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La diplomacia del balonmano: Corea solo hay una

Los dos países asiáticos, en guerra desde 1950, disputan el Mundial con un equipo unificado. Es un nuevo acercamiento entre las dos Coreas que busca alimentar el sueño de organizar los Juegos Olímpicos de 2032

Los dos países asiáticos, en guerra desde 1950, disputan el Mundial con un equipo unificado. Es un nuevo acercamiento entre las dos Coreas que busca alimentar el sueño de organizar los Juegos Olímpicos de 2032.

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Kim Jong-un estará hoy preocupado no sólo por los partidos de la NBA, una competición que sigue desde hace años. El líder único de Corea del Norte podrá ver el estreno de la selección unificada de Corea en el Mundial de balonmano ante Alemania. Es un nuevo intento de acercamiento entre dos países que están técnicamente en guerra desde 1950. La distensión entre las dos Coreas vivirá desde hoy y hasta el 27 de enero un nuevo capítulo de una serie que comenzó en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang. Allí y en presencia de Kim Yo-jong, hermana del dictador, desfilaron las dos Coreas juntas como ya hicieron en los Juegos de Sidney 2000 o cuatro años después en Atenas. También en Pyenongchang compitió un equipo unificado en hockey femenino, algo inédito en casi 30 años. Meses más tarde, en mayo, en el Mundial de tenis de mesa, los dos países se debían medir en cuartos de final y decidieron fusionarse y pasar juntos a semifinales. Terminaron ganando el bronce. De fondo aparece un proyecto muy ambicioso y que tomó forma el pasado mes de septiembre: la presentación de una candidatura conjunta para los Juegos Olímpicos de 2032. El COI está entusiasmado con la idea. Para Thomas Bach, su presidente, ha sido una de las mejores noticias recibidas en los últimos años en la sede de Lausana.

La Federación Internacional de Balonmano ha decidido explotar la presencia de Corea en el Mundial. Será la única selección del torneo que cuente con 20 fichas: 16 jugadores son surcoreanos y 4, norcoreanos. Los cuatro de Corea del Norte (Lee Young-myeong, Lee Sung-jin, Park Jong-kun y Lee Kyung-Song) son militares del régimen de Pyeongyang, han sido invitados y nadie los ha visto jugar jamás hasta esta semana. Su papel en el equipo será testimonial y como prueba está el último amistoso que disputó la selección asiática. Fue ante el Oranienburg alemán el pasado lunes y tres de los cuatro norcoreanos vivieron su bautismo internacional al jugar los cinco últimos minutos.

La selección de Corea del Sur es una de las clásicas en los podios de los campeonatos asiáticos. En la última edición ganaron el bronce y han sido nueve veces campeones continentales. Su mejor resultado histórico fue la medalla de bronce en los Juegos de Seúl 1988.

El equipo ha tenido una preparación atípica. Todos los jugadores llegaron a la concentración en Berlín antes de las Navidades. Eso sí, lo hicieron por separado, aunque las tres semanas de convivencia han transcurrido con normalidad, según las imágenes publicadas por los surcoreanos en las redes sociales. A diferencia de lo que sucedió con el equipo femenino de hockey en los Juegos, toda la selección está concentrada en el mismo hotel y los jugadores se han mostrado encantados con celebraciones con tarta incluidas. Las chicas (23 surcoreanas y 12 norcoreanas) del hockey sólo coincidían en la pista. Ahora las condiciones se han flexibilizado. «El objetivo con el que llegamos al Mundial no es lograr un gran resultado en la pista, sino mostrar al mundo entero nuestro espíritu de unidad», ha afirmado un directivo surcoreano. «Va a ser algo histórico», apunta el seleccionador, Young-Shin Cho.

El campeonato no será sencillo para Corea. En la primera fase se cruza con Francia (vigente campeona), la anfitriona Alemania, Serbia, Rusia y Brasil. Los tres primeros pasan a la segunda fase y allí Corea podría encontrarse con la España campeona de Europa. «Competimos como una Corea unida, va a ser algo histórico», ha asegurado el técnico.