Las lágrimas de Nadal después de ganar el US Open

Cinco horas de pelea merecían unas lágrimas. No era para menos. Nadal conquistó su décimo noveno Grand Slam. Se fue al suelo para celebrarlo, felicitó a su bravo rival, Medvedev, y mientras tenía los brazos en alto mirando al público empezó a llorar. Después, pasados unos minutos, sentado en la silla a la espera de la entrega de trofeos, la emoción se apoderó de nuevo de él. Esta vez lloró de forma más desconsolada. Pocas veces se le ha visto tan emocionado. El público de la Arthur Ashe gritó varias veces: ¡Nadal, Nadal!