Del Bosque: «Irme después de Brasil hubiera sido cobarde»

Vicente del Bosque / Ex seleccionador español.. Con 65 años, abandona la Selección después de ganar un Mundial y una Eurocopa. Seguirá ligado al fútbol a través de la Federación, pero no quiere asumir ningún cargo

Vicente del Bosque
Vicente del Bosque

Con 65 años, abandona la Selección después de ganar un Mundial y una Eurocopa. Seguirá ligado al fútbol a través de la Federación, pero no quiere asumir ningún cargo

Vicente del Bosque (Salamanca, 1950) se despide de la Selección sin amargor, emocionado por la despedida que le ofreció la asamblea de la Federación, en la que Ángel María Villar le entregó la medalla conmemorativa por haber cumplido más de 100 partidos como seleccionador. Algo que nadie había hecho antes, igual que nadie antes había ganado un Mundial con la Roja. Todo lo asume con la misma naturalidad con la que ha asumido las últimas derrotas. «Son dolorosas, pero forman parte de la competición», asegura.

–¿Se siente liberado ahora que ha dejado de ser seleccionador?

–No, porque nunca he estado incómodo. Siempre he estado feliz. Me he movido en un ambiente muy bueno, en el ambiente de la Federación. Prácticamente he ido todos los días a Las Rozas y desde el que está en la puerta hasta el presidente todo el mundo me ha tratado muy bien y yo creo que eso es lo más importante. Por eso no me siento liberado. Y luego los resultados son cosas de la competición, se gana o se pierde.

–¿Le ha dejado malas sensaciones la última Eurocopa?

–No, no, en absoluto. Todo no ha sido malo. Primero habíamos superado una fase de clasificación casi perfecta, ganamos nueve de diez partidos. Por cierto, el de Eslovaquia que ha sido el único partido que hemos perdido en cuatro fases de clasificación. Luego encaramos la Eurocopa con problemas de planificación por las finales que jugaba cada equipo, pero fuimos adaptándonos a eso. Las expectativas después de Turquía eran buenas. Lo que no habíamos ganado en los nueve partidos de la fase de clasificación, esa simpatía que la gente nos tenía, la alcanzamos después del partido de Turquía. Luego no sé si una mala decisión nuestra de alinear otra vez a los mismos el día de Croacia, eso nunca se podrá saber, nos llevó a enfrentarnos a una Italia muy fuerte. Y posiblemente ese día que es el que mejor hemos preparado un partido, el día que más atención hemos puesto en el contrario sin olvidarnos de lo nuestro, es el día que peor lo hemos hecho.

–¿Nos habíamos acostumbrado muy mal?

–Sí, pero todos éramos conscientes de la realidad. Ganar dos Eurocopas era muy difícil. Portugal ganó la primera el otro día. Y ganar un Mundial todavía más. De hecho en la historia del fútbol español no se había ganado nunca. No nos habíamos acostumbrado mal, pero hay que disfrutar las victorias y ser moderado en la celebración de la victoria y también en la derrota. Hay mucha gente que dice que una selección cuando se va tiene que llorar, esa especie de teatro, pero no tenemos por qué llorar. Tenemos que educarnos en admitir la derrota. No hay ningún deportista en el mundo que gane siempre. Y menos en un deporte colectivo como es el fútbol.

–Italia desde que ganó el Mundial 2006 sólo ha repetido final en la Eurocopa y ha caído en varias primeras fases.

–Italia se ha ido cuatro días después de nosotros. Y hay que reconocer que como juega Italia es una cuestión de fe. No es habitual que se juegue así, pero el entrenador cree en eso y lo ha llevado adelante con cierto éxito. No creo que la forma de jugar de Italia vaya a marcar tendencia, tengo curiosidad por verlo ahora en el Chelsea y no creo que ninguno de los equipos haya marcado tendencia. Pero nosotros sí marcamos una pequeña tendencia, nuestros jugadores crearon un estilo de juego y no es fácil hacerlo.

–En la Eurocopa ¿se perdió todo contra Croacia?

–Me rebelo ante los que dicen que una parte del cuadro es más fácil que otra, porque si hubiéramos ido por el otro lado nos hubiera tocado Portugal que ha acabado siendo campeona de Europa. Ese gol de Perisic fue muy duro. No sé por qué, porque nosotros habíamos hecho los deberes con los seis puntos en los dos primeros partidos, estábamos al nivel de Italia, que también había perdido en la tercera jornada. No sé por qué nos tenía que entrar el desconcierto, la incertidumbre. Creo que nos vimos superados por el empuje y la fuerza de Italia.

–¿Cree ahora que debía haber hablado con Casillas antes de dejarlo en el banquillo?

–Todo el mundo ha opinado, no digo que no se deba opinar, pero puedes opinar por intuición. Nadie ha vivido eso, ni yo mismo. Nadie ha vivido una situación así con un jugador que ha sido tantas veces internacional, ciento sesenta y tantas. ¿Qué se hace? ¿Se le dice que no venga? ¿Se le dice que venga? ¿Debes hablar antes de jugar para justificarle? ¿No se lo justificas? Podemos opinar de todo, pero nadie lo ha vivido en primera persona. Nadie, porque no se ha dado nunca esa circunstancia. Nosotros obramos como creíamos que teníamos que obrar. Creo que hemos sido respetuosos, independientemente de lo que pueda pensar cualquiera. Y siempre tendremos hacia él y hacia todos los casos que se nos den como él el máximo afecto.

–Tenía que estar muy dolido para contar el problema con Casillas en público.

