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Mucho más que una derrota

Valverde intentará evitar que la debacle no tenga un efecto dominó en la Liga y la Copa.

  • Umtiti, Ter Stegen, Sergi Roberto, Busquets, Piqué y Messi, hundidos
    Umtiti, Ter Stegen, Sergi Roberto, Busquets, Piqué y Messi, hundidos

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11 de abril de 2018. 01:14h

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Francisco Martínez 11/4/2018

«Lo siento por la afición, que veía que estábamos ante una buena oportunidad», dijo Valverde, que no encontraba explicación a lo que había sucedido en Roma. El técnico ha armado al Barça esta temporada, era un conjunto sólido, que defendía bien, que encajaba pocos goles (hasta ayer, el menos goleado de la Champions, y en Liga, el segundo, sólo por detrás de Oblak y el Atlético). Desde las dos derrotas en la Supercopa de España contra el Real Madrid, desde agosto, sólo había perdido un partido, en la Copa ante el Espanyol, y remontó en la vuelta. En Liga y en la Champions estaba invicto, inmaculado casi, aunque con algún síntoma de debilidad, sobre todo en la competición europea y también en choques reciente como el del Sevilla. Pero por las buenas o por las de Messi, se salía con la suya. Esta vez no hubo aparición del argentino, que tiene su parte de culpa, por supuesto, lo mismo que la tiene, pero al revés, las miles de veces que ha salvado a su equipo. No encontró a Leo el Barça y desapareció en ataque durante todo el partido. Sólo al final a la desesperada se lanzó arriba, pero nada. Por primera vez en el curso perdió por tres goles de diferencia (en la Supercopa lo hizo por 3-1), pero vaya primera vez.

La labor de Valverde en estos momentos es intentar levantar a su equipo, porque la temporada no ha terminado. Quedan Liga y Copa y debe evitar el efecto dominó. «La gente está tocada, pero hay que recuperarse porque tenemos por delante dos competiciones que queremos ganar. Hay que levantarse», aseguró el técnico. «Esperemos que no afecte a la Liga [tiene 11 puntos de ventaja con el Atlético] y la Copa [juega la final con el Sevilla], pero está claro que es un palo anímico», prosiguió. La cara de Messi al final del partido lo decía todo. También la de Iniesta, incluso después de ducharse. El de ayer pudo haber sido el último encuentro de su vida en la Liga de Campeones.

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