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Carlos Moyá: “En la pista, Nadal se da cuenta de todo”

El técnico habla de la evolución constante de Rafa y, muy reposado, explica las claves de lo que parecía imposible: que el zurdo ganara en Australia su Grand Slam número 21

Carlos Moyá (a la derecha del todo) junto con todo el equipo de Rafa Nadal, felicitando al tenista tras ganar en Australia
Carlos Moyá (a la derecha del todo) junto con todo el equipo de Rafa Nadal, felicitando al tenista tras ganar en Australia FOTO: Simon Baker AP

Semana y media después de la locura de Rafa Nadal en Australia, su entrenador, Carlos Moyá (Palma, 45 años), reflexiona con tranquilidad sobre todo lo sucedido y sobre la evolución de un jugador que parece interminable.

Carlos Moya y Rafa Nadal, en un entrenamiento
Carlos Moya y Rafa Nadal, en un entrenamiento FOTO: Mark Baker AP

Después de la anterior final con Medvedev (US Open 2019), dijo que tuvo que ayudar a Nadal a ponerse los vaqueros por los calambres. ¿Cómo estaba tras la final del Open de Australia?

La verdad que esta vez estaba mejor de lo esperado. Ha sido una semana en la que pensábamos que iba a tardar mucho en recuperarse: el cambio horario, el mes que ha tenido, la intensidad, el estrés físico y, sobre todo, emocional, pero la verdad que lo ha llevado muy bien.

¿Cuál fue la clave de la final?

Empieza bastante nervioso y en el momento en el que se tranquiliza y empieza a impactar mejor la bola, con más profundidad, cambia la cosa. Pierde el segundo set, pero para mí ya es mejor que Medvedev, de hecho tiene una bola de set, ventaja en el tie break... Es un set que pocas veces se le suele escapar. Luego era clave que no se le fuera en el tercero, si Medvedev hace el 0-40 probablemente estamos hablando de otro resultado, pero a nivel táctico le empezó a jugar mucho más por la derecha, muchos «slice», con lo que le quitas fuerza al rival, y a nivel físico me sorprendió lo bien que aguantó Rafa. Estaba cansado, pero si ves al rival con diez años menos te das cuenta que la batalla física que planteó salió bien. A priori no queríamos esa batalla física porque pensábamos que teníamos las de perder, pero iba avanzando el partido y creo que Rafa se dio cuenta de que, aunque él estaba cansado, el rival estaba peor. En la pista, Rafa se da cuenta de todo y ésa es una de las cosas que hace que haya ganado tantos títulos. A la hora de leer el partido creo que nadie es igual que él.

Empezó a hacer más dejadas. ¿Eso estaba hablado o improvisó sobre la marcha?

Las dejadas me gusta utilizarlas como un recurso táctico y ofensivo incluso. Sabemos que Medvedev lateralmente se mueve muy bien, pero si le empiezas a hacer dejadas en momentos puntuales, sobre todo en una situación muy determinada, por muy rápido que sea le cuesta un poco arrancar; además, le sacas de su zona cómoda, que es un par de metros detrás de la línea. Al hacer dejadas le obligas a pensar en moverse no sólo lateralmente, debe estar atento para ir hacia delante. Era una de las cosas que habíamos hablado, pero tienes que tener la oportunidad de hacerlas, no las puedes tirar de cualquier manera, y a la que Rafa vio que estaba dominando más el punto, era el momento.

El momento crítico de verdad fue contra Shapovalov...

Los dos primeros sets los tuvo bastante controlados. Ya desde mediados del segundo vimos que algo no iba bien, hacía mucho calor, sudaba mucho, pero los puntos no eran tan duros como para estar tan cansado. Él a veces con el tema de la humedad puede sufrir más de la cuenta y fue uno de esos días. Ya expliqué que perdió cuatro kilos, estaba totalmente deshidratado y en esas condiciones es muy difícil pensar, moverse. Creo que al final es el partido que gana el título, porque a pesar de tener esas dificultades se sobrepone, mentalmente creo que le da una fuerza de ver que a pesar de estar muy mermado lo pudo sacar. También hay que decir que el rival falló en momentos puntuales que dieron ventaja a Rafa, y después él lo aprovechó a la perfección.

¿Ahí empezaron a creer?

Cuando llegamos a Australia no se piensa en eso, quedaban semanas, pero sí se piensa en intentar dar los pasos adecuados para llegar de la mejor manera posible al torneo, y eso se va dando. El torneo anterior, sin jugar brillante, va ganando, y es un empujón moralmente. Y la semana que hay en medio los entrenamientos son muy positivos, con gente del nivel de Sinner o Zverev. Luego hay que poner eso en práctica en partido oficial. Fue avanzando a veces con más solvencia y otras sin jugar tan bien. Una vez en cuartos nosotros ya creemos que va a estar preparado para optar a ganar, luego puede que no suceda, claro, pero está preparado.

¿Cómo fueron los meses previos?

