Máxima tensión en Múnich

El Barça, obligado a recuperar su mejor cara para superar a un Bayern sideral. Messi será titular

Cuando un crupier del Caesar's Palace de Las Vegas dice «no va más» después de lanzar la bola en la ruleta, debe de estar pensando en lo que acaecerá esta noche en el majestuoso Allianz Arena. Sólo un partido de fútbol, pero un espectáculo gigantesco. Unas semifinales de la Liga de Campeones entre los dos equipos que practican el fútbol más atractivo para el espectador de Europa. Ida y vuelta. Doble ración del mejor fútbol del continente. Toda una garantía. La primera parte se disputa en Múnich, donde el Barcelona no ha ganado nunca en partido oficial.

Se encuentra el equipo azulgrana con un escenario inédito en los últimos años. Los jugadores que se hayan atrevido a agarrar cualquier periódico alemán habrán comprobado que el optimismo en la capital bávara es máximo. Incluso algunas declaraciones, como las del ex técnico del Bayern, Felix Magath, dejan muy claro el clima de favoritismo alemán que se respira. «El Barça no tiene ninguna posibilidad ante el Bayern», sentenció Magath. Todo un atrevimiento.

Acostumbrados a dominar el fútbol continental en los últimos años, los azulgrana se topan ahora con una eliminatoria en la que no son favoritos indiscutibles. Al menos, eso es lo que se respira alrededor de la semifinal. «Respetamos todas las opiniones, pero ésta no la compartimos. Llevamos seis semifinales consecutivas y tenemos los objetivos intactos tanto en Europa como en la Liga», defendió Xavi Hernández.

En las filas del Barcelona existe máximo respeto hacia el Bayern, que está completando una temporada para enmarcar. «Es un equipo espectacular, con jugadores que marcan diferencias en todas las líneas», destacó Xavi. «Los números que tiene espantan», añadió Jordi Roura. El equipo de Heynckes ya tiene la Liga en su museo, está en la final de Copa y su trayectoria europea hasta las semifinales es inmaculada, a diferencia de las dificultades que ha tenido que superar el Barcelona, tanto ante el Milan como ante el Paris Saint Germain para hacer historia con su sexta semifinal consecutiva.

Si el fútbol fueran matemáticas, el once de Tito Vilanova estaría muy claro. Sólo existen dos dudas: quién acompañará a Piqué en el centro de la defensa y quién jugará en ataque con Messi y Pedro. Las matemáticas dictan que serán Marc Bartra y Alexis Sánchez, después de descansar el sábado ante el Levante. Abidal y Villa son las alternativas, aunque han quedado atrás en la lucha.

El que no se lo perderá por nada del mundo es Leo Messi, completamente recuperado de su lesión. «Tiene muchas ganas de participar, es vital y fundamental para nosotros. Quiere demostrar que es el mejor, como siempre hace», desveló Xavi. «Tiene muy buenas sensaciones, su evolución es francamente buena, pero habrá que esperar», decía más precavido Roura. Después de dos semanas sin jugar y recibiendo cuidados extremos de los servicios médicos, la «Pulga» está preparada para volver a los terrenos de juego y ser decisiva para su equipo, como sucedió tanto en octavos como en cuartos.

El partido promete ser una preciosa batalla por el balón, una lucha para imponer estilos propios. La verticalidad del Bayern contra el dominio del Barça. Las subidas de Lahm contra las de Alves. La clase de Iniesta contra la potencia de Schweinsteiger. La velocidad de Pedro contra la habilidad de Müller. O el regate de Ribéry contra la magia de Messi. Un auténtico espectáculo todo ello junto.

Qué el Barcelona y el Bayern de Múnich son los dos mejores equipos de Europa no es una afirmación baladí, sino un hecho que refrendan los números. Nadie suma más títulos que los azulgrana (3) en las siete últimas ediciones de la Liga de Campeones. El equipo bávaro sigue parado en los cuatro títulos desde que ganó al Valencia en 2001, pero ha disputado dos finales en este periodo. «No va más», se escucha de repente en una mesa del Caesar's. Pues eso: Bayern-Barça.

El curioso partido de Pep Guardiola

Sentado cómodamente en el sofá de su apartamento con vistas a Central Park, Pep Guardiola disfrutará como un aficionado más del partido entre Bayern y Barça. Pero él no es un aficionado más. Es el mejor entrenador de la historia azulgrana y el futuro técnico de los bávaros. Así que no lo tiene fácil para escoger un favorito. Su corazón es del Barcelona, eso es indiscutible, pero su futuro pasa por el Allianz Arena y no es cuestión de enfadar a sus nuevos jefes. «Estoy seguro de que lo disfrutará muchísimo, como todos, y, como "culé"que es, querrá que gane el Barça», apostó ayer Xavi Hernández. Y también por amistad, porque su relación con Tito Vilanova es muy estrecha. Pero el destino juega a veces pasadas como éstas. Curiosas.