El Barça se atasca y hay Liga

No pasa del empate en el campo de Las Palmas. Messi hizo el gol de falta y los locales empataron de penalti al comienzo de la segunda parte. Después se defendieron bien.

Leo Messi durante el partido contra la UD Las Palmas en Gran Canaria

No pasa del empate en el campo de Las Palmas. Messi hizo el gol de falta y los locales empataron de penalti al comienzo de la segunda parte. Después se defendieron bien.

Etebo se moría en el campo, sin oxígeno, Calleri jugaba con un vendaje en la cabeza y todo el aroma del fútbol de toda la vida. Las Palmas tenía que aguantar el empate a uno frente al Barcelona, después de un partido heroico, resistiendo atrás los 6 minutos de descuento que concedió Mateu. Y aguantó, un equipo desahuciado casi se llevó un punto ante el Barcelona, que ahora sabe que el domingo le va la Liga contra el Atlético en el Camp Nou. De repente siente que este campeonato no está hecho y que un despiste más le mete en un lío que no esperaba.

Empató el equipo de Valverde por un penalti en contra que no le pitaban desde hacía 78 jornadas. Más de dos temporadas sin una pena máxima. No está muy claro qué pitó Mateu cuando comenzaba la segunda parte y todo indicaba que el conjunto de Paco Jémez se iba a derretir ante Messi y los suyos. Puede que mano de Digne. El caso es que metió le pena máxima Calleri y empató para siempre el tanto de falta que en la primera parte había hecho Messi.

El argentino, que asombró ante el Girona al lanzar una falta por debajo de la barrera, eligió en Las Palmas otra opción: fuerte y a la escuadra de Chichizola, imparable, otra vez. El gol y las dificultades que tenía el conjunto local para sacar la pelota presagiaban un resultado muy distinto al que finalmente se dio.

En cuanto el Barcelona presionaba arriba, Las Palmas lo veía todo oscuro. Hasta que Vicente no empezó a tomar posiciones no se serenó el equipo de Jémez, con errores muy graves, que podían haberle costado caro cuando el partido apenas acababa de comenzar.

Sin embargo, el Barça, sin Piqué ni Rakitic ni Jordi Alba y con Aleix, Paulinho y Digne mostró su cara más fría, como si todo estuviera bajo control y fuese mejor guardar un poco de energía para el choque del domingo contra el Atlético. Fue un equipo menos profundo que otras veces. Dominaba, no dejaba a Las Palmas moverse, pero no terminaba de cerrar el choque, quizá confiado en que los goles irían cayendo en cuanto el rival cometiese otro error. Lo mejor de los de Valverde lo hacía Messi, jugando en todas las partes del campo.

Todo varió en la segunda parte. El penalti dio vida a Las Palmas, que se vino arriba, mientras el Barcelona iba desapareciendo. Cuando Messi lo intentaba chocaba con una pared y por las bandas no encontraba lo de otros días. Echaba de menos a Jordi Alba y en el otro lado Aguirregaray ganaba todos los duelos a Aleix primero y a Dembélé después.

El francés salió como solución cuando Valverde sacó lo mejor del banquillo. Primero Coutinho, que empezó fenomenal para borrarse después y más tarde Rakitic y Dembélé. Pero estaba espeso el Barça y resistía Las Palmas para dar vida a la Liga.