Fútbol

La barba de América

El gran momento de Messi, con nuevo look, convierte a Argentina en la favorita para la Copa Centenario, que se decide esta semana

Lamela celebra con Messi uno de los goles del choque ante Venezuela
Lamela celebra con Messi uno de los goles del choque ante Venezuela

El gran momento de Messi, con nuevo look, convierte a Argentina en la favorita para la Copa Centenario, que se decide esta semana

Messi. Cinco letras son suficientes para explicar por qué Argentina es la favorita para ganar el próximo domingo la Copa América Centenario en Nueva Jersey. Leo está en forma y quiere, por fin, un título con su país. Este deseo de trofeos de un equipo que ganó su último Mundial en 1986 y no levanta una Copa América desde el 93 puede ser el factor desequilibrante en una edición que se disputa en EE UU, se creó para celebrar los 100 años del torneo y casi no se celebra por los casos de corrupción en la FIFA.

La albiceleste y su estrella se lo han tomado más en serio que otros conjuntos, porque ya saben el infierno que significa en su país perder hasta en un entrenamiento con el escudo de la AFA en el pecho. El hincha argentino, más que ninguno, mide su alegría en función de los resultados. Después de perder la final del último Mundial y de la Copa América del pasado verano, otra vez acusaron a Leo de no sentirse argentino y de jugar mejor con el Barcelona. Tonterías respecto a un futbolista que no necesita un gran torneo con Argentina para ser ya considerado uno de los dos mejores de la historia. Messi quiere darse una alegría y está a dos partidos de ello en suelo estadounidense. Los anfitriones son el primer escalón en las semifinales. Un grupo, el de Klinsmann, que ha ido de menos a más tras su derrota inicial contra Colombia, pero que ni su condición de local tendría que ser un problema para Argentina. Los de Martino no juegan de memoria, pero no olvidan que las llaves de todas las puertas las tiene Messi. Higuaín volvió a encontrar el gol frente a Venezuela, Ever Banega es el metrónomo en el medio, Erik Lamela se está sintiendo mejor que nunca como internacional y Agüero siempre tiene pólvora, pero la «Pulga», ahora con barba, es quien les puede llevar a levantar el trofeo. El nuevo look de su estrella se ha convertido en asunto de interés nacional en Argentina, dicen que es una cuestión de superstición y se preguntan si, de funcionar, no se la va a cortar hasta Rusia 2018. Él ya ha asegurado que la irá arreglando si finalmente decide no afeitarse.

En la otra semifinal se encontrarán Colombia y Chile. Estos últimos ganaron la edición del año pasado en su país y han asustado a todo el mundo con el 0-7 ante México, que se había ganado una subida en las apuestas y se fue destrozada y pidiendo perdón, como hizo Chicharito Hernández en Twitter. Para los «cafeteros», esta Copa es también una forma de apuntalar el proyecto de José Pekerman, que empezó antes de la Copa del Mundo de Brasil y llegará al menos hasta la de Rusia. En cuartos de final todo el mundo esperaba a James, pero el gran protagonista fue su cuñado y portero del Arsenal. David Ospina paró uno de los penaltis de la tanda de desempate que falló Perú y permitió a los suyos llegar hasta ese momento con una parada increíble cuando el tiempo estaba a punto de cumplirse. El «10» lloró de emoción y de rabia el pase a las semifinales con la misma intensidad con la que había cantado el himno antes del pitido inicial. «Aquí juego hasta cojo», había dicho últimamente el madridista, dispuesto a reivindicarse tras una temporada complicada en el Bernabéu. No ha jugado tan bien como en Brasil en la Copa Centenario, pero sí ha recuperado sensaciones y todavía le quedan un par de partidos. Menos pegado a la banda se siente más cómodo en el esquema de Pekerman, que le rodea de jugadores de calidad: Bacca, Cardona y Cuadrado. En el otro lado estará la Chile de Alexis Sánchez, Vargas y Vidal, que se ha aprendido el camino de la victoria últimamente y quiere su segunda Copa en algo menos de un año.

Leo-CR7, una lucha a 6.000 kilómetros

Las competiciones de clubes han acabado, pero la pelea entre Leo y Cristiano por el trono del fútbol mundial se mantiene a 6.000 kilómetros de distancia. Ronaldo acabó por encima el curso ganando la Undécima, pero en dos partidos en la Eurocopa de Francia no ha conseguido marcar. Messi suma cuatro goles en la Copa Centenario y ya está en semifinales.