Motociclismo

El lado japonés de Márquez

Marc quiere certificar el título de MotoGP en la casa de Honda y ante una afición con la que tiene una conexión especial

Márquez posa con el gato de la suerte que le acompaña en Motegi desde 2016. Le basta con quedar por delante de Dovizioso para ser mañana campeón        del mundo/ repsolmedia
Márquez posa con el gato de la suerte que le acompaña en Motegi desde 2016. Le basta con quedar por delante de Dovizioso para ser mañana campeón del mundo/ repsolmedia

Motegi no es un circuito más para Márquez. Japón está muy lejos de Cervera, pero de alguna manera es otro de los lugares en los que siente que pilota en casa. Es el país de Honda, la fábrica con la que ha conseguido todo en MotoGP, y por eso sería especial para él y para su equipo poder conseguir el título mañana mismo. Ya tiene en el box el gato de la suerte, clásico en la cultura nipona, porque toda ayuda es bienvenida, aunque la ventaja de puntos sea amplia. «Cada año es el mismo, me lo guardan y ese no se mueve. Lo ponen en una caja, lo guarda Shoei (la marca de su casco) y me lo traen aquí porque saben lo que pasó en 2016», reconocía Marc después de los dos primeras sesiones libres.

El español se refiere a lo que sucedió hace dos temporadas, cuando llegaba a Motegi con una opción muy remota de campeonato y la carambola se acabó produciendo. Necesitaba ganar y que ninguna de las dos Yamaha oficiales puntuaran. Rossi y Lorenzo se cayeron y él llegó el primero a la meta, así que pudo celebrar allí mismo su tercera corona de las motos grandes.

Si el gato de la suerte tuvo algo que ver entonces, ahora no necesitará esforzarse mucho para que Marc certifique su título. Lo tiene en la mano y las cuentas son sencillas. Para resumir: si Dovizioso no le recorta tres o más puntos, el debate estará cerrado, así que todo lo que sea quedar por delante del italiano le basta a Marc, que se puede permitir el lujo de terminar por detrás de él si, por ejemplo, uno es cuarto y el otro quinto. Dovi quiere repetir la victoria del año pasado para alargar el desenlace, que es el único objetivo que le queda después de los errores de principios de curso y que ahora está pagando.

Márquez no va a tomar todos los riesgos, porque con tres fines de semana consecutivos de carreras, hacerse daño sería un desastre. Él podría limitarse a subir al podio y esperar a Australia, donde le bastaría con sumar unos pocos puntos, pero si tiene la posibilidad de ganar la carrera, hasta el último de los aficionados sabe que lo hará. Va en su ADN y también influirá que ganar el título en Japón es algo especial. La afición le adora y van a estar todos los directivos de la fábrica viéndolo allí mismo. Marc les quiere devolver todo el cariño y la confianza, porque él se siente de corazón un piloto Honda. A los fans nipones, les hace un guiño anual a través del diseño de su casco, en esta ocasión, con un samurái y su habitual hormiga dibujada con trazos propios de la cultura japonesa. Si todo va bien para el de Cervera, en el pequeño karaoke junto al aeropuerto de Narita habrá fiesta el domingo por la noche. Hay sitios más glamurosos, pero al 93 le gusta mantener las tradiciones.

Lorenzo se lo pierde

Jorge no va a poder correr en Japón y puede que tampoco en el resto de la gira. La fisura de la mano izquierda es en realidad una fractura que necesita reposo y que no le permite pilotar de manera competitiva.