2-1. Griezmann estrena el VAR

Le hicieron un penalti que el árbitro no vio en principio y tuvo que recurrir a la ayuda de la tecnología. Él mismo marcó. El segundo de la victoria de Francia ante Australia llegó también con la ayuda de la tecnología de gol

Griezmann, en el momento de ser derribado en el área/ Efe
Griezmann, en el momento de ser derribado en el área/ Efe

Cinco partidos ha tardado el VAR en aparecer. Mario Vigliano, el árbitro argentino que se encargaba de revisar las jugadas por televisión, detectó un contacto en la entrada por detrás de Risdon a Griezmann.

El nombre de Mario Vigliano no dice nada. No aparece en las estadísticas del partido. No marcó, no robó ningún balón, no dio ninguna patada, pero su participación fue decisiva en el Francia-Australia que abría el grupo C. Era el encargado del videoarbitraje, el árbitro del VAR, el que se encargaba de revisar las jugadas por televisión. Pero Vigliano entró ayer en la historia. Detectó un contacto en la entrada por detrás de Risdon a Griezmann. Avisó al uruguayo Andrés Cunha, el árbitro de campo, que revisó la jugada y señaló el punto de penalti. Era la primera decisión del videoarbitraje en la historia de los Mundiales. Griezmann se fue hacia los once metros, lanzó y devolvió el partido a la normalidad con el gol que ponía a Francia por delante.

Fue casi la única aportación de Griezmann a su equipo, aparte de un disparo en el comienzo del partido, cuando el equipo de Deschamps parecía decidido a arrollar a los australianos. A los seis minutos ya había disparado tres veces, pero Ryan respondió bien. El seleccionador francés renunció a la presencia de un delantero centro para apostar por la velocidad de Dembélé, Griezmann y Mbappé. El extremo del Barcelona ocupaba la banda izquierda, pero los otros dos mutaban constantemente de posición, aunque el delantero del PSG partía desde el centro y el rojiblanco desde la derecha en principio. Pero a Griezmann le gusta participar en la elaboración de la jugada y retrasaba su sitio, como acostumbra a hacer en el Atlético. Francia lo necesitaba porque a sus centrocampistas les costaba hacer llegar el balón arriba y Pogba se mostraba tan intrascendente como acostumbra.

Pero a Griezmann apenas se le vio. Ha vivido las últimas semanas más pendiente de jugar con su futuro que de otra cosa. Quizá eso no le afecte, como no le ha afectado en el Atlético durante los últimos meses. Quizá sólo se contagió del ritmo de su equipo, en el que ninguno se atrevía a destacar.

Australia empató casi inmediatamente después del gol de Griezmann. Otro penalti, una mano absurda de Umtiti, en la que el árbitro no tuvo dudas. Jedinak, el capitán hipster de Australia, confirmó la igualada. Deschamps removió el banquillo y el alma de su equipo. Griezmann y Dembélé dejaron su sitio a Giroud y Fekir. Pero el gol decisivo acabó llegando de los pies de Pogba, igual de intrascendente en el juego, pero decisivo en el remate. Aunque no hubiera sido posible sin la ayuda de Behich, el lateral izquierdo australiano, que puso el pie para tapar el disparo del francés y desvió la pelota por encima de Ryan. El árbitro contó con la ayuda de la tecnología de gol, porque la pelota botó dentro de la portería y rebotó hacia fuera.