FC Barcelona

Muere José Luis Núñez, el autor del nuevo Barça

El histórico dirigente fue presidente del club durante 22 años y es el que más títulos ha conseguido con el equipo entre los años 1978 y 2000

Fotografía de archivo fechada del ex presidente del FC Barcelona José Luis Núñez/Foto
Fotografía de archivo fechada del ex presidente del FC Barcelona José Luis Núñez/Foto

El histórico dirigente fue presidente del club durante 22 años y es el que más títulos ha conseguido con el equipo entre los años 1978 y 2000.

Su idea de contratar a Johan Cruyff como entrenador resultó decisiva para el Barcelona, que atravesaba una crisis de resultados que le impedían competir con el Real Madrid. Por eso y por los 27 títulos que logró la sección de fútbol, en total el club ganó 140 bajo su mandato en las distintas secciones, será recordado José Luis Núñez, que falleció ayer a los 87 años en la clínica Teknon de la ciudad condal.

Fue el presidente más longevo –22 años– del Barcelona, al que llegó en mayo de 1978 tras ganar las elecciones a Ferrán Ariño, en la primera consulta democrática que se hizo en el club azulgrana. Eran los inicios de la transición en España y para Núñez acceder a un cargo de esa envergadura –el Barcelona ya era más que un club– fue como irrumpir en la sociedad catalana, que ya le había aceptado por matrimonio y por residencia. Llegó a los siete meses desde su Barakaldo natal –muchas veces se le llamaba el pequeño lehendakari– y se casó con María Luisa Navarro, hija de un famoso constructor. Cuando llegó a la poltrona barcelonista ya era conocido como «el rey de las esquinas» porque aprovechó sus buenas relaciones con el Ayuntamiento para llenar el Eixample de chaflanes, una forma de construir personal que le proporcionó muy buenos dividendos.

Su llegada al Barcelona proporcionó un saltó de calidad al club, que veía con envidia las conquistas del Real Madrid. El club pasó de tener 80.000 socios a más de 100.000 y la expansión le llevó a conseguir 1.300 peñas repartidas por el mundo.

Sus guerras dialécticas con el Real Madrid fueron famosas. La mediación de José María García hizo que él y Luis de Carlos «firmaran» un pacto de no agresión. La reunión tuvo lugar en el edificio de la Cadena Ser en la Gran Vía madrileña y sirvió para que se pusiera un poco de mesura en las relaciones. Porque a Núñez se le había aflojado la lengua y sus dardos contra Juanito fueron sonoros para la época, tanto que el genial jugador madridista se querelló. Entre las lindezas que dijo, dos frases para la historia. «¿Qué pasaría si en el Barcelona hubiera un jugador que fuera dejando embarazadas a las mujeres por las esquinas como Juanito en el Madrid?». «No puedo admitir que se diga que el Barcelona no gana títulos por su mala gestión o sus problemas. Nadie está libre de culpa y por ahí no paso. ¿Acaso es modélica la conducta de Juanito que las deja a todas embarazadas?».

Un antes y después en la presidencia de Núñez fue la llegada de Cruyff al banquillo. Es 1986, hay elecciones y enfrente está Sixte Cambra, apoyado por un grupo importante de la sociedad catalana. Todos piensan que el entrenador elegido va a ser Javier Clemente, que desde el Español asesora en los fichajes, pero en un golpe de efecto el que contrata como entrenador es Johan Cruyff, con el que había mantenido sus diferencia cuando el holandés salió del club como jugador.

Con Johan llegan los años de esplendor. Se logran títulos y se consigue la primera Copa de Europa en Londres frente a la Sampdoria. Núñez, que como buen constructor ha remodelado el Camp Nou, ha construido el Miniestadí y el Palau, se siente el rey. Un pequeño rey que veta a periodistas, que se rodea de un grupo de mafiosos «Los Morenos», que tenían la misión de controlar y amenazar a los disidentes porque el «nuñismo» siempre tuvo oposición.

Siempre quiso aparcar la política. Sus relaciones con Jordi Puyol fueron excelentes. «El presidente de la Generalitat quiere dominar el país, y yo quiero hacer país, aglutinar. La prueba es que el Barcelona es el primer embajador de Catalunya», comentó en una ocasión. En otra, se calentó y le traicionó el subconsciente. «Esta ciudad lleva el nombre de nuestro club».

Con Cruyff llegaron las Ligas de Tenerife, el equipo canario fue invitado al trofeo Joan Gamper, y la que el penalti fallado por Djukic le regaló al Barcelona. Mandaba Johan, mandaba Núñez y el poder terminó porque las relaciones entre presidente y técnico se enfriaron. Apareció Van Gaal en escena, otro holandés de carácter, que ayer recordaba que «Núñez sólo quería jugadores catalanes en el Barça», que por entonces estaba plagado de holandeses.

El fichaje de Maradona, que no cuajó como estaba previsto, «el motín del Hesperia», con Luis Aragonés apoyando a los jugadores que se querían marchar por culpa de los derechos televisivos, su pelea con Schuter al que castigó con un año sin jugar antes de que el alemán firmara por el Real Madrid son otros de los capítulos en la andadura de Núñez como mandatario azulgrana. En su haber queda la modernización del club, los éxitos deportivos y el quedarse al margen de la política. Sus últimos años estuvieron marcados por su condena y por su paso por la cárcel por culpa de unos sobornos.