Pauner llega al campo base del Everest, cuya cima holló con oxígeno

El montañero aragonés Carlos Pauner ya se encuentra en el campo base del Everest (8.848 metros), cuya cima holló ayer con la ayuda de oxígeno artificial, según informa en su cuenta de twitter. "En la base. Debido al horrible tiempo decidimos atacar por la noche y usar oxígeno artificial. Roto y feliz ahora, pero conseguimos llegar", es el mensaje con el que ha confirmado su regreso a la que ha sido su casa el último mes y medio.

El jacetano también se ha dirigido con otro mensaje "a los que siempre critican, no hagáis caso"porque asegura que "nunca sabrán ni por asomo lo que se siente a 8.000 metros"y concluye: "les deseo una vida eterna, como mínimo".

Posteriormente en su página web www.carlospauner.com informa de la ascensión final al techo del mundo, en el que completó su reto de alcanzar la cima de los catorce ochomiles, que ha hollado entre el 22 de julio de 2001 con la conquista del K-2 (8.611 metros) y el 22 de mayo de 2013.

La ascensión final desde el campo IV a 8.000 metros la comenzó a las ocho de la noche del 21 de mayo en Nepal junto al andorrano Dòmenec Trastoy, ya que el montisonense Raúl Martínez, su compañero de expedición, había decidido darse la vuelta tras haber "sentido mucho frío en los pies", para salvaguardarlos.

La decisión de usar oxígeno artificial, que Trastoy secundó, la adoptó Pauner después de conocer el parte meteorológico que les anunciaba un cambio súbito de las condiciones y que "los vientos iban a subir a casi el doble", por lo que debían intentar llegar a la cima al amanecer.

"Con está meteorología y teniendo que escalar durante toda la noche a 30 bajo cero, no puedo intentarlo sin oxígeno. Es el Everest con oxígeno o nada. Lo pienso, lo medito y decido. Subiré con oxígeno para no dejar pasar esta oportunidad de acabar con los 14. En el futuro ya tendré tiempo de probarlo sin, seguro", relata en su crónica el aragonés.

A pesar de haber estado en las otras trece cimas del mundo, Pauner, afirma que el Everest le ha hecho "disfrutar como nunca". "He visto desde su cima al Kangchen, al Shisha, al Makalu,.... Nunca había disfrutado de un espectáculo como éste. El sol levantándose, nosotros en la cima, la sombra del Everest sobre el horizonte y un mar de montañas bajo nuestros pies. Es difícil de describir, pero fue un espectáculo memorable", confiesa.