Duros. Mentalmente no es fácil para él ver que no va avanzando en la dirección adecuada, que va llegando el torneo y él no va a estar preparado, que la intensidad de los entrenamientos no es la adecuada por culpa de problemas físicos. Son momentos de muchas dudas en los que no tenemos claro que vaya a poder llegar a Australia.

Pero Rafa incluso habla de que no sabía si iba a poder seguir jugando. Es muy fuerte...

Es que si no llegas a poder ir a Australia se abre una incógnita en cuanto a nivel físico. Si no le mejora en este mes, mes y medio nadie te asegura que vaya a mejorar después, pero dio un paso adelante y sí mejoró la cosa. No se llegó a plantear la retirada, pero sí no ir a Australia, y si no vas a Australia te metes en un círculo donde la cabeza te juega malas pasadas.

Ese dolor en el pie por la lesión crónica, ¿lo tuvo, por ejemplo, en Roland Garros?

Sí, él el año pasado empieza a tener problemas en partidos, que era algo nuevo para nosotros. Siempre había tenido en entrenamientos puntuales dolores, teníamos que parar y a lo mejor al día siguiente ya estaba bien, pero le empezó a pasar en competición oficial.

Y además, el covid...

Fue un paso atrás, sin duda. Él tuvo síntomas bastante fuertes una vez en Mallorca y no tuvo manera de hacer nada. A ver, yo lo pasé y era impensable poder hacer nada de ejercicio, acabas... Él tuvo síntomas más largos que los míos, yo tuve día y medio de síntoma fuerte, pero luego estuve dos o tres días que no me podía mover, cero energía. Y él hizo el esfuerzo cuando habían pasado esos síntomas, de hacer algo en casa, y una vez que dio negativo ya sí pudo entrenar uno o dos días antes de ir a Australia.

¿Cómo de exigente es Nadal en el día a día de entrenamiento?

Es muy autoexigente. Si fuera por él daría cada día el cien por cien, pero para mí dar el cien por cien cada día no es la meta. Yo creo que él tiene que dar lo necesario para llegar a los partidos clave al cien por cien. Antes, por ejemplo, entrenaba cada día dos o tres horas, da igual la circunstancia. Al final va a jugar a tenis 300 días al año, es imposible estar al cien por cien 300 días al año, pero sí que tiene que estarlo en siete, ocho, diez partidos, tipo la final de Australia. Incluso el torneo que jugó la semana anterior, no tiene que estar al cien por cien. Si está, bien, pero si no tampoco pasa nada. Hay que ir dando pequeños pasos, había días que jugaba media hora o cuarenta minutos porque era lo que tocaba en ese momento, y no pasa nada si no juegas dos horas ese día. Creo que eso con el paso de los años lo va entendiendo más.

Rafa dice que 21 Grand Slams no serán suficientes para ser el que más tiene de la historia...

Si vemos las cifras, es probable. Pero nunca sabes qué puede pasar ni dar por hecho que alguien va a ganar Grand Slams porque al final pasan cosas, aparecen jugadores nuevos, tienes un mal día...

El futuro de sus rivales es más difuso: Federer con 40 años y Djokovic por la vacunación...

Lo que nos tiene que enseñar lo que ha pasado en Australia es que nunca puedes dar por muerto a ninguno de estos tres. Ya pasó con Federer en 2017, cuando volvió de una situación similar a la de Rafa ahora y ganó el torneo, después Wimbledon... Cuando oigo, no sé si fue Zverev, que dijo que el «Big 3» eran Medvedev, Djokovic y él... Te da que pensar, es quizá un poco la inexperiencia, pero no puedes descartar a ninguno de estos tres. Cuando vuelva Federer lo va a tener difícil, pero no voy a ser yo quien diga que no va a ganar ningún Grand Slam, y cuando vuelva Djokovic, que le sea permitido jugar, pues va a ser tan favorito como el que más. Máximo respeto hacia todos, pero estos tres han demostrado que tienen muchas vidas.

¿Cómo se consigue que un jugador como Rafa sea más agresivo?

No es un cambio de un día para otro. Es un proceso largo, el posicionamiento en pista, tomar más riesgo dentro de posiciones cómodas, donde al final el porcentaje juega un papel muy alto. Pero sobre todo a nivel mental, creo que dio el paso adelante al querer cambiar el saque y tomar riesgos. En Australia si no me equivoco fue el jugador con mayor velocidad de media en el segundo saque, lo que te hace ver que asume los riesgos que puede conllevar eso, sabiendo que el beneficio en el medio y el largo plazo va a ser alto. Lo que intentas, debido a la carrera y la edad de Rafa, es que los puntos en pista y los partidos sean más cortos, los entrenamientos son más cortos... Intentas tener un jugador igual de eficiente pasando menos tiempo en pista, teniendo menos desgaste y corriendo menos. El modo es siendo más agresivo. Eso era uno de los retos que teníamos en el equipo y se está consiguiendo. Y si un día tiene que jugar cinco horas, pues tiene que hacerlo, pero como norma, dentro de un orden, intentar que todo vaya más rápido.