Ciclismo

Primoz Roglic, dueño de la Vuelta

Se impone en la última contrarreloj después de doblar a Enric Mas y gana la carrera con cuatro victorias parciales

Roglic levanta la bicicleta después de ganar la última etapa
Roglic levanta la bicicleta después de ganar la última etapa FOTO: Manuel Bruque EFE

La contrarreloj final confirmó que la Vuelta pertenece a Primoz Roglic. Ganó en el estreno de la carrera en la catedral de Burgos y volvió a hacerlo en la de Santiago 23 días después, demostrando que la carrera ha sido suya de principio. Y si no ha sido líder durante los 21 días de carrera más los dos de descanso es porque defender el maillot rojo antes de tiempo le suponía más una molestia que un privilegio. Ganó a lo grande una vez más, doblando a Enric Mas en los últimos metros para hacer evidente su superioridad.

El esloveno ha ganado las tres últimas ediciones de la Vuelta de manera consecutiva, algo que sólo consiguieron antes que él Tony Rominger y Roberto Heras. El ciclista de Béjar ganó una más y ese es ya el siguiente objetivo del esloveno, que ha aprendido a gestionar con naturalidad la victoria y la derrota en los últimos años. No se obsesiona con una ni con otra. Las asume con naturalidad como parte del deporte. «En la vida siempre hay altos y bajos pero mientras sepas tirar hacia delante todo acaba encajando», reconoce.

Se levantó después del golpe tremendo que supuso para él perder el Tour el año pasado en la última contrarreloj y eso le sirve para mantener la prudencia y no haberse reconocido como ganador antes de tiempo en esta Vuelta.

«No puedo estar triste, he hecho todo lo que he podido», dijo a sus compañeros. Entendió que la derrota en el Tour de 2020 se produjo por su búsqueda, y la del equipo, de que todo estuviera medido al milímetro sin dejar espacio al instinto que ahora sí se permite seguir, aunque sin perder la preocupación por el detalle en la preparación.

Lo demostró después de ganar la Vuelta al País Vasco. A la mañana siguiente, bien temprano, se marchó a inspeccionar la penúltima etapa del Tour. Sin tiempo casi para descansar, pero le gusta tener todo previsto.

Hay ciclistas a los que les cuesta levantarse de la cama, especialmente en la jornada de descanso de una gran vuelta, pero Roglic no entiende de pereza. El año pasado, durante la Vuelta, ya se fue a reconocer el repecho de Suances en el mismo día para después ganar la etapa.

Las victorias también le han ido modelando. El áspero ganador de la Vuelta 2019 que respondía a los periodistas con monosílabos y con aire de perdonavidas ha dado paso a un ciclista simpático que nunca pierde la sonrisa. Capaz de hacer bromas y de responder «cerveza. Dos más» y soltar una carcajada después cuando le preguntan si conoce alguna palabra en español.

Roglic ha tenido que ir aprendiendo los códigos del ciclismo sobre la marcha. «Yo venía de un deporte individual como el esquí y me costaba entender el trabajo en equipo», explicaba en una entrevista en «Ciclismo a fondo». Tenía que aprender a ser un líder dentro del equipo, a convivir con las necesidades del grupo y a gestionar su relación con los medios. Y todo ha ido a mejor. «Siempre estoy dispuesto a que me ayuden», dice.

A su felicidad también contribuye su familia, su mujer y su hijo. Después de la caída que le hizo abandonar el Tour se fue de vacaciones con ellos en una caravana. «Siempre intento pasar página rápido. No tenía claro ir a los Juegos porque el proceso de recuperación no iba tan rápido», explica. En Tokio ganó el oro en contrarreloj y después continuó camino hacia España, donde ha encontrado su lugar en los últimos años.

Su relación con la Vuelta no ha sido planificada y tampoco ha planificado nada para ganarla por cuarta vez. «Nunca he planeado nada en los últimos tres años y siempre he acabado aquí. No voy a planear nada para el año próximo», advierte. Sólo espera «volver y disfrutar tanto como hasta ahora», añade.

Ésa es una de las claves de su rendimiento. Roglic intenta ganar todas las carreras que puede ahora que se siente fuerte y aprovechar cada día. «Disfruto cada momento, cuanto más disfrutas más feliz estás. Todo han sido gratos momentos y gratos recuerdos», asegura.

Lo serán también para su hijo, que fue protagonista en el podio. Agarró el trofeo de ganador y disfrutó con el confeti. Para él era una fiesta sin saber todavía que su padre ha hecho historia.