Objetivo: recuperarse para el PSG

El 14 de febrero se juega la ida de los octavos de la Champions. Zidane, que no quiere fichajes, tiene mano libre para tomar medidas.

El 14 de febrero se juega la ida de los octavos de la Champions. Zidane, que no quiere fichajes, tiene mano libre para tomar medidas.

El domingo hubo una reunión en el vestuario después del partido; hoy por la mañana los jugadores y el cuerpo técnico se verán en el primer entrenamiento de la semana para preparar el partido contra el Numancia y, sobre todo, para empezar una nueva temporada, con menos objetivos, aunque ahora mucho más fundamentales. La Liga es una utopía, pero a cambio tiene que servir para marcar el camino, el tono competitivo del Real Madrid, pues son los partidos cada fin de semana los que dan la medida y construyen el ego de los equipos. No lo tiene muy fortalecido el Madrid. Sin embargo, es enero y todo es posible aún.

La mayor crisis que vivió el Barcelona de Luis Enrique sucedió un mes de enero. Después lo ganó todo. Al Real Madrid no parece que le vaya a dar tiempo para conquistar LaLiga, pero sus opciones para la Copa del Rey y para la Champions están intactas.

Mañana recibe al Numancia en un partido sin historia, que sólo va a servir para medir el estado de nerviosismo de la grada. Después llegarán los cuartos de final de la Copa del Rey, que ahora sí que van a centrar todo el interés de la plantilla. Sin embargo, la fecha clave, la que desde el domingo por la tarde se ha convertido en el día D del conjunto blanco es el 14 de febrero, la ida de los octavos de final de la Champions, contra el PSG. Ése tiene que ser el punto de inflexión, el que determine definitivamente qué va a suceder desde entonces en la temporada blanca. Una eliminatoria con éxito frente al club que fichó a Neymar soltando 222 millones daría un vuelco a los ánimos. La otra opción no se la plantean en el Santiago Bernabéu.

El plan a partir de ahora es llegar a ese encuentro decisivo en las mejores condiciones físicas y psíquicas. Hace dos años, cuando Zidane aterrizó en el banquillo, su idea fue mejorar físicamente al equipo, llenarlo de empatía y convencerle de que era capaz de todo. El francés recogía un equipo perdido en el que había naufragado Rafa Benítez y le dio la vuelta. Ahora Zidane tiene que mejorarse a sí mismo, su reto es mucho mayor.

Con su carisma, con su colección de títulos, con el hecho inédito de sumar dos Champions consecutivas, Zidane cuenta con todo el crédito por parte del club. Tiene mano libre para tomar las decisiones que crea necesarias para sacar al equipo de la situación en la que se encuentra. Más que nunca, estos 36 días hasta que se disputen los octavos de la Champions van a medir el papel de Zidane como entrenador. «Quiero demostrar que puedo ser un buen entrenador también en las dificultades. No me asustan. Estoy preparado para eso. La gente puede pensar que todo es siempre fácil para mí, que lo hago todo por instinto, pero están en un error», decía ayer en una entrevista en «France Football»

Después de la derrota contra el Celta, el entrenador francés volvió a negar que necesitase fichajes, pero también aseguró que el mes de enero es largo y que todo puede suceder hasta que se ponga fin a esta ventana de invierno. Lleguen o no (el portero o un delantero), está por ver si Zidane cambia la fisonomía del equipo y da más protagonismo a futbolistas que hasta ahora han sido secundarios. El entrenador francés tiene 36 días para decidir si en su equipo titular tiene que estar Benzema, al que todos apuntan como responsable de muchos de los males, pese a que no estuvo en Vigo, y si en ese equipo, además, tiene cabida Asensio, cuya fulgurante estrella se ha ido apagando por jugar pocos minutos.

Hasta ese día, al Madrid le quedan como mínimo ocho partidos (5 de Liga y la vuelta de mañana del Numancia y los cuartos de la Copa). Si consigue llegar a las semifinales, entonces sumará dos más. En total, 10 encuentros para que Zidane defina con qué equipo o con qué medidas tiene que afrontar el choque del PSG. Pese a algunos momentos malos, nunca se ha enfrentado el entrenador francés a una situación como ésta, de crisis tan constante. Éste sin duda va a ser su caso práctico más definitorio. Hasta ahora, nunca ha sido un hombre de medidas drásticas y casi todas sus decisiones han estado encaminadas a fortalecer la unió. Ahora está por ver si considera necesario o no dar un vuelco a esa política, si en estos 10 partidos cambia de rumbo.