Marc Márquez deja atrás sus nueve meses de infierno: “No podía coger un vaso de agua”

Después de nueve meses duros recuperándose de la fractura de húmero que sufrió en Jerez, Marc firma un gran estreno con alguna derrapada marca de la casa

Marc Márquez, en su regreso a la competición en el circuito del Algarve, en Portimao
Marc Márquez, en su regreso a la competición en el circuito del Algarve, en PortimaoAFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

En los últimos nueve meses hay dos personas con las que Marc Márquez ha pasado más tiempo de lo habitual: su madre y su fisio personal. Con Roser ha compartido muchos días mientras estaba en casa recuperándose de la fractura del húmero derecho que le ha dejado fuera de combate 265 días y lo ha obligado a pasar tres veces por el quirófano. Al despedirse de ella para viajar a Portimao y volver a la acción, su madre le pidió sólo una cosa: «No me hagas sufrir mucho». Algo que él no le ha podido prometer, porque quiere recuperar el tiempo perdido. Ella solía ver las carreras de sus hijos sola, pero ahora se había acostumbrado a seguirlas con su primogénito, así que este domingo lo echará de menos mientras mira la televisión.

La otra persona con la que Marc ha pasado horas y horas es con Carlos J. García, su fisio personal, que no se separa del piloto ni un momento cuando hay una lesión de por medio. Fue él quien le ayudó a recuperarse de las operaciones en los hombros y también el que ha vigilado minuto a minuto el proceso de rehabilitación de la fractura del húmero derecho. Una lesión que los doctores del Mundial no habían visto nunca, porque lo normal es que ese hueso se rompa por un extremo, pero no por el medio.

Tres intervenciones ha necesitado, la tercera para subsanar una pseudoartrosis con infección que lo estaba complicando todo. «Hiciera lo que hiciera veía que las sensaciones en el brazo eran siempre las mismas, que no avanzaba», reconocía al recordar ese momento clave en el que se desplazó a Madrid para decidir pasar una tercera vez por el quirófano.

«No podía coger ni un vaso de agua», reconocía Márquez el jueves, el día de su regreso oficial al Mundial 2021 y en el que estuvo casi dos horas atendiendo a los medios de comunicación. Ha pasado por momentos de frustración, acompañado por sus perros y también por Álex, su hermano, que es el que le ha mantenido conectado a lo que sucedía en los circuitos. Los dos hablaban sobre las piezas nuevas que llegaban para la Honda y cómo estaban funcionando.

Nueve meses después de aquel fatídico mes de julio pasado en Jerez, este viernes a las 11:00 de la mañana se puso en marcha de nuevo en el entrenamiento libre 1. Acabó tercero a pesar de que tendrá que hacer la pretemporada sobre la marcha y de que la pista estaba peligrosa por la humedad. Al quitarse el casco enseñó una enorme sonrisa y reconocía estar feliz. Por la tarde apretó de verdad, arriesgando (por eso no podía prometer a su madre que no la haría sufrir) y acabó con el sexto mejor tiempo, dejando una derrapada a casi 200 kilómetros por hora, por si había alguna duda. La confirmación de que ha vuelto y es el mismo de siempre. El brazo que no podía con un vaso ahora sujeta la Honda en la montaña rusa del Algarve. No descarten nada, él no lo hace.