Real Madrid

Herederos de Sanchís y Hierro

El Madrid de Ramos y Pepe iguala los siete partidos consecutivos sin recibir un gol del equipo de Valdano

Ramos y Pepe, en un partido de esta temporada.
Ramos y Pepe, en un partido de esta temporada.

Sanchís y Hierro cerraban atrás lo poco que se le escapaba a Fernando Redondo. Era el Madrid de Jorge Valdano y Ángel Cappa, campeón de la Liga 1994-95, un conjunto construido para meter goles y que hasta el pasado sábado tenía en solitario el récord de siete partidos consecutivos sin recibir un tanto. Lo igualó el Madrid de Ancelotti. Dos equipos distintos, aunque similares en algunas cosas. «Pepe y Ramos son muy buenos y tienen la presencia de Xabi Alonso, que se mete entre los centrales, como hacía Redondo en nuestro equipo», cuenta Ángel Cappa.

Tras ganar al Granada, Carlo Ancelotti bromeaba sobre superar al equipo de hace 19 años, pero hablaba muy en serio cuando explicaba que la mejoría de los dos centrales ha subido el nivel de todo el equipo. «Lo más importante es el equilibrio que tenemos en este momento, ésa es la llave. Ahora defendemos muy bien y atacamos bien», aseguró. «Equilibrio» es la palabra que ha pronunciado desde el primer día que llegó al banquillo blanco. Y para lograrlo necesitaba mejorar atrás. «Es un trabajo colectivo. Nosotros jugábamos un poco más adelantados –explica Rafa Alkorta, que iba a ser titular en ese equipo de Valdano, pero se lesionó en pretemporada y Sanchís le quitó el puesto– . Al tener el balón era importante que la defensa empujara al equipo hacia arriba. Creo que el conjunto de Ancelotti guarda un poco. Aunque también puede adelantar la defensa. Pepe y Ramos son muy rápidos».

«Rápidos –insiste Cappa–, con experiencia, calidad y muy buenos por arriba. Y la ayuda de Modric y Di María ha sido fundamental». Los dos centrales titulares de Ancelotti, a la espera de Varane, han mejorado su nivel según ha ido avanzando la temporada. Lo que antes eran dudas, ahora es anticipación. Ahora han igualado la cifra de los últimos centrales clásicos en la historia madridista. «Los cuatro tienen mucho nivel. La diferencia es que Hierro tenía más calidad que el resto de centrales que he conocido –sigue explicando Alkorta–. Te daba una salida de balón muy clara. Sanchís era muy bueno técnicamente».

Cappa sigue con sus recuerdos: «Cuando el partido estaba resuelto, yo desde el banquillo esperaba que encararan a Sanchís, porque era impasable en el mano a mano. Hierro y Sanchís tenían más habilidad que los delanteros. Eran un derroche de talento, que a veces se asocia con el ataque, pero es que ellos tenían talento para defender. Hierro, aunque no era rápido, intuía, se anticipaba a la jugada; cuando el rival hacía un pase, él ya estaba allí. Además, con los años, supo desarrollar esa intuición».

Ramos y Pepe son distintos. No tienen tanta calidad con el balón en el pie, pero son más veloces, se anticipan mejor e imponen con su presencia física. Los dos estilos han logrado lo mismo, dar seguridad al resto del equipo: «Todo el vestuario es consciente de que el trabajo se está haciendo bien y sale. Los delanteros tienen más confianza porque saben que su equipo no va a recibir un tanto fácilmente», continúa Alkorta.

Al Madrid de Ancelotti le ha costado casi media temporada encontrar el punto justo. «Se tiene que trabajar. Hay que coordinar a los defensas», explica Cappa. «Hacíamos un trabajo muy táctico y algún entrenamiento por la tarde se dedicaba entero al movimiento de la defensa», confirma Alkorta. «Sí –acaba Cappa–. Pero si no tienes talento, ese trabajo no sirve para nada».