Messi, contra el mito

Leo aspira a ganar su primer Mundial y a desprenderse definitivamente de la sombra de Maradona

Los aficionados argentinos, que invadirán hoy Maracaná, tienen puestas sus esperanzas en Messi
Los aficionados argentinos, que invadirán hoy Maracaná, tienen puestas sus esperanzas en Messi

Messi aparenta tranquilidad antes de la gran batalla. Hace malabares con el balón en el entrenamiento, se arriesga con una chilena en el partidillo de fut-voley o atiende a las explicaciones del seleccionador, Alejandro Sabella. No hay signos de desesperación o de exceso de responsabilidad en su expresión, pese a que hoy más que nunca todo el mundo estará pendiente de su actuación. No hay sombra más alargada que la de Maradona. Es lo que tienen los mitos. Después de Diego, todos los jugadores de calidad que daba Argentina tenían el sobrenombre de «el heredero de Maradona», y eso es complicado de llevar. Un peso enorme en la espalda. Le pasó a extraordinarios futbolistas como Ariel Ortega, Riquelme o Aimar, pero Messi ha sido el único que lo ha conseguido, y hay quien se atreve a ponerle a la altura del «Pelusa», sobre todo por sus actuaciones en el Barcelona. Leo dejó atrás lo de «heredero de Maradona», pero siempre le ha acompañado otra absurda cantinela: «Para ser como él tiene que ganar un Mundial». No pudo en el de 2006, que le llegó demasiado joven. Falló en Suráfrica 2010, pero ahora está a un partido de conseguirlo por primera, y quizá, por última vez. El Campeonato del Mundo es cada cuatro años y en el próximo tendrá 31.

La presión que tiene Messi aumenta después de las discretas actuaciones que ha tenido en las tres eliminatorias del KO, sobre todo en los dos últimos duelos, ya que ante Suiza propició la jugada que acabó en el tanto de Di María. Brilló en la primera fase y Argentina acabó primera de grupo gracias a él. A partir de ahí, su única gran aportación ha sido anotar, con mucha tranquilidad, su penalti en la tanda de semifinales ante Holanda. Casi siempre se le ha visto rodeado de contrarios, enjaulado como durante la temporada le ha hecho el Atlético de Madrid, pero le han quitado muchos balones con limpieza: sólo ha sufrido 16 faltas y es únicamente el octavo futbolista del Mundial al que más han parado con una infracción. Se especulaba con que durante el curso se estaba reservando para la gran cita de selecciones, pero no se ha visto a un jugador tan diferente al del Barça: a veces distraído, como aislado del funcionamiento colectivo del juego, y tratando de hacer sus eslalons cuando conseguía la pelota en la media punta. Ha recorrido 51,9 km, 14,8 de ellos cuando su equipo no tenía la posesión. Según las estadísticas de la FIFA, en Brasil sólo es el décimo cuarto mejor futbolista. La única estadística que lidera es la de pases al área (25). Sus cuatro tantos han llegado en 18 disparos. Contra Holanda sólo probó dos veces al portero Cillessen, una durante los 120 minutos del partido y otra el penalti de la tanda.

El choque de hoy es suficientemente importante por sí mismo, más allá de Maradona. Es el duelo que le falta jugar a Messi, que a nivel de clubes lo ha conquistado todo. Pero Diego siempre está ahí. «Si tiene que superar a Maradona levantando la copa, le pongo la alfombra roja», dijo el propio «Pelusa» en su programa de televisión «De Zurda». «Vas a ser el capo del equipo, vas a hacer dos goles y vamos a llevarnos la Copa de Maracaná. Algo histórico que nunca se va a poder olvidar», continuó el mítico «10». Ganar hoy sería hacer historia y acabar con una obsesión que le persigue hasta para alabarlo. «Messi es Maradona todos los días», llegó a decir Valdano cuando se vio la mejor versión de «La Pulga».