Motociclismo

Las motos lloran a Salom

El piloto mallorquín de Moto2 falleció en la primera jornada del Gran Premio de Cataluña a los 24 años. Se fue al suelo en la curva 12 a unos 150 km/h y sufrió un duro impacto contra su propia moto, que después le cayó encima

El piloto español de Moto2 Luis Salom, del equipo SAG Team, es atendido por los servicios sanitarios
El piloto español de Moto2 Luis Salom, del equipo SAG Team, es atendido por los servicios sanitarios

El piloto mallorquín de Moto2 falleció en la primera jornada del Gran Premio de Cataluña a los 24 años. Se fue al suelo en la curva 12 a unos 150 km/h y sufrió un duro impacto contra su propia moto, que después le cayó encima

Había dos cosas que diferenciaban a Luis Salom del resto de la familia del Mundial de Motociclismo: su lunar entre la boca y la nariz y la compañía de su madre, María, de la que no se separaba en los circuitos. Un poco tímido, siempre sonriente y educado, con una voz aguda inconfundible y esa sensación de que su talento no había tenido el reflejo adecuado en los resultados y en su trayectoria. Así era Salom, Luis, que ayer falleció en la curva 12 del Circuito de Cataluña, cuando quedaban 24 minutos para el final de la segunda sesión de entrenamientos libres de Moto2.

Bandera roja en pista para detener la actividad, un piloto en el suelo inmóvil y ni rastro de imágenes de la caída. La peor combinación cuando se produce un accidente en el Mundial de MotoGP. Rápidamente aparecieron los coches médicos de intervención rápida, dos ambulancias y un helicóptero, donde en un principio se iba a trasladar al piloto hasta el Hospital General de Cataluña. Finalmente fue retirado en ambulancia, mucho antes de que se confirmara la noticia.

"Con mucha tristeza, debemos anunciar que Luis Salom ha muerto", han anunciado los médicos del circuito, en conferencia de prensa.

Fue intervenido quirúrgicamente por los traumatólogos, que no pudieron hacer otra cosa que certificar su muerte a las 16:55. Una tragedia que dejó el circuito en «shock» y a sus compañeros sin saber qué decir: «Cuando le pasa algo a uno de nosotros, sufrimos todos, Luis es un tío cojonudo», decía en Movistar+ Pol Espargaró, cuando el «paddock» todavía no sabía el desenlace. Una vez conocido, sus compañeros, los que hoy van a seguir acelerando por ser el mejor homenaje, se lanzaban a recordar a Salom entre la tristeza y la rabia. Desolados, destrozados, sin palabras, destruidos, tristes... Así se reconocían los pilotos en las redes sociales lamentando el adiós de uno de los suyos. Porque Luis era un currante, que nunca lo tuvo demasiado fácil. «Un chico entrañable, siempre dispuesto a ayudar a la gente», le definía Pedro Mas, presidente de la Federación Balear de Motociclismo. Salom peleó no siempre con los mejores medios cada una de sus nueve victorias en Moto3 y sus 25 podios. En 2012 fue subcampeón de la categoría pequeña por detrás de Sandro Cortese, y en 2013, tercero tras Viñales y Rins, curiosamente sus dos compañeros en sus primeras temporadas en Moto2 con el equipo de Sito Pons. «Estamos vacíos, de luto. Es un golpe muy fuerte, inesperado», decía el ex campeón, que mimó a Luis cuando lo tuvo a sus órdenes. Fueron dos años, los pasados, sin grandes resultados, que no dejaron satisfechos a Luis. Este curso cambió de equipo y en Qatar se subió al podio. Un alegrón para confirmar que sus inviernos de trabajo en Cartagena, lejos de la familia, no habían sido inútiles. Le costaba estar lejos de casa, aunque admitía que se las apañaba incluso en la cocina, con la pasta con carne como plato estrella. Ayer, esa carrera que tanto le había costado levantar se rompió en dos segundos. Se fue al suelo en la curva 12, a 150 kilómetros por hora y en lugar de chocar contra las protecciones hinchables lo hizo su moto. Se golpeó con la máquina, que después le cayó encima. Un infortunio, una tragedia, a la que se podría haber unido un fallo mecánico. «Me han contado que se cayó en un sitio extraño. Parece que no pudo hacer girar la moto, esto me lleva a pensar en un mal funcionamiento técnico», decía Rossi, cuyos fans estaban en esa curva. Luis se quedó inmóvil y los esfuerzos médicos fueron inútiles. Su madre, María, tampoco se separó de él esta vez.