Fútbol

Stephen Eustáquio: el heredero del tiquitaca de España en el Mundial de Qatar 2022 juega en Canadá

Jugó con la sub’21 de Portugal, pero en la absoluta defiende a Canadá. Es un bajito que se inspiró en Silva y Busquets y al que le obsesiona «no fallar un pase»

Stephen Eustáquio, el líder del centro del campo de Canadá
Stephen Eustáquio, el líder del centro del campo de Canadá FOTO: La Razón (Custom Credit)

Stephen Eustáquio charlaba con Pepe y este le dijo que un Mundial es otro mundo, que «en el momento en el que te montas en el avión ya notas que el ambiente es diferente». Pepe es el mítico central portugués, compañero de Eustáquio en el Oporto y ex jugador del Real Madrid. Pepe estuvo cerca de no poder ir a Qatar al que es su cuarto Mundial por una lesión, pero llegó a tiempo. Eustáquio se subirá a ese avión por primera vez para defender los colores de Canadá, pues nació en Leamington. Esta es solo la primera de unas cuantas conexiones del fantástico centrocampista con el fútbol español. Otra, más cercana, fue el gol que le marcó al Atlético hace apenas tres semanas en el estadio Do Dragao para certificar su defunción en Europa. Y mirando un poco más lejos hay una con acento canario: el de David Silva. Eustáquio admiraba, cómo no, porque sus padres son portugueses y ha hecho su carrera en la liga lusa, a Cristiano Ronaldo; pero otro de sus referentes es el campeón de Europa y del mundo con la Roja nacido en Arguineguín y que ahora apura su carrera en la Real Sociedad. Los años de Silva jugando en el City inspiraron al ahora medio del Oporto. «Es el futbolista en el que me solía fijar. Juega a uno o dos toques, es listo... ¿Cuánto mide? ¿1,70? Pero la gente tiene miedo de enfrentarse a él. Es una locura», comentaba en «Beyond The Pitch», y resaltaba lo de los centímetros porque él, con 1,75, tampoco es demasiado alto y eso le marcó en sus inicios: le decían que no iba a llegar muy lejos.

En la misma entrevista reflexiona sobre su posición en el campo y llega a la conclusión de que puede ocupar cualquiera de las tres del medio, porque tiene la intensidad del «8» y la capacidad de jugar en pocos toques y de defender del «6». Si Silva era su referente para ser el centrocampista atacante, para el defensivo lo tiene claro también: Sergio Busquets. «No creo que haya un jugador más inteligente que él», lo halaga. Es como si se hubiera equivocado de país, porque tiene alma de futbolista español del tiquitaca, obsesionado con «no fallar un pase». «La única forma de adaptarme y ganarme la confianza de mis compañeros en el terreno de juego es jugar sencillo», reflexiona.

De su familia quien más le ayudó a progresar fue su hermano mayor Mauro, que también era futbolista, ya retirado, y jugó principalmente en la Segunda División estadounidense. Los padres de ambos regresaron a Portugal cuando Stephen era pequeño y allí fue creciendo en las categorías inferiores del Nazarenos, club de la localidad de origen de sus progenitores, y el Leira, pasando por el Torreense, el Leixoes y finalmente el Xaves, donde dio el salto a la Primera División en la temporada 2017-18. Jugó allí otro medio año y llamó la atención del Cruz Azul de México, por lo que volvió a «saltar» el charco para vivir una de las experiencias más duras de su carrera. Disputó un primer partido de Copa (titular, 79 minutos) y en su debut en la Liga, entrando desde el banquillo la última media hora, se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla izquierda. No vistió más esa camiseta, revendido también por líos internos del club. Regresó a Portugal para llamar la atención del Oporto tras estar sólo un año en el FC Paços de Ferreira.

Eustáquio llegó a jugar siete partidos con la selección sub’21 lusa, pero después en la absoluta ha apostado por Canadá para vivir un momento único. El de Qatar es el segundo Mundial en la historia del equipo de las hojas de arce.