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Messi, imputado

Leo Messi
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Leo Messi es el mejor jugador de fútbol de la Tierra. Seguramente, el mejor de toda la historia de este maravilloso deporte. A veces, da la sensación de que no es de este mundo. «Extraterrestre», le llaman algunos. Pero Messi es tan terrestre como cualquiera y va a tener que rendir cuentas con Hacienda como el último mortal. El argentino se despertaba en Guatemala hace unos días con la noticia de que la Fiscalía formulaba una querella contra él por un presunto fraude fiscal de más de 4,1 millones de euros. Una denuncia que la jueza admitió ayer a trámite, imputando a Messi y a su padre, Jorge Horacio. El 17 de septiembre están citados a declarar.

El entorno del jugador se apresuró a desmentir todas las acusaciones de la Fiscalía cuando se hicieron públicas, pero era consciente de que un informe tan detallado no iba a pasar desapercibido para un juez, así que la noticia de la imputación de Leo y Jorge Horacio no los ha pillado por sorpresa. Ha sido la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Gavà la encargada de emitir un auto por el que acuerda admitir a trámite la querella presentada por la Fiscalía el pasado 12 de junio.

Messi está desde hace unos días de vacaciones en su Argentina natal y ha dejado todo el asunto en manos de sus abogados. Cabe recordar que el informe del fiscal se refería a los ejercicios 2007, 2008 y 2009, en los que el argentino habría ocultado en su declaración de renta sus derechos de imagen, cobrados a través de una serie de sociedades en distintos paraísos fiscales (Reino Unido, Suiza, Uruguay y Belice), que el informe califica como una trama para evadir el pago de los impuestos correspondientes. En total, se le acusa de haber dejado de pagar a la Agencia Tributaria un total de 4.164.674,96 euros.

Messi y su padre están citados a declarar el próximo 17 de septiembre, casualmente, fecha en la que se disputará la primera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones. A expensas del sorteo, el jugador podría pedir un cambio de fecha al juez para comparecer, algo bastante habitual y que no debería suponer impedimento alguno para que el proceso siga su curso.

A Messi se le plantean ahora varios escenarios. Defender su inocencia hasta el final, admitir su culpabilidad y llegar a un acuerdo o esperar a la declaración y ver qué decide la jueza de instrucción. Si mantiene su inocencia, la magistrada continuará con sus pesquisas y escuchará al argentino el 17 de septiembre. Una vez analizadas las pruebas, decidirá si hacer un escrito de acusación que daría lugar a un juicio oral en la Audiencia Provincial de Barcelona, o sobreseer la causa. Messi está obligado a confiar en sus abogados y asesores para decidir qué rumbo tomar. Aunque ayer volvieron a defender su inocencia a través de un comunicado, si no encuentran la forma de exculpar al jugador y a su padre, podrían cambiar de estrategia y tomar la decisión de admitir su culpabilidad para beneficiarse así de la disposición sexta del artículo 305 del Código Penal español, que rebaja las penas previstas por el delito del que se les acusa (de dos a seis años de prisión y una multa del doble al séxtuplo de la cantidad defraudada) si durante los dos meses posteriores a la imputación se satisface la deuda tributaria y se reconocen los hechos judicialmente. En este caso, el juez puede rebajar uno o dos grados la pena, lo que significaría que Leo y su padre evitarían la cárcel, aunque les quedarían antecedentes penales, y tendrían que afrontar una multa de entre uno y cuatro millones de euros.

Para evitar que se manche la imagen de su hijo, Jorge Horacio Messi podría asumir ante el juez toda la responsabilidad de la creación del entramado para intentar que se archive la causa contra Leo y así no tenga que cargar con un expediente penal como el que afronta en estos momentos. En este caso habría que demostrar que no estaba al corriente de los hechos.

Pero los problemas para Messi podrían no acabar aquí. La querella se circunscribe a los ejercicios 2007, 2008 y 2009, pero la Agencia Tributaria podría ampliarla a los de 2010, 2011 y 2012 una vez concluya la presente campaña de declaraciones de renta si encuentran indicios de que también hubo irregularidades.