España, clasificada para el Mundial

La Roja se clasifica para el Mundial de Rusia con una cómoda victoria ante Albania y un gran partido de Isco

La Roja se clasifica para el Mundial de Rusia con una cómoda victoria ante Albania y un gran partido de Isco.

España se ha acostumbrado a que Piqué juegue fuera cada partido que juega en casa, pero la pelota es sorda y no entiende de pitos. La pelota es la única patria futbolística de la Selección, el único argumento para seguir siendo una de las mejores, y de las más atractivas, selecciones del mundo.

El estilo de España fue Xavi y ahora empieza a ser Isco, pero la personalidad de la Roja siempre es la misma. Dan igual los nombres. Ayer faltaban algunos, como el sancionado Busquets y los lesionados Iniesta, Morata y Carvajal. Lopetegui tiene una idea, ha profundizado en la que hizo campeona de todo a España y elige a los jugadores que mejor entienden esa idea. Futbolistas como Odriozola, que debutaba con la Roja. Hizo vereda en el costado derecho y de un centro suyo desde la línea de fondo llegó el tercer gol de España en un cabezazo de Thiago. Lopetegui necesita laterales que ataquen, especialmente cuando el rival, como ocurrió con Albania, no discute el dominio del balón ni del juego. A pesar de que mandó dos remates a los postes. Odriozola fue un extremo más que un defensa, un arma ofensiva y demostró que no estaba allí de relleno.

Algo parecido sucedió con Rodrigo. España buscaba un delantero y el jugador del Valencia se ofrece. Suyos fueron los primeros remates de la Roja y en el tercero llegó el primer gol. Paró con el pecho el pase de Isco en el área y a la media vuelta enganchó la pelota con su pierna buena, la izquierda. Un golazo que abría el camino de la Roja hacia el Mundial de Rusia. El empate de Italia contra Macedonia hace que España no tenga que esperar al último partido para conocer su destino.

El gol no impidió a Rodrigo seguir intentándolo de todas las maneras. Un cabezazo que se le marchó arriba, un disparo después de un pase en profundidad de Isco que despejó Berisha. Y otra más en la segunda mitad antes de ser sustituido por Aduriz.

Rodrigo ponía el remate, pero Isco era el que manejaba el juego de España. Distribuía desde el borde del área y de un remate suyo llegó el segundo tanto de España. Odriozola comenzó la jugada por la derecha y Koke vio la situación del madridista en el área, que se giró para marcar con un gran disparo. Ha conseguido cinco goles ya en la fase de clasificación y es uno de los máximos goleadores del equipo junto a Morata, Diego Costa y Silva.

La pelota le circulaba bien a España. Viajaba con velocidad de un lado a otro y siempre había jugadores desmarcados dispuestos a recibirla. Lopetegui se olvidó de la defensa de tres que probó en Albania hace un año y, a cambio, cubrió con Saúl la ausencia de Busquets. El centrocampista del Atlético mantuvo el sitio, pero también las ganas de llegar al área contraria. Tuvo una oportunidad en un disparo desde fuera del área que se le marchó cerca del poste.

A España no le hacían falta más goles. Piqué vio la tarjeta amarilla por un agarrón en el centro del campo y se perderá el intrascendente partido del lunes contra Israel. Lo mismo sucedió con Silva minutos después. España pierde dos futbolistas para el último partido de clasificación, que debe resultar intrascendente, pero gana dos para el estreno en el Mundial. Las tarjetas no se arrastran, pero las sanciones sí.

Con el deber cumplido, Piqué se marchó del césped sustituido por Nacho. Los pitos se mezclaron entonces con los aplausos. Y con él fuera del campo la verbena continuó con gritos de «Piqué, Piqué». Con el «3» de España convertido en espectador desde el banquillo llegaron las mejores oportunidades para Albania. Asensio también pudo marcar en un disparo de falta que despejó Berisha, pero el partido estaba cerrado ya desde la primera mitad. España sigue ganando y disfrutando a su manera.

Una hora silbando a Piqué

Pitos, pitos y más pitos. Cada vez que Piqué tocaba el balón, los decibelios subían en las gradas del Rico Pérez. El público de Alicante silbó de forma insistente al futbolista del Barcelona y no sólo en los primeros minutos. Lo hicieron siempre que tuvieron oportunidad, hasta que a la hora de juego, Lopetegui decidió cambiar a su futbolista. Se fue al banquillo en medio del ruido. Había algunos aficionados de pie aplaudiendo, pero se escuchaba más el sonido de reprobación.

Con el mismo gesto serio y de concentración con el que escuchó el himno, Gerard se dirigió al banquillo y se sentó justo delante de Pedrito y Callejón. Desde allí siguió lo que quedaba del partido, después de ver una amarilla que le libera del encuentro del lunes en Israel. Vio amonestación, igual que Silva, que provocó la tarjeta para cumplir castigo en un choque fácil e intrascendente y no arriesgarse a no poder comenzar el Mundial por acumulación de amonestaciones.

En la previa, Alicante recibió de forma más cordial a Piqué, pero durante el encuentro quedó muy claro que la mayoría no está de acuerdo con sus manifestaciones públicas. Su aparición en rueda de prensa esta semana no ha servido para acercar posturas con la hinchada, que aplaudió el buen juego de España y los detalles de Isco, Silva y Odriozola, pero pasó factura a Gerard.

Antes del choque sonó por megafonía el «Que viva España», mientras el «speaker» animaba al público a cantarlo. Los futbolistas calentaban sobre el césped y ya se empezaba a intuir lo que iba a suceder. No es una historia nueva, porque le ha pasado en varias ciudades, desde León a Alicante, pasando por Madrid, donde no fue el lugar en el que más se silbó al barcelonista. Allá donde va se genera un ruido que no le incomoda, al contrario, le motiva y está dispuesto a seguir con la selección hasta después de Rusia.