Fútbol
La imagen de Flick, desolado en el banquillo, que muestra la realidad del Barcelona, pese a su victoria
El equipo azulgrana derrotó al Alavés en el partido de LaLiga, pero su entrenador empieza a estar superado
El Camp Nou presenció el sábado una victoria más del Barcelona, que se impuso 3-1 al Alavés. Sin embargo, el alivio del resultado quedó rápidamente eclipsado por una imagen que se ha convertido en el símbolo de la inquietud que recorre el club: la de Hansi Flick con una expresión muy dura y de visible preocupación instantes después del pitido final. La fotografía, captada en el césped, muestra al entrenador alemán en un tenso diálogo con Raphinha, un momento que revela las grietas que persisten en el rendimiento del equipo a pesar de la racha de resultados.
La escena fue un reflejo de la disonancia entre el marcador y las sensaciones. El Barça había ganado, sumando tres puntos vitales, pero había vuelto a exhibir las carencias que lo han acompañado en el inicio de la temporada. En la conversación, que acaparó todas las miradas, se veía a Flick con un gesto preocupado, y la comunicación corporal no dejaba lugar a dudas sobre su insatisfacción. Llegó a negar con la cabeza en un punto del intercambio con el jugador, y el colofón fue el técnico mirando al vacío tras escuchar las palabras de Raphinha.
Las palabras de Raphinha
El brasileño, en un gesto poco habitual, parecía intentar animar a su entrenador tras el partido. Esta inversión de roles subraya la intensidad de la frustración del técnico. El propio Flick, en la rueda de prensa posterior, se vio obligado a explicar el contenido de esa conversación, desvelando que Raphinha actuaba como portavoz del optimismo, un optimismo que choca de frente con la exigencia alemana. Flick relató con precisión la insistencia de su extremo por mirar hacia adelante, aunque reconoció que era una promesa ya escuchada: "Tras el final del partido, Raphinha me decía lo mismo que la última vez: Vamos a mejorar. Seremos mucho mejores en los próximos partidos”, explicó Flick sobre la conversación con el brasileño.
No obstante, las declaraciones de Raphinha también sirvieron para validar la impresión de su técnico. El jugador, al ser preguntado por la reacción de Flick, reconoció la tensión y el alto nivel de demanda que el técnico mantiene, al tiempo que asumió la autocrítica del vestuario: "El míster ha sentido que podríamos hacer mucho más en el campo, nosotros también sabemos que lo podemos hacer mucho mejor."
El extremo fue más allá, coincidiendo plenamente con el análisis negativo sobre el juego del equipo: "Su sensación es que el equipo no está jugando en su mejor versión y estoy de acuerdo."
A pesar del reconocimiento de las deficiencias, Raphinha se mostró pragmático y totalmente enfocado en el único factor que realmente importa en la tabla clasificatoria: el resultado. Para él, en un partido como el de la tarde del sábado, la victoria era el objetivo primordial, por encima de la brillantez en el juego. "Tenemos que mejorar muchísimo pero aún así creo que lo más importante de hoy era salir con la victoria." Su mensaje es de fe en que los problemas actuales son temporales y que el tiempo está de su lado para corregir el rumbo: "Las cosas malas que estamos haciendo tenemos tiempo de arreglarlas y estoy seguro que volveremos a nuestra mejor versión."
El extremo incluso lanzó una declaración que prioriza el pragmatismo sobre el estilo, una postura que históricamente genera debate en un club con el ADN del Barcelona: "Ganaremos jugando bien pero si hay partido que jugamos mal a mí me da igual, lo importante es ganar", afirmó Raphinha, priorizando el resultado sobre la forma.
Más lesiones, peor juego
Flick, por su parte, evitó hablar de su estado anímico en la rueda de prensa, centrándose de manera estricta en el análisis técnico. Fue muy claro y directo sobre la situación real del Barça, señalando con precisión dónde residen los déficits más notorios. El técnico lamentó que el equipo actual no mantiene las señas de identidad de la temporada anterior: "No tenemos el control ni la intensidad de la temporada pasada." C
El técnico lamenta la pérdida de dos virtudes fundamentales en el fútbol de élite, y lo hace comparando directamente al equipo actual con el de la campaña anterior, un listón que él mismo colocó y del que ahora el equipo parece alejarse. No obstante, Flick también quiso poner el foco en el contexto, especialmente en una realidad que ha condicionado más el trabajo en esta etapa: "Esta campaña, hemos tenido más lesiones y la pasada vi que todo el mundo estaba disponible."
El técnico alemán insiste en que no se puede vivir del pasado y que su deber es centrarse únicamente en el presente y el futuro inmediato: "No me preocupa la temporada pasada, me tengo que centrar en esta."
El entrenador marcó prioridades. A pesar de la racha de cuatro victorias consecutivas, Flick mantiene un nivel de exigencia muy alto con su plantilla desde el inicio de temporada y se niega a la complacencia. El mensaje es claro: el Barça aún no está donde debe estar, y la victoria no debe ocultar la necesidad imperiosa de mejorar. "Mejoramos tras cada partido y victoria, y esta temporada va bien, con cuatro victorias seguidas, pero no nos podemos contentar con ellas. Hay que mejorar", concluyó Flick sobre la necesidad de seguir elevando el nivel.