Lujo, cabeza y título a tiro

El Barça se exhibe primero y controla tras la expulsión de Alba. Paso importante hacia la Liga

Neymar, por los aires tras recibir una entrada de Lucas Vázquez
Neymar, por los aires tras recibir una entrada de Lucas Vázquez

Dos goles en una buena primera parte, uno de Neymar y otro de Leo Messi, permiten al Barça sumar la victoria en uno de los partidos más complicados que le quedaban como visitante en este final de temporada.

«Sabemos que si jugamos bien tenemos más posibilidades de ganar», dijo Luis Enrique tras el derbi. Y en el Barcelona jugar bien está relacionado con lo que sucede con la pelota. Con cuidarla y compartirla. Incluso en esta versión algo más directa del técnico asturiano, la sensación de plenitud es mayor cuando sale una primera parte como la de ayer, en un partido que se antojaba muy importante para el campeonato. Las trampas pueden estar en el lugar más inesperado en la lucha por la Liga, como por ejemplo en el punto sobre seis posibles que el Barcelona ha sumado con el Málaga, pero, a priori, al equipo azulgrana le llegan ahora jornadas más relajadas: recibe al Getafe, visita al Córdoba y recibe a la Real, antes de medirse al Atlético en el Calderón. Por eso era necesario para el Barça salir del encuentro con el Espanyol con ventaja en la clasificación. Lo hizo y, además, mantuvo las sensaciones del pasado martes ante el PSG.

La presión ordenada para no dejar jugar al rival volvió a ser clave en el líder, que, además, manejó el balón de maravilla. «Ha sido la mejor primera parte», admitió Luis Enrique. Y el gol que inauguró el marcador fue el reflejo de ello. Culminó Neymar una acción que duró 25 toques y en la que participaron todos los futbolistas menos el portero, Bravo. Comenzó con pases a ritmo lento, de un lado a otro, hasta que llegó a Messi, que cambió el centro corto por el largo en busca del desmarque de Alba por la izquierda. El lateral dejó el balón en el centro del área y Neymar marcó a placer. Luis Suárez tampoco tocó la pelota, pero fue decisivo porque el pase de Alba iba a él, pero abrió las piernas para dejar pasar el balón, engañar a todos y facilitar el remate de Ney. El tanto plasmó la superioridad de un conjunto que en diez minutos ya había dispuesto de tres ocasiones claras, dos de ellas abortadas por Kiko Casilla y otra mandada alta por Neymar con la punta de la bota. Con Rafinha como novedad en el once de Luis Enrique, el Barça dominó los espacios a su antojo. Cuando aprieta bien y en armonía, parece que sus jugadores tienen imán, porque el balón suele ir donde están ellos. Bien colocado, apenas dejaba dar dos pases al Espanyol antes de volver a recuperarlo, y así es casi imposible. El duelo era una tortura para el equipo de Sergio González, esforzado en perseguir oponentes, pero llegando siempre tarde. Con Messi como un centrocampista más, Neymar en su versión más peligrosa, Suárez trabajando con y sin balón, Iniesta crecido y los laterales largos llegando por sorpresa, el choque era un monólogo. Por mucho que el 0-2 de Messi estuviera precedido de un fuera de juego de Suárez, el marcador pareció corto al descanso.

Empezó igual de fuerte el Barcelona a la vuelta de los vestuarios, hasta que Jordi Alba fue expulsado en una acción polémica. Protestó a Mateu y en un minuto vio dos amarillas que complicaban el panorama azulgrana. Pero ni así reaccionó el Espanyol, que no dispuso de una ocasión real de gol hasta el minuto 75, cuando Stuani mandó alto un balón desde dentro del área. El Barça cambió el chip y pasó a una versión más efectiva, con más posesión en zona menos peligrosa para que pasara el tiempo. Luis Enrique recompuso al equipo dando entrada a Mathieu y de vez en cuando daba un susto a la portería de Casilla, que evitó el tercero en un mano a mano con Neymar. También le ayudó el poste en otro tiro de Messi. El Barcelona cambió el lujo por la cabeza cuando lo necesitó para firmar un buen trabajo que acerca la Liga.

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Mateu pide perdón al Espanyol

«Ya sabemos cómo es Mateu. Quería ser protagonista y lo ha conseguido», alzó la voz Busquets. Se refería a la expulsión de Alba. «Es absurdo sacar una segunda tarjeta por eso», añadió. En un minuto, el lateral vio las dos amarillas y se fue a la calle. «Protesto la primera porque entendí que era córner. Y la segunda, volvía para mi campo y le dije: “Siempre a mí”. Ha sido así, he dicho: “Siempre igual, siempre a mí”. No creo que sea motivo de expulsión», dijo Alba. En el acta pone que vio las dos tarjetas por «protestar una decisión» del árbitro. En el último minuto hizo lo mismo con Héctor Moreno. Pero las polémicas con el árbitro no acabaron ahí. Al terminar el encuentro, Mateu pidió perdón a los jugadores del Espanyol, según reconoció Álvaro en «RAC 1», por haber concedido el gol ilegal de Messi.

Ficha técnica

0 - RCD Espanyol: Kiko; Arbilla, Álvaro, Moreno, Duarte; Lucas, Abraham (Salva Sevilla, min.61), Cañas, Víctor Álvarez (Montañés, min.74); Sergio García y Caicedo (Stuani, min.70).

2 - FC Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Alba; Busquets, Iniesta (Xavi, min.87), Rafinha (Mathieu, min.64); Messi, Suárez (Rakitic, min.80) y Neymar JR.

Goles: 0-1, min.17: Neymar Jr. 0-2, min.23: Messi.

Arbitro: Mateu Lahoz (C. Valenciano). Mostró cartulina amarilla a Sergio García (min. 22), Álvaro (min.59), Arbilla (min. 63), Lucas (min.73), Cañas (min.80) y a Busquets Min.83). Expulsó en el minuto 54 a Jordi Alba por doble amonestación y a Moreno en el minuto 91.

Incidencias: Asistieron al encuentro 30.253 espectadores en partido disputado en el Power8 stadium. Los aficionados del gol norte protestaron durante el primer tiempo y no ocuparon sus lugares en la grada hasta la segunda parte. EFE