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Julen juega la prórroga

Lopetegui ha perdido la confianza del club, que quiere tomarse con calma su próximo movimiento y no descarta ninguno

Julen Lopetegui, durante el encuentro del pasado fin de semana en Mendizorroza/ Reuters
Julen Lopetegui, durante el encuentro del pasado fin de semana en Mendizorroza/ Reuters

Lopetegui ha perdido la confianza del club, que quiere tomarse con calma su próximo movimiento y no descarta ninguno.

En las últimas horas, desde las entrañas del Santiago Bernabéu se veía difícil la continuidad de Lopetegui. Julen está jugando la prórroga como entrenador del Real Madrid y no se puede descartar ningún movimiento incluso antes del próximo partido el 20 de octubre ante el Levante. El técnico ha perdido la confianza del club en algo más de dos semanas, el tiempo que va desde el gran triunfo frente a la Roma hasta hoy. La racha de mal juego y resultados ha agotado las reservas de crédito del ex seleccionador, que por el momento sigue al frente del equipo y dirigirá los próximos entrenamientos sin internacionales.

La reacción inmediata de los directivos tras ver el ejercicio de impotencia y el desastre final en Vitoria fue la de hacer mudanza en el banquillo. Una sensación que se mantuvo con el paso de las horas, pero matizada con la voluntad de tomarse con calma el siguiente movimiento. Quieren pensarlo bien y valorar todas las circunstancias, aunque la idea que más pesa a día de hoy es que será difícil que las cosas mejoren con Lopetegui al frente. El parón de selecciones no se ve como algo positivo ni negativo, ni será un factor que influya en la decisión definitiva. Lo que sí ofrece el descanso en Liga es tiempo para pensar en las causas del desmoronamiento.

La caída llega tras un magnífico partido en el arranque de la Liga de Campeones frente a uno de los semifinalistas del curso pasado. La magia de la Champions volvió al Bernabéu con una goleada de muy bella factura ante los italianos, claramente inferiores al Real Madrid. Es verdad que ya al equipo le costó mucho abrir el marcador a pesar de la superioridad y necesitó una genialidad a balón parado de Isco para dar el primer mordisco. Ya aquel día el buen juego y la posesión no se transformaron en goles con facilidad y sólo era un anticipo de lo que estaba por llegar. Victoria con lo justo ante el Espanyol, derrotas en Sevilla, Moscú y Mendizorroza y empate soso en el derbi madrileño. Sólo un gol en ese espacio de tiempo y mucha señales de alarma que han llegado a la zona noble de Chamartín.

Una de ellas, el estado físico del grupo. El equipo no tuvo energía suficiente para hacer frente a la intensidad del Sevilla en el Pizjuán, y frente al Alavés no supo imponerse cuando los de Abelardo propusieron la batalla cuerpo a cuerpo. Terminaron más enteros los locales, mientras el Madrid buscaba aire sin encontrarlo. Esta es una de las cosas que se le reprochan a Lopetegui y su equipo de colaboradores. Entre ellos está Antonio Pintus, pero el italiano tiene ahora un papel más secundario en favor de Óscar Caro, hombre de la máxima confianza del entrenador. Este movimiento no ha gustado demasiado, porque Pintus es considerado una de las claves de los títulos conseguidos con Zidane. Fue Zizou el que pidió su fichaje y se decidió mantenerlo en el organigrama a pesar del cambio en el banquillo.

También hay reproches técnicos que van desde los despachos hasta Valdebebas. El juego de toque y posesión no está en el ADN del club y no se ha revelado muy productivo más allá de la noche de inspiración con la Roma. Todos los equipos a los que el Madrid no ha conseguido ganar últimamente tuvieron menos el balón y tiraron menos a portería. Hicieron daño con muy poco, otra de las cosas que no se esperaba, ya que la llegada de Lopetegui se suponía que iba a implicar un esquema más ordenado y mejor en defensa.

Sí se celebraba que Julen confiase en los jóvenes captados por la dirección deportiva, un arma de doble filo, porque Ceballos, por ejemplo, no ha sabido ser influyente en el juego y los resultados. Los nuevos fichajes no eran estrellas, aunque se pensaba que sí podrían ayudar más de lo que lo han hecho hasta ahora. Sólo ante el Alavés el entrenador tiró de todas las caras nuevas: Odriozola, Vinicius, Mariano y Courtois. El brasileño, una clara apuesta del club, ha dispuesto únicamente de un par de ratos y en cuanto al delantero, algunos creen que podría haber compartido más tiempo con Benzema en el frente del ataque.

Lopetegui se resistía a usar las bajas como excusa al mal momento, hasta que en Mendizorroza lo dijo abiertamente. Suspira por el regreso de Isco, al que una apendicitis mantendrá fuera hasta después de la actual fecha FIFA. Sin él, el Real Madrid no ha marcado ningún gol, quizá porque era el que mejor traducía la posesión y el toque en verticalidad. Cuando regrese puede que siga Lopetegui... o no. Nadie es capaz de asegurar su continuidad más allá de unos días. Lo que es seguro es que su crédito está en números rojos y otro accidente sería definitivo.