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El viento y Fognini pueden con Nadal en Montecarlo

El italiano derrota al español en las semifinales de uno de sus torneos preferidos (6-4 y 6-2), en el que buscaba su duodécimo título. El día fue complicado y Fabio se adaptó mejor

  • Nadal se lamenta después de perder un punto ante Fognini
    Nadal se lamenta después de perder un punto ante Fognini /

    ERIC GAILLARD / REUTERS

Tiempo de lectura 2 min.

20 de abril de 2019. 17:06h

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Francisco Martínez.  20/4/2019

No habrá duodécimo Masters 1.000 de Montecarlo para Rafa Nadal. Fabio Fognini lo evitó (6-4 y 6-2), con el viento como aliado. Eso sí, las condiciones eran igual para los dos y el italiano supo adaptarse mejor. El viento es el peor enemigo del tenis, porque si llueve, se deja de jugar y se acabó, pero con aire se continúa y la pelota está viva y no para de hacer extraños. Hay que saber dominarse, aceptar el fallo más que nunca, y Rafa no lo hizo. Es un tenista al que el lenguaje de gestos muchas veces lo delata. Y en el segundo set de las semifinales de Montecarlo, tenía la ceja levantada y estaba serio. Claro que en ese momento enfrente tenía a un rival implacable. Fognini se vino definitivamente arriba y sus golpes volaron. Es un jugador peligrosísimo cuando le salen las cosas, como sucedió ante Nadal.

También es irregular, pero sólo demostró eso en el encuentro contra el español en el primer set. Ganó el italiano el primer juego con rotura, un juego eterno, pero después se enfadó con el juez de silla por una toalla que arrastró el viento en pleno punto y empezó a lanzar pelotas fuera: del 0-1 al 3-1; pero reaccionó para recuperar la ruptura que ya tenía en contra, y empezó a pegar duro. Los golpes de Nadal no hacían daño. La pelota se le quedaba corta o en la red y su oponente lo aprovechó para empezar a conectar tiros ganadores. Tanto con la derecha como con el revés: es de los pocos tenistas que pueden aguantar el cara a cara en el juego cruzado con el balear, la derecha de Rafa, que es zurdo, contra el revés de su rival. El tenis sólido del español no fue suficiente esta vez. Fognini también corrió y se defendió, peleó, no vivió en una montaña rusa y llegó al triunfo final con 21 tiros ganadores, el último espectacular. Amagó con vencer 6-0 en el segundo set, pero Nadal se resistió hasta el 6-2.

Por tanto, la final del primer Masters 1.000 del año sobre tierra batida la jugarán Lajovic y Fognini, cuando todo apuntaba a un Nadal-Djokovic. No es el mejor arranque del balear en su superficie preferida, pero esto no ha hecho más que empezar. Siguiente parada, Barcelona, el Conde de Godó, la próxima semana.

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