Revolución Cesc

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La presencia de Cesc Fàbregas ante Chile puede ser una de las soluciones de España para mejorar su rendimiento, pero en una posición de enganche, de segunda punta, como acompañante del delantero más que de «falso 9». Esa fórmula funcionó en la pasada Eurocopa, pero el equipo de este Mundial no está concebido para actuar con un delantero mentiroso. Para ello hay que tener dos jugadores muy pegados a la cal, como hace el Barcelona, y no es el caso porque aquí se apuesta más por los centrocampistas. No tenemos bandas, no está, por ejemplo, Navas.

Fàbregas es el hombre ideal para esa labor. Actuando como acompañante de Van Persie en el Arsenal vimos al mejor Cesc posible, un jugador determinante, y ahora podemos recuperar esa versión «gunner» del centrocampista español. El «10» puede ofrecer dinamismo al equipo y con sus movimientos puede llegar al área por sorpresa. Es, además, un futbolista con gol, como demostró en el Arsenal y en el Barcelona. Pero su labor sería doble, porque en el juego de posesión de la Selección, también podría bajar para aportar salida a la pelota, para juntarse con Silva o Iniesta, con los «jugones», y empezar a crear. Fàbregas estaría en el inicio y en la finalización, aprovechando los huecos que le dejen los movimientos de Diego Costa. Puede ser una pieza clave para la revolución, para el resurgir de España.