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El sueño de España duró 75 minutos

El equipo norteamericano jugará en cuartos de final frente a Francia.

  • Las jugadoras de la selección española, tras el partido contra Estados Unidos. EFE/Juan Carlos Cárdenas
    Las jugadoras de la selección española, tras el partido contra Estados Unidos. EFE/Juan Carlos Cárdenas /

    EFE

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25 de junio de 2019. 16:30h

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Domingo García 24/6/2019

Hora y cuarto aguantó España a las mejores del mundo. Hora y cuarto de resistencia derribada desde el punto de penalti porque desde ahí llegaron los goles estadounidenses. Dos penaltis discutibles, pero penaltis, que quebraron los ánimos de las españolas. Rapinoe marcó desde los once metros en las dos ocasiones. La capitana estadounidense repitió el lanzamiento y Sandra Paños acertó en el segundo, pero llegó tarde. No le temblaron las piernas a la yanqui a pesar del largo tiempo de espera. Desde la sala del VAR avisaron a la árbitra de que había motivos para revisar su decisión, pero después de acudir a verlo al monitor no varió su decisión.

El físico de las estadounidenses las permitió vivir en el campo español casi todo el encuentro. La Roja intentaba presionar arriba, no dejar jugar, pero el empuje de las yanquis las fue metiendo en su área. Quedaba mucho espacio por recorrer cuando recuperaban la pelota.

España encontró pronto la respuesta al primer gol en contra. Un error en la salida del balón de las rivales fue aprovechado por Lucía García para recuperar la pelota y regalársela a Jenni Hermoso, que colocó la pelota en la escuadra con la pierna derecha. La Roja tenía la calidad y las estadounidenses ya no le daban miedo.

Pero es difícil resistir noventa minutos contra la mejor selección del mundo. España siempre encontraba una salida por la banda derecha, por donde corría Lucía García. Pero era tanta la distancia que llegaba asfixiada al área. A pesar de todo era capaz de levantar la cabeza y encontrar soluciones para que sus compañeras se acercaran al gol.

Faltaba el acierto, pero también le faltaba a las estadounidenses, que llegaban al área, pero se veían obligadas a hacer lanzamientos lejanos. España no les dejaba huecos que les permitiera encontrar con claridad a sus atacantes y Morgan, la gran estrella mundial, permaneció invisible durante todo el encuentro. Había estado lesionada la delantera estadounidense y la esperaba su equipo ahora que llega el tramo decisivo del campeonato.

Pero en la posición de delantera fija apenas le llegaban oportunidades de mostrar su calidad. No tenía desahogo en la salida por las bandas, no le llegaban el oxígeno ni la pelota y no consiguió aumentar su cuenta goleadora, que se paró en los cinco goles que marcó en el estreno a Tailandia. Era el mayor temor de las españolas, el entendimiento entre Rapinoe y Morgan, pero sólo fueron capaces de encontrar la portería desde el punto de penalti.

Jorge Vilda, el seleccionador español, decidió fortalecer el centro del campo para que Estados Unidos no pudiera jugar con comodidad. Y la jugada funcionó a pesar de que Vicky Losada, una de las veteranas, la única jugadora española que fue capaz de marcar en el Mundial hace cuatro años, se tuvo que marchar antes de que acabara la primera parte con un golpe en el ojo. Se fue entre lágrimas que no podía disimular la bolsa de hielo que se puso para bajar la hinchazón. Entró Nahikari por ella, una apuesta por aprovechar la velocidad para llegar al área cuando España pudiera recuperar la pelota. Aunque eso alejaba aún más a Jenni Hermoso de la portería contraria.

Vilda quiso seguir con la renovación que comenzó en la segunda jornada del torneo. Mariona se quedó fuera del equipo, pero entró desde el banquillo, igual que Nahikari y Andrea Falcón. Desde el principio estaban Lucía, Leila y Patri Guijarro, la futbolista que debe mandar en el centro del campo español en los últimos años. No tuvo la tentación el seleccionador de recuperar a veteranas como Amanda Sampedro y Marta Torrejón, que han ido perdiendo presencia en el equipo con el paso de las jornadas.

Esa nueva generación es la que debe llevar a España al siguiente nivel. «Nos falta condición física de base y saber competir», dijo Luis Aragonés cuando se hizo cargo de la selección masculina. La condición física de base no la corrigió, prefirió aprovechar las características de los futbolistas españoles –bajitos, pero no por ello frágiles, y con una técnica impresionante–, pero la Roja sí aprendió a competir. Las internacionales españolas demostraron que están en el buen camino para competir con las mejores, aunque les falte condición física para igualar a las estadounidenses. El centro del campo de las yanquis se imponía por potencia y por manejo. Y a España le tocaba aguantar a la espera de una igualada que ya no llegó.

La respuesta de Jenni Hermoso tras el primer gol no pudo repetirse con las españolas cansadas y desanimadas tras el segundo penalti. Pero España se va del Mundial de Francia sin demasiados reproches que hacerse. El sueño de la selección duró 75 minutos.

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