Nadal, enemigo público número uno

Rafael Nadal durante el partido ante el australiano Matthew Eden correspondiente al Abierto de Australia. EFE/ Lukas Coch
Rafael Nadal durante el partido ante el australiano Matthew Eden correspondiente al Abierto de Australia. EFE/ Lukas Coch

Rafa Nadal se ha impuesto a Ibsen en tres sets (3-6, 2-6, 2-6) y ya está en la tercera ronda del Open de Australia.

Sólo falta por las calles de Melbourne un cartel de «Wanted» como los del lejano Oeste con el rostro de Nadal. Dos partidos y dos victorias de Rafa ante rivales australianos y en tercera ronda le espera otro, Alex de Miñaur. La nueva sensación del tenis austral nació en Sidney, pero su madre es española, su padre es uruguayo y pasó buena parte de su infancia en Alicante compitiendoa con el Club Atlético Montemar, pero... La Federación Española y la Valenciana no apostaron abiertamente por él y con 13 años se fue con su familia a Australia por motivos familiares. «Allí tenía de todo», ha confesado. Cuando volvió a España en 2015 y se convirtió en profesional ya había decidido ejercer de australiano pese a tener la doble nacionalidad. Ahora ya le han colgado el cartel de heredero de Hewitt y él es un declarado admirador de Nadal: «Rafa es casi como el rey de España».

En 2019 vive el mejor momento de su corta carrera. A un mes de cumplir la veintena fue cuartofinalista en Brisbane y antes de llegar a Melbourne levantó su primer título en Sidney al imponerse en la final al italiano Seppi. Se medirá a Rafa como número 29 del mundo y con un precedente entre ambos. Fue en la tercera ronda de la pasada edición de Wimbledon y Nadal se impuso por 6-1, 6-2 y 6-4. Su tenis está marcado por golpes muy planos y directos. Juega desde el fondo de la pista y sufrió mucho –cinco sets– para deshacerse de un suizo procedente de la previa, Laaksonen. El partido no tendrá nada que ver con los que ha jugado hasta ahora Rafa.

Duckworth fue un buen aperitivo, pero careció del ritmo y los intercambios que tanto gustan a Nadal. Ante Ebden (6-3, 6-2 y 6-2 en menos de dos horas) se le notó más cómodo. Su saque y su derecha fueron la mejor evidencia. «La sensación es muy buena aunque hay margen de mejora», afirmó.

A Nadal le costó encontrar el ritmo. «Al principio me notaba un poco lento de velocidad de reacción y no estaba restando lo suficientemente bien. La cuestión es que cuando vuelves después de tanto tiempo, las cosas no vienen de inmediato», aseguró. Y es que con 3-3 en el primer parcial, Ebden llegó a tener tres pelotas de «break». Desperdició todas. Ahí acabaron sus opciones y Rafa pudo asentarse. Acabó con un 81 por ciento de puntos ganados con el primer saque y media docena de «aces». Un buen balance en el golpe que más ha trabajado en las últimas semanas. De ahí que asegure que está «contento de cómo están saliendo las cosas. Me voy satisfecho de mi servicio. Nos hacemos viejos y tenía que sacar mejor si quiero jugar más años. Cuando cambias algo hace que vayas más motivado tanto a los entrenamientos como a los partidos».

Nadal dejó pistas de que sus dos primeros partidos en la Rod Laver Arena le indican que está en el buen camino. Terminó restando bien y «he vuelto a tener golpes sueltos muy buenos». Su derecha funcionó a un nivel más que aceptable. Conectó 33 golpes ganadores y si el «drive» de Rafa empieza a carburar...