–Puede ser. Seguramente, pero te duele más lo de un hijo que lo de un extraño. Pero dije también la parte buena, que es el trato con los compañeros, que eso no lo violó, no lo alteró y me quejé un poco de lo nuestro, lo que pasa es que la gente se pone en lo malo malo. Pero ya es un asunto resuelto que forma parte del recuerdo.

–¿Se hubiera solucionado tan rápido el asunto si no lo expresa en público?

–Seguramente sirvió para reaccionar rápido. Y tengo que decir que fue él el que tuvo esa generosidad para reaccionar antes que nadie.

–¿De su paso por la Selección cuál es el mejor recuerdo?

–Creo que lo mejor ha sido el recorrido de los ocho años. Claro que ha habido momentos especialmente felices, pero desde el primer día todo han sido facilidades de todo el mundo y me quedo con eso. No hemos tenido momentos malos. Las derrotas siempre son dolorosas, pero forman parte de la competición. A lo mejor algún día tratar de convencer a gente de lo que pasa y que sigan erre que erre diciendo que lo que ha pasado es distinto de lo que has visto. Esas cosillas que te decepcionan un poco, pero también como consecuencia de lo que es esta profesión. No todo el mundo puede estar de acuerdo en todo.

–¿Se siente querido? Su forma de actuar ha calado más allá de la gente a la que le gusta el fútbol.

–Aunque parece que es un poco fatuo eso, sí parece que hay mucha gente que lo ha sabido apreciar y los jugadores han sido admirados por lo que han hecho en el campo y fuera. Se ha dado todo. Yo creo que hemos recibido la admiración de los que les gusta el fútbol y también de mucha gente ajena. De la forma más sencilla. La sencillez es muchas veces lo mejor. Cuando te enredas, cuando quieres buscar cosas difíciles, es lo peor. Lo más fácil es lo mejor y en eso hemos actuado con mucha normalidad.

–Suele decir que se trata de que parezca que mandan ellos, pero que mande el entrenador. ¿Funciona?

–Muchas veces es mejor que crean que ellos mandan y al final que hagan lo que tú quieres. Yo creo que eso no es un síntoma de debilidad. Al contrario. Hay cosas en las que un entrenador se impone, que son tonterías que no tienen mayor interés ni mayor cuajo, y en lo que de verdad tiene que mandar es en las cosas sustanciales, en las cosas que son importantes. En las cosas pequeñas ceder un poco no es malo.

–Si se hubiera dado más importancia o hubiera sido más quejica ¿lo hubieran valorado más algunos?

–Es posible. Muchas veces infravaloras lo conseguido. La gente entiende perfectamente y lo que no tolera es al fantasma, al que se cree que gana él solo. Se focaliza en mí todo lo que ha pasado y me da un poco de apuro, de vergüenza, porque en un deporte tan colectivo como el fútbol cargar tanto en una figura me parece demasiado.

–¿Por qué se defiende como si fuera una acusación cuando dicen que es buena persona?

–Lo malo es la maldad, pero tampoco somos perfectos. Nadie lo somos y hemos metido la pata durante estos años. A veces se destaca eso como si hubiera falta de conocimientos o falta de capacidad, pero tampoco tenemos que quejarnos porque no son todos así.

–¿Si hubiera sido más egoísta se hubiera marchado después del Mundial de Brasil?

–No. Yo creo que ha sido algo necesario también. Pensar que íbamos a ganar la cuarta y la quinta... Lo lógico es que sucediera lo que ha pasado ahora. Y yo tengo que vivir, tengo que trabajar. Como todo el mundo. Si nos hubiéramos ido después de ganar el Mundial no hubiéramos ganado la otra Eurocopa. La vida no está llena de éxitos. Hubiera sido, si me apuras, cobarde irme. He leído antes de ir al Europeo síntomas de antideportividad. «España está obligada a ganar». No. España está obligada a luchar, pero no obligada a ganar. No es algo que se pueda decir.

–¿Villar le ha consultado sobre su sustituto?

–No, no. Es una cosa que depende de él y no me gusta intoxicar. No es un asunto que me guste. Él tiene el conocimiento de todo, la gente que lo rodea sabe cómo son todos los entrenadores y cualquiera que elijan va a ser bueno. No quiero aparecer para no dar la imagen de que yo le he orientado. Ha sido él, será él y siempre ha tenido buen tino.

–¿España va a seguir en condiciones de luchar por los títulos?

–Yo creo que sí, con estos chavales que ya están para jugar y que seguramente hemos sido un poco lentos nosotros en ponerlos, pero porque teníamos a Iniesta, a Cesc, a Silva delante, a Busquets, a Gerard Piqué, a Sergio Ramos y no es fácil darles paso. Son los que ganaron la sub’21 hace tiempo y que han cosechado triunfos en la selección nacional y los Marco Asensio, Llorente, el chico del Málaga. Vendrán otros jugadores que van a tener nivel competitivo seguro. Segurísimo. Igual que en selecciones menores, de sub’21 para abajo, estamos siempre cerca de alcanzar los títulos europeos y nos codeamos con cualquier selección, creo que España está también en esa posición en que, con una pizca de suerte, puede volver a ser campeona de cualquier cosa, del mundo o de Europa. No hay que ser pesimista.

–¿El estilo sigue valiendo?

–Yo creo que, por mucho que nos empeñemos, eres esclavo de los jugadores que tengas y nuestros jugadores van por ese camino. Pero no hay un estilo único y hay una mezcla de estilos que nosotros también hemos tratado, no sólo juego de toque sino también un juego más directo, tan bonito como el fútbol de toque. Y esa mezcla siempre es positiva.

–¿Sabe ya lo que va a hacer ahora que deja la Selección?

–Tengo cosas para hacer. No creo que me vaya a aburrir.