidad. A los Sevillistas no nos importa que Luis Enrique no le convoque. Peor para él y para la Selección. Prefiero que siga llamando a Odriozola, Jonny, Carvajal y compañía, más mediáticos, y que nos deje a Jesús exclusivamente para nosotros. Pero entiendo que si el seleccionador tiene un poco de vergüenza torera habrá agachado la cabeza al ver el partido de ayer en el Pizjuán y habrá pensado que lleva meses equivocándose. Mientras, los Sevillistas nos sentimos orgullosos e identificados en un 200% con el de Los Palacios. En mi caso, si volviera a nacer, me gustaría ser Jesús Navas.