Motociclismo

Rossi, cuestión de Estado

En Italia, hasta Matteo Renzi, presidente del Gobierno, salió en defensa de Valentino, que confirmó su presencia en Valencia. Márquez visitó a sus abuelos al llegar a Cervera y está tranquilo a pesar de tanto revuelo

El piloto italiano
El piloto italiano

En Italia, hasta Matteo Renzi, presidente del Gobierno, salió en defensa de Valentino, que confirmó su presencia en Valencia. Márquez visitó a sus abuelos al llegar a Cervera y está tranquilo a pesar de tanto revuelo

La onda expansiva del terremoto que sacudió MotoGP el pasado domingo, con epicentro en la curva 14 del circuito de Sepang, ha superado con mucho los límites del motociclismo. El choque entre Márquez y Rossi se ha convertido en una cuestión de estado en Italia, mientras que en España está robando portadas y minutos de televisión al todopoderoso fútbol. Esto es lo que sucede cuando dos genios colapsan en busca del único alimento que les mantiene vivos: la victoria. Valentino confirmó ayer en Twitter que desde ya «trabaja para Valencia», algo que todo el mundo sabía, por mucho que todavía con el calentón hubiera asegurado que no estaba seguro de acudir a la última cita del campeonato. «Gracias por el apoyo, que me ha ayudado a superar la amargura y el enfado», añadía «Il dottore», que en su país no es sólo un deportista es casi una religión.

Muy pocos escapan en Italia de la «fiebre amarilla» que desde hace 20 años propagan las genialidades de Rossi. Hasta el presidente del Gobierno italiano, Matteo Renzi, levantó el teléfono durante su viaje a Perú para mostrar el apoyo a uno de sus ciudadanos más ilustres. Desde la oposición le recomendaron que se preocupara por solucionar los problemas que preocupan a los ciudadanos y reconociera que «Vale» es un gran deportista, pero que el otro día se había «equivocado». No piensan igual una larga lista de deportistas y personalidades italianas, que han defendido en las últimas horas al número 46. El entrenador Marcello Lippi está convencido de que Rossi cayó en una trampa tendida por Márquez, mientras que Paolo Rossi, héroe de la selección en el Mundial 82 le instó a ir a «España y ser campeón del mundo, como hicimos nosotros». «Existen hombres y niños pequeños», añadía el futbolista Marco Materazzi, protagonista directo y receptor del famoso cabezazo de Zidane, una acción que se ha comparado con la de Malasia por ser una de ésas en las que las estrellas pierden la cabeza.

Son sólo algunos nombres de la larga lista de aficionados que ponen su pasión hacia Valentino por delante de lo sucedido a la hora de juzgar una acción que no está a la altura del mito del deporte que es el italiano. Ayer la Federación Internacional de Motociclismo hizo efectiva y firme la sanción de tres puntos en el carné del de Yamaha, con lo que confirmó que saldrá último en Cheste. Una decisión ante la que ya no cabe ningún tipo de recursos y que deja un panorama más que apasionante para el día 8 de noviembre a las 14 horas. Nada hará cambiar esto, ni siquiera, las casi 400.000 firmas que se habían recogido en la página web change.org solicitando la revocación del castigo al italiano. Una señal más de la ascendencia y el amor que despierta en todos lados Valentino.

«En cualquier rincón del planeta se ven diez camisetas o gorras de Rossi por una del resto de pilotos», confesaba a LA RAZÓN en Motorland Lin Jarvis, máximo responsable de la división de carreras de Yamaha. «Il dottore» tiene aficionados en todo el mundo y no han sido pocos los veteranos que reconocían que un nuevo título de MotoGP de Rossi le haría muy bien al motociclismo. Los organizadores del Mundial y los responsables de la Federación Internacional también son conscientes de lo que él supone para el espectáculo de las dos ruedas. Tanto los comisarios de Dirección de Carrera como de la FIM tuvieron en cuenta la importancia del personaje a la hora de poner el castigo y también algo de lo que ellos están convencidos: que Marc buscó y esperó a Rossi en pista.

«Vale» ha sido para las motos algo así como un Di Stéfano para el Real Madrid, una figura que ha cambiado para siempre la dimensión de este deporte, muy seguido antes de su llegada, pero que ha llevado al consumo masivo. Ha sido y es un genio en la pista, pero fuera de ella tiene un carisma y un grado de conexión con la gente difíciles de encontrar. Nadie vende más camisetas y motos que él y no son pocos los se preguntan cómo se reinventará el Mundial cuando Rossi se retire. Sus batallas con Gibernau, Biaggi o Stoner, sus genialidades y sus nueve títulos subieron las audiencias y le dieron a las motos un glamour que no tenían los campeones de épocas más antiguas. Por eso es el piloto mejor pagado, por encima de los diez millones de euros por temporada, y quizá Márquez, Lorenzo y los demás ganan tanto gracias a la labor que hizo Valentino antes de que ellos llegaran.

Su legado es incuestionable y también su condición de mejor piloto de la historia. Precisamente para redondear su currículum quiere su «Décima», y sufre los efectos de verse tan cerca sin haber sido el más rápido. Ha reconocido que el campeonato se le ha hecho largo y que la presión va en aumento. Todo estalló en Sepang, pero queda un episodio más del curso más apasionante.

El «pacto de Andorra» no existió

El diario «La Reppublica», entre otros medios italianos, ha publicado en las últimas horas que Márquez y Lorenzo se reunieron a finales de septiembre para unir sus fuerzas contra Valentino y sellar un pacto para trabajar juntos y evitar la décima corona de su rival. Desde los entornos de los dos pilotos españoles se asegura que esta información extendida en Italia es absolutamente falsa y que nunca existió el encuentro referido ni una intención expresa de ambos de hacer nada juntos en contra del número 46. Dicen también en el país transalpino que fue Jorge el que tomó la iniciativa, algo que también ha sido desmentido por todas las partes.

Las cuentas para el título

Aunque dijo que Márquez había conseguido su objetivo de apartarlo del campeonato, Rossi es el primero que sabe que sus opciones siguen intactas. Es verdad que saldrá el último en Cheste, pero no tendrá problemas para adelantar al resto de motos que no son las cinco oficiales (Lorenzo, Pedrosa, Márquez, Iannone y Dovizioso). Los italianos no tendrán muchas ganas de pelear con él después de lo sucedido y a partir de ahí, la cosa no sería imposible para «Vale». Si Lorenzo gana, Rossi necesita ser segundo para ser campeón, y si el balear termina segundo, a Rossi sólo le valdría llegar justo tras él. En caso de que las dos Repsol Honda fuesen las más rápidas y Jorge acabase tercero, al italiano le bastaría un sexto puesto, lugar al que llegará en las primeras vueltas. En este caso, Marc podría devolverle algo de lo que él cree que, a propósito, le quitó en Sepang.