Mireia se queda sin premio

La Razón
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Mireia Belmonte se quedó a las puertas del podio en la final de 1.500 libre más exigente de todos los tiempos. Fue cuarta en una carrera en la que el oro y la plata mejoraron el récord del mundo. Y no lo hicieron por décimas. Fue por más de seis segundos. El bronce se quedó a poco más de dos segundos de una de las plusmarcas históricas de la natación, los 15:42.54 de la estadounidense Katie Ziegler, que ya son pasado. Su compatriota, la adolescente Katie Ledecky, que ya había ganado el oro en los 400 libre, pulverizó todos los registros con sus 16 años. Sus increíbles 15:36.53 sólo abren un futuro de marcas inimaginables. La danesa Lotte Friis tasó la plata en 15:38.88. La neozelandesa Lauren Boyle hizo el bronce inalcanzable con sus 15:44.71. Mireia peleó por el bronce hasta mitad de la carrera. Bastante mérito tuvo. Luego sólo le quedó sufrir para capturar un botín menor con récord de España incluido, 15:58.83.

Mireia se esperaba una final así, aunque... «Me ha sorprendido el ritmo con el que han salido. He intentado seguirlas lo máximo posible, pero ha sido imposible después de la mitad de la carrera», reflexionó Mireia después de vivir una final vertiginosa. Así lo quisieron Ledecky y Friis. La estadounidense y la danesa nadaron prácticamente en el mismo segundo hasta los últimos 100 metros. En ese último tramo apareció la velocidad terminal de una nadadora que está camino de convertirse en la sensación de los Mundiales. Ya fue campeona olímpica con 15 años y con 16 ya ha conquistado dos títulos mundiales. Y le queda el 800 libre.

Hubo dos carreras bien diferenciadas hasta el ecuador de la final. Desde la primera piscina, Ledecky y Friis se pegaron por el oro. Hasta el 750, Mireia fue capaz de soportar el ritmo de Boyle, que a esas alturas de la prueba también nadaba por debajo del récord del mundo. Era un ritmo insoportable. El tirón de la neozelandesa condenó a Mireia a vivir más de media final en solitario y con la única recompensa de ocupar la cuarta plaza y bajar de los 16 minutos. «He sufrido muchísimo porque nunca había estado en un 1.500 de este nivel. No sabía cómo iba a responder y creo que no se me puede pedir más porque he mejorado en dos segundos mi marca y he batido el récord de España», confesó exhausta a Televisión Española.

Mireia tuvo la mala suerte de coincidir en la final con las dos mejores nadadoras de la historia en esta distancia. El caso de Ledecky es muy especial. Con 16 años y con permiso de Missy Franklin, es la gran atracción del equipo femenino estadounidense. «Es una bestia», asegura Mireia, que desde la calle 6 tuvo el honor de contemplar el recital. Sólo con ese calificativo se puede explicar cómo nadó los últimos 100 de la final en 1:02. Mireia considera que, además, «sabe competir muy bien y eso es de admirar. Es como Michael Phelps, pero en chica, es de la misma fábrica que Phelps».

A Mireia le quedan todavía tres retos después de su primera experiencia mundialista en la larga distancia. Hoy tocan las series de 200 mariposa, la prueba en la que fue plata en Londres. «Ahora lo que debo hacer es recuperar porque esto es una parte muy importante del entrenamiento. Si recupero muy bien entre series, después todo será más fácil para competir. Me encuentro muy bien, especialmente en mariposa. A ver mañana. Mi objetivo no es otro que clasificarme para la final». Luego llegarán los 800 libres y los 400 estilos. Más oportunidades para hacer historia.