¿Para qué sirve la sangre?

Comienza el juicio por la «operación Puerto» con la declaración de Eufemiano Fuentes. Los acusados sólo responden de un delito contra la salud pública

Manolo Saiz
Manolo Saiz

¿La sangre es sólo sangre o es algo más? De la respuesta a esa pregunta depende que el juicio de la «operación Puerto» que comienza hoy, el mayor proceso contra el dopaje en España, sirva para algo o para nada. De la consideración de la sangre como un medicamento depende que los acusados, Eufemiano Fuentes, Manolo Saiz, Yolanda Fuentes, Ignacio Labarta y Vicente Belda, puedan ser condenados a la pena máxima de dos años que solicita la fiscalía o salgan libres de cargos. En mayo de 2006, cuando se produjeron las primeras detenciones, la legislación española no contemplaba el dopaje como un caso de tráfico y administración de sustancias dopantes, sino como un delito contra la salud pública. La ley no se modificó hasta noviembre de ese año y la defensa de Eufemiano Fuentes, al que el sumario considera el «cerebro» de la trama, ya se ha procurado un informe que asegura que la sangre no puede ser tratada como un medicamento.

La justicia española no se ha preocupado de determinar la propiedad de las 224 bolsas de sangre incautadas en el proceso porque nada importa el nombre de sus dueños, ni si estaban destinadas a aumentar el rendimiento deportivo de los «pacientes» de Eufemiano Fuentes. Sólo en un caso, el de Alejandro Valverde, se investigó a quién pertenecía la bolsa, y fue a petición del Comité Olímpico Italiano (CONI). Valverde es el único ciclista español sancionado por la «operación Puerto», pero el castigo llegó a través de la autoridad italiana. Otros ciclistas sí fueron sancionados, pero todos fuera de España. Algunos, como Iván Basso, que declarará en el juicio, continúan en activo. El italiano es uno de los cinco testigos que permanecen en el pelotón. Vicioso, Caruso, Scarponi y Contador, que declarará el 5 de febrero por videoconferencia desde los juzgados de Parla, son los otros.

El juicio nace, además, con dos ausencias que pueden ser fundamentales. La causa contra José Luis Merino Batres, hematólogo prestigioso y, durante años, jefe de transfusiones de la Comunidad de Madrid, ha sido archivada de manera «provisional» por enfermedad. El socio de Eufemiano Fuentes en el proceso de congelación y tratamiento de la sangre, padece alzhéimer, por lo que no será juzgado ni tendrá que declarar ante el juez. Alberto León, el «correo» de la trama, se suicidó en 2011 en su casa de El Escorial. Algunas fuentes de la investigación consideran que su colaboración hubiera sido muy valiosa para el juicio.

En el sumario de la operación sólo aparecen nombres de ciclistas, a pesar de que Eufemiano confesó en una entrevista que trataba también a futbolistas, tenistas y atletas, y de que entre la documentación encontrada figurara un calendario con las fechas del Europeo de Atletismo de Gotemburgo. La investigación tampoco conducirá a ninguna conclusión sobre el dopaje en otros deportes. En caso de que durante la serie de declaraciones se conozca la vinculación de algún otro deportista con la trama, «seguramente los delitos ya hayan prescrito», confiesa alguien que conoce bien la investigación.

El juicio, que se extenderá hasta el 22 de marzo, comenzará a las 10:00 de hoy con la declaración del principal acusado, Eufemiano Fuentes. Mañana será el turno de los cuatro acusados que quedan: Manolo Saiz, Yolanda Fuentes, vicente Belda e Ignacio Labarta. Saiz ayer se preparaba para el juicio viendo la final del Mundial de balonmano. «Enhorabuena al balonmano español en especial a Valero, buen trabajo!!!! Y a Juan de Dios por demostrar cordura y confianza en los proyectos», decía en Twitter.