España se mete en el avispero

Con todo a favor, adelantó las rebajas de julio y regaló la victoria a Croacia. Morata hizo el 0-1, Ramos marró un penalti con 1-1 y Perisic clavó el 2-1. Italia espera en octavos y a partir de ahí, los mejores.

Los croatas celebra el segundo gol del equipo ante España
Los croatas celebra el segundo gol del equipo ante España

Con todo a favor, adelantó las rebajas de julio y regaló la victoria a Croacia. Morata hizo el 0-1, Ramos marró un penalti con 1-1 y Perisic clavó el 2-1. Italia espera en octavos y a partir de ahí, los mejores.

Los campeones, que por algo lo son, no deberían complicarse la vida, y España, con todo a favor, el marcador, el once de gala y las bajas en Croacia, se enredó y quién sabe si lo pagará caro. Con la derrota, entra en el avispero de Italia, Alemania y Francia. Un lío. Morata hizo el 0-1 a los 7 minutos; en el 45 empató Kalinic; en el 71 erró Sergio Ramos un penalti y en el 88 Perisic ganó el partido. Los croatas aprovecharon el exceso de confianza rival y son primeros, un privilegio que no soñaron hasta que los españoles, sin alma, adelantaron las rebajas de julio.

Las caídas de tensión en el fútbol suelen conducir a la catástrofe. La ventaja en el marcador desde el minuto 7 provocó tal estado de relajación en la Selección que Croacia, sin la batuta de Modric en el centro del campo ni la mala uva de Mandzukic en punta, al comprobar que el león había saciado el apetito y sesteó, espabiló y fue a por el partido.

La maravillosa jugada que en tres toques precisos encadenaron Silva, con un pase magistral, Cesc, con un centro medido, y Morata, con un remate de ariete atento, deslumbró al mundo entero y cegó a los españoles, que pensaban que cada dos por tres podían levantar semejante monumento. Precisamente Silva y Cesc, los dueños del fútbol mientras Iniesta permanecía en un segundo plano, procuraron aumentar la distancia y Nolito rozó el 2-0. No atinó y detrás de él empezaron a suceder auténticos «poltergeists», extraños fenómenos que amenazaban no sólo el triunfo español sino también su credibilidad.

Sergio Ramos inició la cadena de despropósitos con un regalo a Kalinic en la frontal. Chutó fuerte el croata y despejó De Gea. Sólo un par de minutos después, precisamente el portero español moneó con la pelota, pudo hacer penalti al omnipresente Kalinic cuando fue a despejar, y Rakitic no convirtió el 1-1 porque entre el larguero y el poste lo evitaron. Cabía preguntarse: ¿estáis tontos o qué? Esos movimientos tectónicos en las inmediaciones de la portería hispana no presagiaban nada bueno, temor corroborado con una distensión tan acentuada como impropia, pues chocaba con la actitud de los jugadores de Vicente del Bosque en los dos partidos anteriores.

Del Bosque no quería sorpresas y alineó el once de los triunfadores, el equipo que se recita de memoria. No hizo concesiones, ni a quienes pedían una limosna para Casillas ni a quienes suponían que a Ramos la amarilla que vio contra los turcos le iba a penalizar, o a quienes esperaban de salida a Bellerín, Koke o Aduriz por dar un respiro a los elegidos. A toro pasado podría haber sido conveniente, dada la reserva física y mental de quienes sí jugaron.

Y los croatas, que inicialmente oponían una correcta presión arriba y demostraban fragilidad en defensa, empezaron a crecer. España no remataba las jugadas y al atacar olía la sangre. Así llegó el empate a uno, el centro de Perisic que no cerró Juanfran y el remate de tacón de Kalinic que no molestó Ramos y De Gea no adivinó.

Con el empate, España mantenía la primera posición del grupo, objetivo fundamental para evitar los peores cruces de octavos en adelante, pero Croacia, que es una selección ambiciosa, de buen trato de balón, que no se esconde, descubrió la fragilidad del rival y se tiró a la yugular. La presencia de Nolito arriba resultaba intrascendente y Del Bosque, que veía peligrar el liderato, retiró al delantero y metió en su lugar a Bruno. Reforzaba el centro del campo e intentaba bajar los humos a los balcánicos. A continuación, Aduriz suplió a Morata, perdido arriba y no por voluntad propia.

En el minuto 70 Iniesta lanzó por encima de la defensa y Vrsaljko, el lateral que pretende el Atlético, se echó encima de Silva y le hizo penalti. Ramos se aprestó a tirarlo y cuando fue a chutar Subasic estaba un metro por delante de la raya de gol –como Keylor Navas en aquel que Griezmann lanzó al larguero en Milán– y despejó el disparo. A la primorosa ocasión perdida se sumó la preocupante fatiga española, que Croacia detectó y al contragolpe ganó el partido. Se precipitó Aduriz en el remate y la pelota voló hacia el área contraria. Perisic no encontró obstáculos, ni siquiera en De Gea, que cubrió mal el disparo y encajó el gol que complica el futuro de la Roja en la Eurocopa. Le aguardaban las «marías», se encontrará con los cocos.

-- Ficha técnica:

2 - Croacia: Subasic; Darijo Srna, Corluka, Jedvaj, Vrsaljko; Marko Rog (Kovacic, m.82), Badelj; Perisic (Kramaric, m.93), Rakitic, Pjaca (Cop, m.90); y Nikola Kalinic.

1 - España: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Thiago, m.84), Iniesta; Silva, Nolito (Bruno, m.60) y Morata (Aduriz, m.66).

Goles: 0-1, m.7: Morata. 1-1, m.45: Kalinic. 2-1, m.87: Perisic.

Árbitro: Björn Kuipers (Holanda). Amonestó a Rog (29) y Perisic (88) por Croacia.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo D disputado el estadio Matmut Atlantique de Burdeos ante unos 38.000 espectadores.