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La Superliga será viable incluso sin los clubes de la Premier

La Superliga está preparada y, tras hablar con más de 50 actores y clubes del fútbol, ha rehecho su plan con una competición abierta, meritocrática y que de estabilidad a los clubes

Bernd Reichart, CEO de A22 Sports Management, la empresa que lleva la Superliga
Bernd Reichart, CEO de A22 Sports Management, la empresa que lleva la Superliga AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

La Superliga está preparada. El fallo del Tribunal Europeo tiene que ser decisivo para el futuro del fútbol porque va a determinar si la Superliga tiene el camino libre para cambiar el mapa de quien organiza, gobierna y distribuye el fútbol en Europa. Ahora mismo, todo eso lo lleva a cabo la UEFA y la Superliga es la primera organización que se plantea un plan de verdad, en serio y con proyección de un nuevo paisaje para los clubes, donde estos tengan capacidad de decisión.

Para eso ha llevado un trabajo de campo, ha hablado con más de 50 clubes, ha recogido sensibilidades, ha escuchado y se ha rehecho. Como venían anunciado desde hace tiempo, va a ser una competición abierta, donde impere la meritocracia y en la que ningún club tenga el puesto asegurado. Pero, a su vez, y esa es una de sus ventajas frente a la Champions, ofrece mucha mayor estabilidad que la actual competición europeo. Los equipos que formen parte de la competición (entre 60 y 80 repartidos en varias divisiones) jugarán un mínimo de 14 encuentros, lo que les permite confeccionar la temporada con mayor seguridad y no habrá más de un máximo de 20 fechas para no meter más partidos en el calendario. Esas 20 fechas son la que ahora plantea la UEFA con la nueva Champions que ha dibujado al estilo suizo, con una primera fase sin ida y vuelta y más equipos participantes.

La Superliga está trabajando con los clubes, está oyendo sus peticiones y ha llegado a la conclusión que la gran parte de los clubes del continente pide ayuda y no la encuentra en la actual organización. Necesitan estabilidad para hacer planes, para que suban los ingresos y aumente su competitividad.

Y más ahora que el fútbol europeo, que no es la Premier, tiene problemas para acceder a cualquier fichaje. No sólo de las grandes estrellas, sino de cualquier futbolista que destaque un poco. El potencial de la Premier ha arrasado a un fútbol económicamente ya tocado y que no ve que la gran competición europea, la Champions, la que más dinero genera, les ayude a hacer más pequeña la brecha que sigue abriéndose.

Los clubes ingleses son parte de la organización de la Superliga, pues no se han salido y parece complicado que lo hagan, pero fueron los primeros en renunciar públicamente. La Premier defiende su producto, varios pasos por delante de cualquier otra competición doméstica en Europa. Y hay dudas acerca de lo que puedan hacer sus clubes si la Superliga sale adelante. Si no se unen, también habrá competición. Si se unen, será mejor para todos.

«Todo apunta a que los impulsores de la Superliga tendremos el derecho a organizar competiciones», aseguró Laporta. Su Barcelona es uno de los grandes impulsores de una competición que tras presentar su decálogo de actuación se encontró con el rechazo que esperaba. Por ejemplo de la asociación de clubes, que preside Nasser Al-Khelaïfi, el presidente del PSG, uno de los aliados de la UEFA, que acusó a la Superliga de «desestabilizar el trabajo constructivo de las verdaderas partes interesadas para hacer avanzar las cosas en el mejor interés general del fútbol europeo de clubes».

También reaccionó Tebas, presidente de LaLiga, en las redes sociales: «La Superliga es el lobo, que hoy se disfraza de abuelita para intentar engañar al fútbol europeo, pero SU nariz y SUS dientes son muy grandes. ¿Cuatro divisiones en Europa? Claro la primera para ellos, como en la reforma de 2019. ¿Gobierno de los clubes? Claro solo de los grandes», y después con un comunicado: «La conclusión es que la Superliga va a arruinar a las ligas nacionales, como muestra un informe de KPMG -estima una pérdida de ingresos global en LaLiga de hasta el -55 por ciento y, adicionalmente para los clubes no Superliga un -64 por ciento de su valor». Pero ese estudio está hecho sobres dos supuestos que niega la Superliga: que va a ser una competición cerrada, lo que ya ha negado varias veces porque ha entendido el error; y después, que el valor del fútbol siempre es el mismo, como si no pudiese aumentar.