4-3. Mbappé destroza a Argentina

El francés voló sobre el nido de Messi en la victoria de Francia ante Argentina en un partido épico. Marcó dos goles y demostró, a sus 19 años, que ya es una estrella

Mbappé fue elegido mejor jugador del partido entre Francia y Argentina, tras haber logrado un doblete / Reuters
Mbappé fue elegido mejor jugador del partido entre Francia y Argentina, tras haber logrado un doblete / Reuters

El francés voló sobre el nido de Messi en la victoria de Francia ante Argentina en un partido épico. Marcó dos goles y demostró, a sus 19 años, que ya es una estrella.

El partido que nos depararon franceses y argentinos fue un canto al fútbol. Con sus goles, con su errores, con su defectos, pero con una emoción indescriptible por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos en el Kazán Arena. Francia baila su alegría de estar en cuartos. París es una fiesta y Buenos Aires, un funeral porque su querida y sagrada albiceleste se fue por la puerta trasera de un Mundial que a Sampaoli le ha quedado muy grande. Mbappé los destrozó y Messi se marchó cabizbajo, pensando en que quizá no le apetezca o no llegue en condiciones para estar en Qatar dentro de cuatro años.

Ganó Francia porque tiene mejores jugadores, porque Deschamps se maneja mejor en el banquillo que el ínclito Sampaoli y porque Pavard marcó el 2-2, un gol muy parecido al de Nacho a Portugal, cuando los argentinos todavía no habían procesado que tenían ventaja en el marcador, que habían dado la vuelta al partido y que debían jugar de otra manera. El gol fue un mazazo para ellos y ya nunca se repusieron del sopapo. Además, Mbappé se hizo más grande si cabe e hizo dos tantos para sentenciar el duelo. El orgullo argentino nunca se pierde y Agüero, a pase de Messi, puso la cabeza para el 4-3 definitivo cuando ya los franceses celebraban su clasificación con Mbappé y Griezmann en el banquillo.

El fútbol de Francia, que no había sido para tirar cohetes en la fase de grupos, se transformó. Deschamps no varió el sistema. Músculo en el centro del campo con Kanté, Pogba y Matuidi con la obligación de ahogar a Messi que por mor al sistema, el cuarto que se inventó Sampaoli, era, en teoría, el más avanzado. Pero Leo quiso ser centrocampista, pasador y rematador. Todo en uno porque él es Argentina. Sin embargo, no brilló. Un disparo suyo propició el segundo gol y dio la asistencia a Agüero en el tercero. No es el Messi del Barça. Los mimbres que tiene a su lado no son los que tiene de azulgrana.

Mbappé fue la otra cara. El jugador del PSG –del que está enamorado Florentino Pérez y que a punto estuvo de recalar en el Real Madrid– puso su talento, su velocidad y sus goles para explicar al mundo que ha nacido una estrella. Le hicieron la falta que Griezmann estrelló en el larguero y el penalti, transformado por el jugador del Atlético, después de romper a Rojo con su velocidad en una carrera que inicio en su campo.

Francia cobraba ventaja tempranera y Argentina sufría. Las llegadas de Griezmann, Mbappé, los movimientos de Giroud y el buen balance defensivo hacían mejor a los europeos. Varane y Umtiti, apenas sufrieron. No había «9» argentino porque Sampaoli quiso jugar por fuera con Pavón y Di María y mejor para ellos. La pelota la tenía más Argentina. Mascherano y Banega la sobaban y la amasaban sin resultado. Francia era un cuchillo en las contras, pero Di María marcó un golazo y hubo un nuevo partido tras el descanso.

Y llegó el gol de Mercado. Otro escenario porque Francia tenía que cambiar de rol. Lo hizo tras el empate. Allí surgió Mbappé para, en cuatro minutos, desnudar a Messi, a Sampaoli, a Mascherano. Para enterrar a una Argentina falta de calidad, de ideas y dirección. Cómo se puede tener a Dybala, Agüero e Higuaín y no poner a ninguno de salida.

Mbappé hizo el tercero tras buena jugada de Lucas, muy entonado ayer el rojiblanco, que, además, dio centro del 2-2, y el cuarto nació de un saque con la mano de Lloris. El balón, ante la pasividad argentina, pasó por cinco jugadores antes de que Mbappé culminara su gran actuación. Su Francia se coronó ante la Argentina de Messi en un partidazo.