La toma de Milán

Los aficionados del Madrid y del Atlético preparan ya la invasión de San Siro. Se espera a 40.000 madrileños a pesar de los precios

Los aficionados del Madrid y del Atlético preparan ya la invasión de San Siro. Se espera a 40.000 madrileños a pesar de los precios

Ir a Lisboa fue un paseo para los seguidores del Real Madrid y del Atlético. La toma de Milán el próximo día 28 será más complicada. La distancia es mucho mayor, el desplazamiento en coche, sencillo para viajar a la capital portuguesa, es mucho más complejo, aunque ya hay socios y peñas que harán el trayecto en sus vehículos particulares o en los autobuses, que contratan los peñistas en las distintas agencias de viajes.

El problema de las entradas vuelve a estar presente como ya sucedió hace dos años. A Lisboa fue gente desde Madrid sin localidad, que se quedó viendo el partido en las pantallas gigantes instaladas en la zona de los hinchas. Ahora la situación es más compleja porque la UEFA ha ofrecido a los clubes, representados por Emilio Butragueño y Clemente Villaverde, sólo 18.000 entradas. San Siro tiene un aforo de 80.000, pero el máximo organismo del fútbol europeo se reserva las 44.000 restantes. No es nuevo, la UEFA cuida a sus patrocinadores, los que le permiten tener unos ingresos muy elevados, y de ahí que ellos reciban la mayoría de las localidades. De hecho, se han visto en más de una final europea asientos y gradas vacias porque las localidades no han sido utilizados en su totalidad.

Real Madrid y Atlético consideraron muy pequeño el cupo asignado y así se lo hicieron ver al dirigente de la UEFA. Se da la circunstancia de que para la final de Lisboa el reparto fue de 18.000 entras cuando el aforo del estadio Da Luz es inferior en 22.000 localidades a San Siro. Además, el precedente de la final del 2001 entre el Bayern y el Valencia refrenda que se repartieron 23.000 por club. ¿Quizá ahora tengan más patrocinadores?

La realidad es que ante esta situación los clubes le han pedido a Ángel María Villar, presidente de la Federación, y en la actualidad máximo dirigente en funciones de la UEFA tras la sanción a Platini, que les ayude y que interceda por ellos para que el cupo asignado sea mayor. Quizá consigan un aumento de 2.000 o 3.000 localidades por club, pero nunca se llegarían a las 30.000 que es lo que buscan y desean Madrid y Atlético. La solución tiene que ser casi inmediata para que se pueda preparar la distribución de las entradas, que tienen un precio de 70, 160, 320 y 440 euros. Sin embargo, en las redes sociales los precios comienzan a dispararse y se habla que en la reventa, pese a que las entradas son nominales, las de 70 euros cuestan ya 1.500, y las más caras alrededor de 10.000. La UEFA, además, puso a la venta un cupo el pasado mes de marzo sin conocerse a los finalistas. Cuentan que hay seguidores del Barcelona,que ya tenían pagadas las entradas y los billetes de avión.

Los clubes lo que tienen muy claro es su manera de hacer el reparto entre su masa social. Al margen del cupo que se quedan ellos para sus compromisos, ayer se comentaba que el Madrid pondría a la venta 17.000 de las 18.000 asignadas en principio. Y como es costumbre en las últimas finales –de Europa o de Copa– se hace un sorteo entre los socios, siendo los números agraciados los que irán a Milán. En el Atlético, en cambio, se prima la fidelidad y las entradas se ponen a disposición de los socios que tienen el abono total –el que incluye los partidos de la Champions–, prevaleciendo la antiguedad. Asi ocurrió en el precedente de Lisboa y en la final de la Copa en el Bernabéu. El problema es que las entradas se recogen y se pagan en el Calderón, lo que provoca grandes colas y que la gente se quede más de una noche sin dormir. Quizá, en esta oportunidad, no haya tanta aglomeración porque el desplazamiento es más caro y mucho más complicado quu el de Lisboa.

Una vez con la entrada en la mano toca elegir medio de transporte. El más económico resulta el coche y si los cuatro ocupantes pagan a escote el combustible, mejor que mejor. La distancia que separa Madrid de Milán es de 1.580 kilómetros y el tiempo estimado del trayecto es de 16 horas. Con una parada larga, el viaje se puede hacer en dos etapas, lo que conllevaría dormir una noche en territorio francés. Las peñas que vayan en autocar lo harán de un tirón con las paradas intermedias para cambiar de conductor como marca la Ley.

La opción más cómoda es el avión. Milán tiene dos aeropuertos –Linate y Malpensa– y en dos horas de vuelo se llega desde Madrid. Es la opción más cara y los precios se han disparado. Las agencias han bloqueado los vuelos y los que hace tres meses costaba 300 euros, ida y vuelta, ahora están por los 600. Los clubes fletarán más de un avión para llevar a sus invitados preferentes como han hecho en otras ocasiones. Y se supone que habrá «chárteres» que viajen en el día y regresen después del partido. En tren también se llega a la ciudad italiana. Desde Madrid a Barcelona en AVE y luego un trayecto de 12 horas desde la capital catalana. El viaje cuesta alrededor de 240 euros.

Aterrizados en Milán habrá muchos seguidores que tendrán que pernoctar. Y los hoteles, a día de hoy, o están por las nubes, con precios astronómicos (300 euros en un tres estrellas) o están bloqueados por la UEFA y las agencias de viajes por lo que muchos seguidores optarán por irse a localidades relativamente cercanas como Bérgamo o Monza, al margen de los pequeños pueblecitos que rodean Milán, que es una ciudad muy distinta a la imperial Roma y que nada tiene que ver con la sureña Nápoles.

En plan turístico no hay mucho que ver en la ciudad lombarda. Los turistas que hacen allí escala en su paso hacia Roma sólo pueden admirar la famosísima catedral gótica, conocida como el Duomo. A su lado, la Galeria Víctor Manuel (Vittorio Emanuele) y las calles comerciales con tiendas de moda y mucho lujo. La Scala es uno de los teatros de la ópera de más renombre del mundo. Una vuelta por el barrio de Brera, la torre Pirelli, de 127 metros, y poco más en una ciudad de aspecto tranquilo, con unos habitantes que se parecen más a los suizos que a los bulliciosos italianos.

No es Milán barato, pero a la hora de comer la socorrida pizza y una cerveza sirven para contentar al estómago. Y es que el plato fuerte es el de San Siro, donde se citan el Madrid y el Atlético.

Rajoy, el primero en apuntarse

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, anunció ayer que el próximo día 28 estará en la final de San Siro. Por entonces no habrá empezado oficialmente la campaña electoral y Rajoy, confeso seguidor del Real Madrid, ya se ha puesto la camiseta. Es de suponer que De Guindos y Catalá, ministros rojiblancos, también anuncien su presencia en Milán para apoyar a los chicos de Simeone.