Champions

El Barcelona se agarra a la Champions con sufrimiento (1-0)

Venció al Dinamo de Kiev con un gol de Piqué y sufrió la última media hora tras desaprovechar antes muchas oportunidades

El remate de Piqué que supuso el primer gol del Barcelona en esta Champions
El remate de Piqué que supuso el primer gol del Barcelona en esta ChampionsAlberto EstévezAgencia EFE

Tuvo que ser Piqué el que acertara. El único. Lo que no lograban los delanteros lo consiguió un defensa: el gol. El primero del Barcelona en esta Liga de Campeones. Tuvieron que pasar 216 minutos, sin contar los añadidos, para que el conjunto azulgrana pudiera celebrar uno, y en un momento delicado. Se agarra a la vida en esta Champions en la que todavía le queda mucha agonía por delante, como la vivida ante el Dinamo mismo en la última media hora de manera incomprensible. Los dos sonoros tropiezos ante el Bayern (esperado) y el Benfica dejaban sin margen de error a los chicos de Koeman. Pero la visita del Dinamo de Kiev era una situación propicia para recuperar la moral, aunque el caramelo casi terminó teniendo veneno. El equipo ucraniano sacó un punto al Benfica el primer día, pero en el Camp Nou se presentó como un grupo demasiado tímido durante mucho tiempo. Hasta que espabiló, transcurrió una hora sin que hiciera nada. La intención de defender se intuía, pero fue exagerada. Sólo una vez logró salir a la contra en la primera mitad. Intimidado también por la presión del conjunto español, se metió demasiado atrás, prácticamente en su área. Ante ese panorama iban a llegar muchos balones colgados desde la banda, por eso Koeman sacó a Luuk de Jong, pero el neerlandés volvió a fracasar. Con él se fichaba en teoría a un futbolista de área, un cazagoles y un gran cabeceador, pero todas las acciones de ese tipo que le llegaron, las desaprovechó. Especialmente una falta lanzada por Depay en la que sólo había que poner la frente.

La profundidad la encontraba el Barcelona de nuevo con Jordi Alba, cuyo regreso es un alivio para el equipo. Es un defensa, pero casi siempre es también el mejor argumento ofensivo. Sus pases ya no tienen a Messi para rematar, en una acción que hacían de memoria. Parecía que había un círculo pintado para saber dónde se la iba a poner al argentino. Todos lo sabían, pero funcionaba una vez tras otra. Ahora el lateral tiene que improvisar más y muchos de sus intentos de asistencia llegan al otro extremo. Los dos últimos partidos ese puesto lo ha ocupado Dest, que desperdició un par de regalos. La contundencia que faltó a los hombres de ataque la tuvo Piqué para meter bien fuerte la bota y marcar de manera inapelable. Respiró el Barcelona, a quien el 0-0 le hubiera puesto de los nervios si se hubiera mantenido muchos minutos más.

El Dinamo se quedaba a medio camino de todo. Intentaba salir con la pelota controlada y se sólo le servía para meterse en un lío cuando la perdía. Casi todas esas acciones acababan en un pelotazo, pan comido para Piqué y Lenglet. El Barça insistió en la presión tras el descanso, ya con Ansu Fati y Coutinho en el campo. Dieron una velocidad más, un toque de calidad, más opciones... Pero sólo en el arranque. Conforme pasaba el tiempo y no llegaba el segundo tanto, el conjunto ucraniano se fue estirando y las posibilidades de que empataran fueron creciendo. La pérdida del control del conjunto azulgrana fue directamente proporcional al cabreo de Koeman en la banda. Pedía a sus futbolistas que apretaran, que era lo que habían estado haciendo de maravilla durante la hora anterior. Pero comenzaron a hacerlo de manera desordenada y el Dinamo salía, y llegaba a las zonas de ataque o forzaba una falta lateral... La cara de tensión se notaba en los futbolistas locales, a quienes el instinto de supervivencia les decía que se fueran para atrás, mientras su entrador gritaba que hacia delante. No creó peligro de verdad el conjunto de Kiev, pero sus simples amagos sirvieron para hacer dudar a un Barcelona que ya tenía a Agüero en el campo. Cualquier balón suelto podía llevar el drama al Camp Nou. Resistió, pero le quedó ese regustillo amargo antes del Clásico.

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