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El ciclismo moderno también afecta a la contrarreloj

Dos especialistas como Castroviejo y Tony Martin cedieron más de seis minutos con respecto al Alaphilippe en un día en el que se reservaron para la montaña

Ya nos hemos acostumbrado, más para mal que para bien, al denominado ciclismo moderno. El penúltimo ejemplo lo tuvimos en la jornada de ayer en la que en una etapa de montaña, con dos puertos de primera categoría, el pelotón entró agrupado, tirado por los ocho corredores (todos los del equipo) de INEOS sin que nadie hubiera hecho un amago de ataque.

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Nadie se mueve, no se sabe si por miedo o por falta de fuerzas, pero los ataques lejos de meta, las pájaras o las emboscadas parecen cosa de un ciclismo ya extinto. A veces algún valiente, Contador durante su carrera o Froome el año pasado en el Giro, nos recuerda lo que era un deporte espectacular y atractivo.

Esto lleva siendo así mucho tiempo, aunque se ha exacerbado con el potencial del equipo INEOS (antes SKY), sin embargo hoy se ha escrito un capítulo más, en la etapa en la que menos se esperaba, la contrarreloj.

Son claramente órdenes de equipo, y los corredores no pueden sino cumplirlas, pero extraña ver a todo un cuatro veces campeón del Mundo con Tony Martin dejarse 6 minutos y 45 segundos en la crono de hoy con el líder y ser tercero por la cola en la etapa. Lo mismo ocurre con Castroviejo, cinco veces campeón de España que ha acabado a 5 minutos y 59 segundos del vencedor de la etapa.

Estas actuaciones están directamente relacionadas con la labor de equipo que se espera de estos corredores en las próximas etapas. El Team INEOS de Castroviejo tiene a Thomas segundo en la general y a Bernal quinto, mientras que el Jumbo-Visma en el que corre Tony Martin intentará el asalto al amarillo con Kruisjswijk, que está tercero.

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Este es el ciclismo moderno, un ciclismo sin ataque en el que también se reservan las fuerzas de los especialistas en las cronos.

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