Sergio García, esperar a cumplir los 16 para poder debutar en el Mundial

Sergio García Dols no pudo estrenarse en Qatar por no tener 16 años. Sopló las velas el 22 de marzo y debuta este fin de semana en Argentina.

Sergio García, en el box de su equipo, el Estrella Galicia 0,0
Sergio García, en el box de su equipo, el Estrella Galicia 0,0

Sergio García Dols no pudo estrenarse en Qatar por no tener 16 años. Sopló las velas el 22 de marzo y debuta este fin de semana en Argentina.

La productividad de la cantera española se explica muy fácilmente echando un vistazo a la parrilla de salida de Moto3 del Gran Premio de Argentina. Al mismo tiempo que Jaume Masiá, un pipiolo de 18 años, marcaba la primera «pole position» de su vida deportiva, Sergio García Dols se clasificaba penúltimo en su debut en el Mundial. El piloto de Burriana (Castellón) debería haber debutado el 10 de marzo pasado en Qatar, pero no se lo permitían ni el reglamento ni su DNI. Ese fin de semana el chico del Estrella Galicia 0,0 tenía todavía 15 años, así que debía ver la carrera por televisión y esperar a que el calendario hiciera su trabajo. Su talento va más rápido que su moto y su crecimiento y eso ha retrasado su aparición en la élite. Debía cumplir primero con el trámite de soplar las velas de su 16 cumpleaños y eso no podía ser antes de pasado viernes día 22. Desde entonces está habilitado para ser piloto del Mundial, así que se subió al avión rumbo a Buenos Aires y ya ha completado sus primeros pasos en Moto3.

«El de Termas de Río Hondo es un circuito en el que no he rodado antes, así que lo primero ha sido aprenderlo, pero creo que me va a gustar», decía el subcampeón del FIM CEV Repsol el curso pasado y perla de la escuela Monlau. Dicen los que le han seguido en las categorías de formación que es uno de esos pilotos tocados por la varita mágica y lo meten en el saco de los que podrán pelear algún día por el título de MotoGP.

Para eso queda mucho, aunque él parezca un adulto cuando se le escucha hablar. Ya se ha operado de una lesión en el hombro izquierdo, como les sucede a los mayores, y admite que una de las cosas que le gustan cuando no está en los circuitos o en el instituto es ir a correr por la playa para evadirse. «Como vivo en un pueblo con mar, lo tengo muy a mano», asegura. Igual de cerca que tuvo siempre las motos, porque su padre tiene un tienda-taller en la planta baja por la que el niño pasa cada vez que sale de casa. «De no ser piloto no sé qué hubiera sido, pero seguro que algo relacionado con este mundo. Quizá mecánico», decía no hace mucho en unas declaraciones a su equipo.

Ayer se fue al suelo en el libre 3 y no pudo dar ni una vuelta, algo lógico para un novato incluso con su talento. «Siento mucho la caída con Yurchenko y cómo ha condicionado esto el plan de trabajo del resto del día, creo que ha sido un poco culpa mía», reconocía. Hoy necesitará recuperar algo del trabajo perdido en el «warm up» y para remontar asegura que tendrá «una actitud positiva». Mañana le van a tener que perdonar sus profesores, porque no le va a dar tiempo de ir a clase. Suele entrenar por la tarde después de pasarse la mañana estudiando, lo lógico en un niño de su edad. Una rutina incompatible con los dieciocho viajes que le esperan a lo largo de esta temporada. Argentina sólo es el principio y el futuro está en sus manos.