En busca de la rutina

En Madrid, Nadal persigue la regularidad: «Necesito dos semanas con el nivel de juego que quiero tener».

El mismo día que se cumplían 13 años de su primer partido ATP, el pasado miércoles, Nadal aterrizó en Madrid. Con 15 años, aquel partido en Palma de Mallorca, en su casa, lo ganó. Y para eso ha llegado Rafa a la capital una semana antes de su estreno en el Mutua Madrid Open: entrenar duro, coger confianza y volver a ganar... Y para cumplir con los innumerables compromisos publicitarios que conlleva la categoría del, por ahora, número cuatro del mundo. Telefónica, KIA, visitas institucionales... salpican las sesiones de entrenamiento en torno a las dos horas en la Caja Mágica. Se trata de volver a recuperar las sensaciones que vivió por primera vez en la temporada en el torneo de Montecarlo y así luchar por todo.

El Rafa que ha llegado a la capital tiene poco que ver con el de años anteriores. No se trata de que la primera parte de 2015 haya sido la más floja de su carrera. Nadal ya no se preocupa de la altitud, de que si las bolas botan más o botan menos o si la pista le favorece menos que las de París o Montecarlo. Eso ahora son cuestiones menores. Nadal busca la «estabilidad» que sólo le pueden dar las victorias. «He tenido demasiados altibajos y lo que quiero es recuperar la rutina ganadora. Necesito dos semanas consecutivas mostrando el nivel de juego que quiero tener», aseguraba ayer en la conferencia de prensa de Kia, uno de sus patrocinadores. Esas dos semanas coinciden con Madrid y Roma; precisamente los dos capítulos precedentes a la búsqueda del décimo Roland Garros.

En público, Rafa considera una falta de respeto para el torneo de Madrid estar pensando en París, pero... «Es el evento más importante», según afirmó antes de pelotear con unos aficionados en otra de sus primeras citas en la capital.

Para París restan poco más de tres semanas. «Está bien, está bien», asegura su padre, Sebastián, antes de recordar aquello de «pero yo no hago entrevistas, ¿eh?». El clan Nadal sabe que, en los próximos quince días, lo que suceda en la Caja Mágica y en el Foro Itálico, son vitales para pensar si es posible volver a ganar en París. Rafa se siente bien, se le ve relajado. «Estoy sano, físicamente bien, lo único que tengo que hacer es jugar un poquito mejor. En Montecarlo comprobé que estaba con el nivel suficiente para competir por todo, ahora se trata de ganar confianza y saber que las cosas pueden salir bien».

Rafa reconoce que el tropiezo en Barcelona generó dudas después de haberse encontrado cómodo en el Principado. «Si digo que no me entraron dudas mentiría, y yo trato de ser honesto. Si se juega mal, se tienen dudas, pero ahora tengo la confianza de que las cosas se están haciendo de la mejor manera posible. Estoy haciendo todo lo que sé para competir y estar preparado. Se trata de ser coherente, no ser muy optimista, pero tampoco muy negativo», afirma el tenista.

Las primeras sesiones en la Caja Mágica le han sentado bien: «Si mantengo la ilusión y el ritmo de trabajo que llevo, tendré opciones de que las cosas salgan bien». Y ese que «salgan bien» no equivale a revalidar el título en Madrid, equivale a competir y no repetir partidos como el que jugó ante Fognini en el Godó.

Moderado optimismo

En su año más flojo antes de llegar a Madrid, Rafa desprende tranquilidad, realismo y un moderado optimismo: «He perdido algún partido más de los que estaba acostumbrado, pero no pasa nada. Tengo el convencimiento de que con el trabajo diario lo voy a superar». La clave está en la rutina. «Algo vital para mí es la continuidad», dice. Tiene dos semanas por delante para hacer lo que ha estado haciendo toda su vida antes de París: ganar. Luego llegará la pelea por el décimo Roland Garros.