Malagueños por Madrid

La Razón
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Viví la decimosexta victoria blanca rodeado de malaguistas en la Peña Boquerones, en Madrid. El resultado les afectó lo justo, pero ahora lo entiendo: ser del Málaga es casi una religión. A las 19:45 ya no cabía un alfiler en Las Cañas. Una treintena, algunos con megáfonos, soñaban con cortar la racha de los de Ancelotti con ganas de pasarlo bien y opinar sobre el futbolista de moda: su paisano Isco.

Isco en el corazón

«Me gusta que le vaya bien y sea titular» me insistía José, un veterano aficionado del Málaga, «aunque no todo el mundo opina igual». La gente más joven entraba en escena y se montaba el debate: «Pues a mí, si marca Isco me duele el doble... ¡pero si todavía le llevo en la funda del móvil!», bromeaba Iván. El momento culmen se produjo con la expulsión del mediocampista: «Mira, mira... se ha autoexpulsado. Con dos c... malagueño y malaguista». ¡Unos «cracks»!

Fantasmas del pasado

La Rosaleda no termina de llevarse bien con Iker. Fue el primer campo donde «Mou» decidió mandarle al banco y el sábado pasó algunos apuros, sobre todo en el balón que se le escapó entre las piernas. «Si entra, la que se monta es pequeña», aseguraba Francisco Javier. «Este campo no le trae buenos recuerdos, lo tiene en el subconsciente, son sus fantasmas del pasado».

«Ánimo, Sergio»

Todos quieren a Sergio Sánchez en Málaga, igual que en el plató de «El Chiringuito», donde es un habitual. «Y eso que jugó en el Sevilla, algo que no solemos perdonarle a nadie», me recordaban los peñistas. «Ánimo, Sergio», le decían los boquerones mientras era sustituido entre lágrimas.

Gracejo andaluz

No es un tópico. Los andaluces tiene una gracia especial y pude comprobarlo. Cuando su Málaga hizo el 1-2, la alegría se desbordó en el local. Tanto que, cuando pasaban las repeticiones por la tele, volvían a cantar el gol mientras gritaban: «Ya vamos, empate». «Espérate que con este nos ponemos por delante... ¡Goool!». Me partía de risa y ellos también. ¡Viva Andalucía!

Récord ejemplar

¡Y cayó el récord! 16 victorias consecutivas del Madrid y de Ancelotti para hacer historia. Por suerte pude disfrutar de esta gesta rodeado de una afición ejemplar, la del Málaga, que no dejó de animar. Y, aunque se acordaran del árbitro en el gol de Benzema, lo hacían con buen humor y comprendiendo que el fútbol es algo lúdico que debe de servir para UNIR Y DISFRUTAR. Ojalá otros se miraran en su espejo.