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El día que el VAR llegó para quedarse

Un amistoso entre Francia y España en Saint-Denis hace cinco años supuso la puesta de largo del VAR, la revolución del fútbol del siglo XXI

El VAR se ha convertido desde el 28 de marzo de 2017 en un elemento indispensable en el fútbol
El VAR se ha convertido desde el 28 de marzo de 2017 en un elemento indispensable en el fútbol FOTO: Alastair Grant AP

El fútbol, hijo de la revolución industrial, permaneció durante más de un siglo anclado a sus costumbres más añejas, incluso a costa de la perpetración de increíbles atracos y de la adulteración masiva de resultados. Todos los aficionados españoles conviven desde 2002 y desde 1986 con el humillante dolor de las injusticias padecidas a manos de Al-Ghandour y Bambridge, fácilmente evitables con la aplicación de la tecnología. Y no hay selección en el planeta que no disponga de un memorial de agravios semejante, ya que el arbitraje se condujo hasta hace un lustro con la mentalidad pequeñita y miserable de los luditas, renuente a cualquier herramienta que aminorase el poder de su sacrosanta voluntad.

Pierluigi Collina fue el primer árbitro global, el mejor de todos los tiempos según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), y un personaje con el predicamento necesario para remover estructuras fosilizadas. De la mano de Michel Platini (UEFA) y Gianni Infantino (FIFA), se puso al frente de los estamentos arbitrales internacionales con la misión de equiparar el fútbol a todos, absolutamente todos, los deportes que se practican en el mundo y contar con la ayuda del vídeo para la resolución de jugadas conflictivas. Mediada la pasada década, se empezó a poner en marcha un sistema que todavía tardaría dos años en implementarse.

Cuenta la leyenda, sin embargo, que diez años antes ya se había decidido nada menos que la suerte de un Mundial gracias a la ayuda de la televisión. En la prórroga de la final de 2006, en el Olímpico de Berlín, Horacio Elizondo tardó un par de minutos en expulsar a Zinedine Zidane por su celebérrimo cabezazo a Marco Materazzi. El defensa italiano no salía de su asombro porque el crack francés seguía en el césped y se le leía en los labios: «L’ha visto tutto il mondo». Y sí, lo había visto todo el mundo menos el árbitro argentino, sus linieres y Luis Medina Cantalejo, cuarto hombre y actual patrón del arbitraje español, que fue quien dijo haber alertado a su compañero… sin que nadie le dijese nada por el pinganillo. ¿Por qué tardó tanto en avisar si había visto la jugada? Misterio.

Sea como fuere, en 2016 comenzó a usarse el asistente arbitral de vídeo (VAR, por sus siglas en inglés). Primero en modo de pruebas, como en el Mundial de clubes de 2016, y oficialmente en algunas ligas menores, tales como la estadounidense o la australiana. En la MLS, de hecho, la primera «víctima» de la revisión de imágenes fue David Villa, que resultó expulsado por una agresión un defensa de Houston Dinamo, AJ De la Garza, que había pasado desapercibida para el árbitro. Su puesta de largo en el fútbol internacional sería en un amistoso entre dos gigantes del fútbol europeo, España y Francia, en Saint-Denis.

Debería haber sido el día de Mbappé, un crío de 18 años que aquella noche se estrenaba como titular con Francia, pero el VAR acaparó todo el protagonismo porque desmintió dos decisiones de Felix Zwayer que habrían propiciado, sin la corrección, un resultado completamente distinto. Mediada la segunda parte, el árbitro alemán validó un gol de Griezmann revocado por un fuera de juego milimétrico. Y a falta de un cuarto de hora para el final, después de que David Silva hubiese adelantado a España de penalti, su asistente levantó la banderola para anular el 0-2 de Deulofeu, que subió al marcador tras un par de minutos de deliberaciones.

El VAR habló español en su primera aparición internacional, pero sonrió a los franceses en su puesta de largo oficial, el Mundial de Rusia. Los «bleus» fueron el primer equipo favorecido con un penalti tras advertencia del asistente de vídeo, en su debut contra Australia, y encarrilaron la final frente a Croacia gracias a otra pena máxima, muy rigurosa, decretada tras escrutar el monitor.