Real Madrid

Fútbol

Real Madrid - Osasuna (4-0): El Madrid se pone guapo

El Real Madrid completó uno de sus mejores partidos contra Osasuna. Bellingham, de nuevo el mejor y goleador. Vini y Joselu se unieron a la fiesta

Jude Bellingham and Vinicius Junior of Real Madrid in action during the spanish league, La Liga EA Sports, football match played between Real Madrid and CA Osasuna at Santiago Bernabeu stadium on October 7, 2023, in Madrid, Spain. Oscar J. Barroso / Afp7 07/10/2023 ONLY FOR USE IN SPAIN
Real Madrid - Osasuna. Bellingham y Vinicius, las figurasAFP7 vía Europa PressEuropa Press

Tras el partido contra el Atlético de Madrid, el Real Madrid parecía un equipo mal trabajado, sin delanteros, con problemas en defensa y varias cosas negativas más. Poco tiempo después, el Real Madrid de Carlo Ancelotti es una máquina de ganar, que pasó por el campo del equipo sorpresa de LaLiga, el Girona y ganó sobrado, que se lució en el campo del Nápoles y que contra Osasuna, en el Santiago Bernabéu, hizo una segunda parte impecable tras un partido control en la primera. «Hemos estado solidos atrás, contundentes en medio y eficaces en el frente», explicaba después Ancelotti. Hace lo que quiere el equipo del entrenador italiano ahora mismo, porque tiene a una serie de jugadores que flotan donde los demás corren, que están por encima de la media de LaLiga, muy por encima. Algunos, como Bellingham, por encima de todos.

Una de las frases típicas de los periodistas para elogiar a un futbolista es decir que nos está dejando sin palabras. Seguro que la oirán hoy. Está bien la frase, si no fuera porque dice muy poco de los periodistas el no saber utilizar lo único que tienen que utilizar, las palabras. Pero lo que está haciendo Bellingham es algo que difícilmente se pudo imaginar cuando fue fichado. No ya por los críticos, que no le veían como un jugador diferente, sino también por los que creyeron en él como jugador diferencial. Es que está siendo tremendamente diferencial, en cualquier campo o contra cualquier rival. No por nada Ancelotti cambió el sistema con el que el equipo blanco había estado jugando con éxito tantas temporadas.

Bellingham juega de todo y tiene calidad y físico para hacer cualquier función: desde presionar hasta llegar al área cuando nadie le espera. Como no es delantero, cuando aparece en el área, no le esperan y sorprende.

Aunque se le conozca, aunque se sepa que te va a hacer el lío. Lo hace. Dos veces a Osasuna. Una en la primera parte y la siguiente, casi en el mismo minuto de la segunda mitad. Bellingham va al ritmo goleador del mejor Cristiano Ronaldo y suma, además, tres asistencias.

Entre el primer y el segundo gol de la estrella del Real Madrid y de LaLiga, pasó la parte más aburrida del partido, con el equipo de Ancelotti dominando, muy superior, con la pelota, pero sin ninguna prisa y sin ocasiones. Luka Modric fue titular y Tchouameni, como se suponía, jugó de central. Camavinga hizo, con su vitalidad habitual, de medio centro. Pero el partido no se rompía y Osasuna, que apenas había dado noticias, acabó los primeros cuarenta y cinco minutos con varias llegadas al área rival, la última de Budimir, que sorprendieron al Real Madrid. Creía que estaba todo bajo control y resulta que, en realidad, sólo tenía un gol de ventaja y eso daba mucho lugar para la incertidumbre. Demasiado para el dominio.

Por eso en la segunda parte salió con otro ritmo, dispuesto a acabar con el rival cuanto antes. Osasuna había empatado en sus dos últimas visitas en el Bernabéu y dio bastante guerra en la final de Copa de la pasada temporada. En principio, era un rival que iba a morder y hacer daño. No tuvo ni una opción en el Bernabeú.

Porque los mejores del Real Madrid demostraron por qué lo son después del descanso. Fede Valverde se hizo presente: mientras a los demás el paso de los minutos les hace daño, a él le da vitaminas. Tiene más gasolina y resistencia que cualquiera. Suya fue la pared con Bellingham en el segundo gol y el pase a Vinicus para que marcase el tercero, ya en una contra a la que Osasuna no podía llegar, porque el equipo de Pamplona estaba totalmente derrotado.

Se divirtió Bellingham, pero es que también lo hizo Vinicius. Son jóvenes ambos y entienden el fútbol de manera parecida: un esfurezo constante, intentarlo e intentarlo hasta que salga. El Real Madrid echó de menos al brasileño cuando se lesionó, porque le da miles de soluciones en el ataque. Se unió o, más bien, fue el que iluminó la fiesta en la segunda mitad, con su arrancada en el tercer gol y con su control y pase a Joselu en el cuarto tanto. Fue un pase larguísimo de Tchouameni, de esos que el equipo blanco no tiene reparos en hacer porque Ancelotti ha enseñado a sus futbolistas que el fútbol bonito es el fútbol que hace todo bien, también los balones desde la defensa al delantero. Fue tal la fiesta que Joselu falló un penalti y a nadie importó.